Reeditar una fórmula política como quien reedita una obra maestra. Los militantes de ICV tenían claro ayer, mucho antes de conocerse los resultados, que el tripartito necesitaba de una segunda parte. Tan seguros estaban que en el Hotel Fira Palace (sede electoral de ICV) se congregaron anoche alrededor de 300 personas, entre militantes, simpatizantes, chicos del partido Verds Andorra y estudiantes de periodismo en prácticas. Y lo primero que se comentó no fue el aumento de peso de la coalición en la más que posible reedición del tripartito, sino el haber conseguido un escaño (el primero de su historia), en Lérida, «deuda pendiente» del partido.

Gritos y pequeñas discusiones entre viejos camaradas, ex militantes del PSUC, jóvenes barbudos y chicas de gafas de pasta amarilla se cerraban en torno a mesas repletas de cervezas, calamares, patatas fritas y croquetas, cada vez que los números cambiaban de aspecto en las pantallas. «Está claro que CiU ha fracasado en su intento de deslegitimar al tripartito y lo único que podemos decir es no pasarán», aseguraba un simpatizante de los ecosocioalistas, al que se unieron poco después el resto, en un grito colectivo ante el capo, Joan Saura.

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