Por segundo año consecutivo, los empresarios tendrán voz en la reunión de los 22 países iberoamericanos (España, Portugal y América Latina) que se celebra entre el viernes y el domingo en Montevideo, la capital uruguaya.
Un foro empresarial precederá la Cumbre Iberoamericana para abordar un desafío: cómo consolidar estos cuatro años de bonanza económica en Latinoamérica. Este año las previsiones apuntan a un crecimiento medio regional del 4,5% del PIB.
La iniciativa responde a la urgencia de darle un contenido económico a esta cumbre, que pasa por un momento de revisión ante las críticas sobre su falta de eficacia. El propio dirigente colombiano, Alvaro Uribe, señaló el año pasado que la cumbre iberoamericana “sólo sirve para hacer turismo presidencial”. La empresa privada también repasará los cambios producidos este año tras las elecciones en una decena de países latinoamericanos. Una vez terminada la reunión, las conclusiones servirán de base para el debate posterior de los 22 gobernantes. La falta de seguridad jurídica será sin duda una demanda de los empresarios a los dirigentes iberoamericanos.
En el encuentro empresarial de dos días (2 y 3 de noviembre) participarán presidentes, directores generales y consejeros delegados de empresas y asociaciones privadas iberoamericanas. El número de participantes rozará los 150, cuarenta de ellos procedentes de España. En la delegación española se encuentran los directivos de las grandes compañías con intereses en Iberoamérica, como Fernando Conte (Iberia), Pedro Sáenz de Santamaría (Gas Natural), César Alierta (Telefónica), Antonio Brufau (Repsol YPF) o José María Hidalgo (Endesa), así como José María Cuevas (CEOE) y Javier Gómez-Navarro (Cámaras de Comercio). El todavía director de la Oficina Económica del Gobierno y candidato a la alcaldía de Madrid, Miguel Sebastián, representará al Ejecutivo. Asimismo, acudirá a la cita un importante elenco de inversores latinoamericanos.
Además, un Foro Cívico dará cabida a los agentes sociales, que analizarán la lucha contra la pobreza, la evolución de la democracia y los derechos de la ciudadanía.
El tema central de la Cumbre serán las migraciones y el desarrollo, donde se buscará un compromiso para dar un tratamiento integral a las políticas migratorias, luchar contra la inmigración ilegal y estudiar cómo abaratar el coste del envío de remesas. Estas transferencias de divisas aportaron 45.000 millones de dólares a la región en 2005. El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, escogió este enfoque por la tendencia ascendente de la emigración desde Latinoamérica debido a la insuficiente creación de empleo. La Declaración de Montevideo abordará, además, otros asuntos internacionales como el terrorismo, la proyección de la comunidad iberoamericana en el mundo, la Alianza de las Civilizaciones o el canje de deuda por proyectos educativos. Este último punto es un proyecto que impulsó España el año pasado y por el que ya ha firmado acuerdos con Ecuador, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Bolivia y Perú por un importe de 219 millones de dólares.
Varios países han presentado además comunicados especiales: Brasil sobre la lucha contra el hambre, México sobre el muro fronterizo con Estados Unidos o Cuba contra la ley Helms Burton.
Está previsto que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, entable reuniones bilaterales con algunos de sus homólogos latinoamericanos. De momento, están confirmadas las entrevistas con el uruguayo Tabaré Vázquez, el costarricense Oscar Arias, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, la chilena Michelle Bachelet y el peruano Alan García. El Rey mantendrá un encuentro privado con el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, que termina su mandato el 31 de diciembre.

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