Es posible imaginar cómo serían las cosas si hubiera ocurrido algo que en realidad no ocurrió

Puede que de las definiciones más socorridas de la política, la más conocida sea aquella que afirma que es "el arte de lo posible".

Creo que aquí el término arte tiene más que ver con actividad, oficio, que con su dimensión propiamente creativa, artística . Es el término posible el que pone a la política en relación con la realidad, con lo asequible.

Sin embargo, muchas veces en el discurso de los políticos hay más contenidos virtuales que reales, más fantasía, elucubración y supuestos, que hechos y realidades. Por ejemplo, qué tiene de real el discurso de que se rompe España?. Constatando que efectivamente no apreciamos quiebra o ruptura alguna, convendríamos que sólo era "una forma de hablar", que en realidad nadie debería haber pensado que se referían a una real, efectiva y física ruptura.

Otro ejemplo, "Créanme, en Irak hay armas de destrucción masiva". Había que creerlo porque lo decía el Presidente del Gobierno de España. Más tarde sabríamos que, en realidad, teníamos que creer una creencia y que, además, no estaba apoyada en prueba alguna, pero que de acuerdo con los altos fines esperados por los también tan altos dignatarios que lo sostenían para qué íbamos a necesitar pruebas?

No obstante, hay que advertir que aunque el contenido de estos y de otros discursos es virtual, las consecuencias de los mismos son reales; es decir, de propuestas irreales se suelen derivar, la mayoría de las veces, consecuencias reales.

En sentido contrario, es posible imaginar cómo serían las cosas si hubiera ocurrido algo que en realidad no ocurrió. Por ejemplo: las consecuencias que está teniendo la bofetada que le propinó una periodista al expresidente del Gobierno de España, Sr. Aznar, por devolverle, dentro de su escote, el bolígrafo con el que le firmaba un libro. Hay, como en todo, división de opiniones; las lideradas por la distinguida diputada en Cortes por Asturias, Doña Alicia Castro Masaveu, que consideran que fue una respuesta desproporcionada, injusta y necesitada, por tanto, de desagravio, a un acto que sólo se puede calificar de "simpático gesto". Aquí, ni la condición de manos blancas, que al parecer no ofenden, es suficiente.

CREEN los partidarios de esta interpretación, verdadero "pensamiento Alicia" (Castro Masaveu) que no se puede, de ninguna manera, responder con una bofetada, tan cruda, un "gesto tan simpático" vamos hombre, que se está perdiendo hasta el sentido del humor! Ya se ve, con los socialistas no hay más que crispación.

Hay otro grupo de opinión, claro está, que cree que la bofetada ha sido una más que justa y adecuada respuesta. Que estadísticamente es la conducta, el comportamiento más repetido ante gestos similares, ante palmadas o pellizcos en el culo, o incluso, si el sujeto está a tiro, para el zafio, grosero y lamentablemente no en desuso, vulgar piropo.

A partir de estos dos grupos de opinión los debates se dividen entre los que defienden el tradicional, que nunca se debe perder, sentido del humor patrio, tan lleno de simpáticos gestos, y los que creen que estas cosas merecen respuestas contundentes e inequívocas. Es más, los hay que creen que esto no son más que comportamientos machistas y prepotentes. Que no hubo bofetada? Ya lo sé. Sinceramente, para qué les voy a engañar, bien que lo siento, pues me encuentro entre los que empiezan a perder el sentido del humor, por no entender tan "simpáticos gestos". Lo siento, doña Alicia, pero creo que el Sr. Aznar anda por el mundo con una hostia de menos. (Por lo menos).

Fernando Lastra. Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista.