El presidente Zapatero no está en su mejor momento. Lo de ETA va mal, lo de la inmigración va mal y lo de Cataluña fue a peor. Sobre todo porque Zapatero ha sido el artífice del invento Montilla, que no le ha traído nada más que problemas en Madrid y en Barcelona. Lo de Cataluña le ha salido bastante mal al presidente porque ha perdido cinco escaños, aunque el PSC pueda volver a gobernar con ERC e ICV. Zapatero ya no es lo que era, no tiene la baraka de sus primeros años, se ha cruzado un gato negro, y de un tiempo a esta parte no suele acertar sus pronósticos electorales. Ni en las elecciones americanas, ni en las alemanas ni en las catalanas. Sus predicciones tienen más que ver con sus deseos que con la realidad.

Aunque al presidente Zapatero todavía le quedan en su mano dos grandes bazas: el poder del gobierno nacional y la permanente crisis del PP —convertido en una nueva CEDA— que también se estrelló en Cataluña, aunque menos de lo que se esperaba pero sin posibilidad alguna de gobernar. Sobre todo cuando ellos han perdido un escaño y el PSC cinco. Solo había que escuchar anoche a Pepiño Blanco para comprender que en la Moncloa hubo desolación por el resultado catalán, a sabiendas todos que Maragall lo habría hecho mucho mejor. Pero Zapatero se empeñó en castigar a Maragall y ahora veremos que hace el presidente saliente ante lo ocurrido y, cuidado, no vaya a ser que Ezquerra e ICV lo reclamen para gobernar otra vez si las cosas se les complican.

No en vano en caliente, Montilla insiste en que va a gobernar y va a contar con un nuevo gabinete catalanista y progresista, es decir el tripartito. Pero la llave la tiene Carod y cuando todo se enfríe en el PSC mas de uno señalará a Montilla como el jefe de la derrota —no podrán culpar a Maragall—, de una derrota que comparte con Zapatero y por la que Montilla debería presentar la dimisión.

Los publicistas de la Moncloa y sus portavoces mediáticos dirán que a Zapatero le ha venido bien el ascenso de Mas y que se explore la gran coalición, pero semejante truco no va a calar ni en las bases del PSC ni en las del PSOE en general donde ya empiezan a estar hartos, muchos dirigentes y militantes, de seguir a ciegas a un líder que improvisa demasiado y que no sabe bien hacia donde va. El simple hecho de que la Moncloa tenga que depender otra vez de ERC y de Carod Rovira como socio de privilegio en Cataluña y en Madrid le pone los pelos de punta a mas de uno en el Gobierno nacional y en el PSOE. Además la renovación del tripartito provocará la ruptura de Zapatero con CiU y meterá a ERC en el proceso de la negociación con ETA lo que aumentará la dificultad.

Ahora empiezan unas largas y complicadas negociaciones para formar gobierno y habrá que tener mucha paciencia y mucha prudencia antes de aventurar un resultado final. No en vano hay mucho en juego en Cataluña y en Madrid, y a no perder de vista el País Vasco y la negociación con ETA que está por venir, mientras la banda terrorista se crece y al tiempo que Zapatero decrece en influencia y poder. Ayer perdió sitio en Cataluña y si mantiene el gobierno tripartito y tiene que volverse hacer nuevas fotos en la Moncloa con Carod como se las hizo con Mas en la reforma del Estatuto, lo va a pasar bastante mal. En las circunstancias actuales nada se puede descartar, ni siquiera el regreso de Maragall al palacio de la Generalitat.