La burbuja española ya se toma a chanza entre nuestros vecinos europeos. Basta con echar un vistazo al último informe de Deutsche Bank (DB) sobre el mercado inmobiliario español. ¿Adivinan su título? ‘Living la vida loca’. Aunque sobran las palabras, los analistas de DB, además y en un alarde de poesía, se inventan un símil aeronáutico para definir lo que se avecina: “Apriétense los cinturones, prepárense para aterrizar”.

España ha vivido un boom inmobiliario desde 1997 sin precedentes. Los precios nominales han crecido en torno a un 179% entre junio del 97 y junio del 2006, y siguen subiendo a un ritmo del 9,7% en el tercer trimestre de este año. Alegría. Y este mismo año, se iniciaron 800.000 viviendas. Que siga la fiesta... ‘Living la vida loca’.

Deutsche Bank culpa de esta situación a los bajos tipos de interés, al fuerte desarrollo hipotecario, a una fuerte tasa de creación de empleo, a una demografía que empuja (con babyboomers comprando primeras y segundas residencias e inmigrantes entrando en el mercado), y a los inversores extranjeros y especulativos.

La entidad alemana da por seguro el aterrizaje. En definitiva, que el enfriamiento es inevitable. De hecho, Deutsche Bank ya constata la ralentización de la demanda hipotecaria, “una tendencia que probablemente continuará”. Así que, por mucho que Ricky Martin se desgañite, la vida loca no dura eternamente.