La Coctelera

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2 Noviembre 2006

Huida en tropel de los fondos de inversión mientras la bolsa marca históricos, de Jesús García en El Confidencial

Algo debe fallar en la gestión cuando los partícipes abandonan los fondos de renta variable en un momento en que el mercado estalla cada día en la zona de máximos históricos. O los clientes no se fían de los escasos resultados obtenidos e invierten solos en bolsa o su cultura financiera flaquea o la banca comercial marca tendencia y se los lleva a otros activos donde sacarle mejor el jugo al ahorrador.

Cierran los bancos y abre la bolsa. Los clientes que operan a través de estas entidades no pueden hacer operaciones de valores por Halloween, y eso que éstos son mayoría, frente a los que lo hacen por medio de las sociedades y agencias de valores e Internet.

La banca marca la pauta de millones de españoles con su dinero depositado bajo los colchones de las grandes entidades, parafraseando las imágenes de ese anuncio de un broker por Internet que le sacude de lleno a la filosofía de estas entidades.

Viene esto a cuento de la capacidad de la banca española para crear modas, inventar productos y, sobre todo, vender. Son auténticas máquinas comerciales, como quedó demostrado, por ejemplo, cuando lograron cazar a varios millones de españoles que llegaron a invertir en fondos garantizados hasta 30.000 millones de euros. Si los bancos consiguen que los ahorradores dejen su dinero en unos productos cuya rentabilidad es seminula, se puede decir que no hay obstáculo para ellos.

Y cada mes que pasa lo demuestran. Los últimos datos publicados sobre la industria de los fondos de inversión en España lo presentan con gran crudeza. Los partícipes realizaron reembolsos mil millonarios y salieron de los productos de bolsa y mixtos en un mes en el que el Ibex ganó un 6% y consiguió anotarse una ganancia desde enero del 28%.

Quién o quiénes han sido capaces de crear corrientes de opinión hasta el punto de que consiguen que los ahorradores salten del barco justo cuando van a empezar a forrarse o cuando sus plusvalías empiezan a ser suculentas.

Llevan semanas en algunos bancos y cajas indicando a sus clientes que la bolsa está muy alta -ya lo estaba en la zona de los 12.000- y que es mejor salir de najas, que diría un castizo. O acaso es que una buena parte de esos clientes, a la vista del escaso resultado obtenido en los fondos, han saltado directamente al parqué, sin gestor que los acompañe.

Otros venden bolsa española y se dirigen a las europeas donde esperan sacar mayores rendimientos.

El caso es que, justo cuando dobla el verano la cerviz y los bancos inician su estrategia de otoño-invierno con nuevos productos, se producen estos cambios repentinos de actitud. La banca dirige al pequeño ahorrador ahora hacia los depósitos a plazo, con una agresiva política en los bancos por Internet, a la vista de que los tipos de interés a corto y medio plazo están subiendo.

Es curioso que cuando muchos fondos de renta fija tienen posibilidades de obtener rentabilidades superiores al IPC, desde la sala de máquinas de los bancos al ahorrador se le dirige hacia otro sitio.

La bolsa empieza, de todos modos, a contar de lejos con un competidor tradicional como ha sido el tesoro, siempre y cuando -como ahora ocurre- la inflación decaiga y los tipos a corto la superen.

Si, como dice Solbes, el IPC se mantiene en torno a un 3% y los tipos de interés puede que alcancen en los próximos meses hasta un 3,75% se consolidará la tendencia de compra de productos referenciados a los tipos de interés, a corto. Los largos plazos siguen sin reaccionar y las letras a un año pagan tipos sólo algo inferiores al tipo a diez años.

Son precisamente los clientes conservadores los que mantienen viva y coleando la industria de fondos que realiza una gestión, por lo general pasiva, con rendimientos acumulados que hacen incomprensible la permanencia de los partícipes. Pero así es el mercado y la cultura financiera en este país. Mientras tanto, la bolsa vive peligrosamente en la zona de los 13.800 puntos, con muchos desequilibrios macroeconómicos procedentes de Estados Unidos y situaciones incomprensibles, irracionales que pueden traer más de un susto.

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