Bajo el pseudónimo Trabajador del Naval, vienen apareciendo en Escandalera los mensajes, llenos de perplejidad, del círculo más próximo a los sindicalistas de la Corriente Sindical de Izquierdas, Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala, dos ciudadanos que están siendo las víctimas propiciatorias de un histórico choque de trenes, entre la concepción tradicional de la política de la izquierda histórica, pegada a la realidad de la vida laboral -no es casualidad que sean dirigentes de un sindicato, la CSI, que se aferra a los principios de esa izquierda que ya no opera en la realidad de la vida política-, y la ideología decrépita y reaccionaria que se ha instalado en la izquierda "realmente existente", fruto de un monstruoso maridaje entre el "pensamiento Alicia" del que habla el filósofo Gustavo Bueno -están todo el día hablando de majaderías propagandísticas, jamás hablan de cuestiones esenciales- y el pragmatismo empírico de una casta, la de los profesionales de la aparatocracia, que hace del monopolio de la representación en los cargos públicos una profesión bien remunerada, que necesita financiación para afrontar los costes de estructura que hacen posible el monopolio de esos cargos, elección tras elección. Esa financiación se extrae del producto de las plusvalías de la corrupción urbanísitica, de la que una parte se va a los partidos para financiar los sueldos de los empleados que trabajan en la elección de estos profesionales, y la otra a las cuentas secretas de los más sinvergüenzas de entre ellos. Y esos son los trenes que chocan. Unos sindicalistas que defienden las industrias que dan empleo a la gente, chocan con unos supervivientes de la política, enquistados en la administración, que necesitan cerrar esas industrias para poder seguir generando plusvalías. Eso es lo que se está viviendo hoy en Gijón, en Asturias y en toda España. Pero en Gijón, los políticos han chocado con unos sindicalistas honrados, y es necesario meterlos en la cárcel, para que el resto de los trabajadores acepten ir mansamente al matadero.

Pueden leer el atículo de Trabajador del Naval, en la sección Gijón, de Escandalera -publicado a las 10:50- de este miércoles uno de noviembre, publicado con el titular Un tema que quieren hacer pueril, pero que es muy grave. En él, el autor del escrito, se pregunta, con mucho sentido común, por las tremendas contradicciones que surgen, tras la extraña jugada urdida por el ayuntamiento gijónés, para intentar salirse, con evidentes engaños, del tremendo problema electoral que tendría que enfrentar, al encontrarnos con un grupo de profesionales de la representación, que intentan meter en la cárcel a dos dirigentes sindicales de la izquierda auténtica. La jugada, como todo el mundo sabe, consiste en echarle ahora la culpa de los sucedido al notificador municipal. Una vieja práctica que viene a demostrar el carácter falsario de esos supuestos representantes de la izquierda, que como siempre hicieron los señoritos, le echan la culpa al obrero, al trabajador, en este caso, al notificador.

Dice Trabajador del Naval: ¿Pero quien revisó, quien se hizo cargo en el Ayuntamiento de la documentacion, retirada de los Juzgados por el notificador D.Miguel Angel Amado Fernández Pola, acaso fue otro ordenanza o repartidor de correspondencia, quien se hizo cargo de ella, cuando estos estan creados el 27 de Diciembre de 2005 y 3 de enero de 2006? ¿No fueron al lugar adecuado cual a mi juicio deberia ser el Departamento de la Asesoria Juridica? y si lo fueron como es posible que se enteren de su contenido por la prensa? ¿En manos de quién estamos los ciudadanos gijones, que nuestro propio Ayuntamiento, pueda mandarnos a la carcel, y tanto el Gobierno del mismo, como sus asesores jurídicos se enteran por la prensa, practicamente un año después? ¿Es esto normal? Pero hay mas disparates relacionados con este tema, el notificador, que su cualificación profesional, puede ser comparada a la un conserje o mensajero, tal como lo definen, hace unas declaraciones sorprendentes ante la Dirección de Recusos Humanos, el dia 10 de Octubre de 2006, dia anterior, a la fecha del escrito enviado al Juzgado nº 1, por el Letrado Drector arriba mencionado, reconoce que retirola documentación del Juzgado el 27 de Diciembre de 2005, y que su `posterior declaración se eferctua el 3 de Enero de 2006, ¿pero como se puede explicar que este funcionario, que dice no leer ni conocer todo aquello que se le entrega, vuelva una vez recogida la documentacion del caso que nos ocupa a los Juzgados para declarar días despues, concretamente el 3 de Enero, y para mayor recochineo, manifiesta que reconoce su firma, pero que él no declaro nada, que firmó en blanco, ¿por qué días después de la notificacion, vuelve a declarar, si como parece demostrarse, carece de falcultades y poderes para ello? ¿Quién lo llamó? ¿quien le autorizó a personarse en el Juzgado nuevamente?

Sorprendente alegato, éste que realiza Trabajador del Naval, nuestro comunicante de Escandalera, pero innecesario, porque cae en la trampa que tienden los profesionales de la representación, consistente en intenter meternos a todos en la horrorosa y pútrida sima de los abismos letales de la burocracia colocada al servicio de la sinrazón, puestos en solfa y al descubierto por Eratóstenes de Hispania, en su brillante "Respuestas kafkianas en un proceso estalinista", un artículo publicado en Colaboradores, en el que compara el sesgo que está tomando este enervante asunto, con la trama de la genial novela de Franz Kafka, El Proceso, cuyo protagonista, K., se ve envuelto en un loco expediente de la burocrática administración de justicia del Imperio Austrohúngaro, en el que nadie sabe de qué va nada, salvo el acusado que es muy consciente de que es a él al que van a terminar jodiendo.

Los dos sindicalistas, Morala y Carnero, dieron el martes una rueda de prensa de la que publicamos cumplida crónica, en la que difundieron los locos documentos del ayuntamiento gijonés. Los dos sindicalistas fueron al grano, al núcleo, a la esencia de los hechos, algo que debería haber hecho desde el primer momento, porque sólo una actuación así, de frente hacia la raíz del problema, es la que encarrila este asunto en la dirección en la que realmente se pueden enterder las cosas, si logramos escapar del pozo del juego de la oca en el que nos quieren meter los burócratas de la política, huyendo de la verdad y la realidad. Lo recoge así La Nueva España de este miércoles: los dos sindicalistas (Morala es el actual secretario general de la CSI, cargo que antes ocupaba Carnero), aseguraron que su procesamiento (la fiscalía pide seis años y medio de prisión) obedece «a un montaje para amedrentar a los trabajadores ante la próxima desaparición del astillero Naval Gijón, que después de las elecciones (las autonómicas y municipales del 27 de mayo) se convertirá en una empresa auxiliar del astillero Juliana», es decir, de la factoría naval Izar Gijón adquirida por la empresa gallega Vulcano, que también es accionista de Nagisa.

Aquí de lo que se trata es de lo que nadie quiere hablar, pero está a la vista de todo el mundo. En Gijón hay dos astilleros que están condenados al cierre por los gobiernos del PSOE en coalición con IU, desde que Vicente Álvarez Areces inició la construcción de las playas de Poniente y El Arbeyal, la primera situada delante de Naval Gijón, y la segunda de Izar-Juliana. La urbanización se inició con unos edificios emblemáticos, los edificios-barco, que fueron contruidos por Proseín, una promotora perteneciente al Grupo Progea, cuyo delegado en Asturias es el coordinador del área de Economía de la presidencia colegiada de IU-Gijón, José Antonio Hevia Braña. El suelo para construir esos edificios de lujo, con los que Progea ganó muchísimo dinero, se lo proporcionó una sociedad pública, SOGEPSA, que además pagó la urbanización. De esta manera se sellaba el muy estable pacto de gobierno entre IU y el PSOE en el ayuntamiento de Gijón. Los tratos y los acuerdos políticos se hacen con el suelo que se reparte entre las promotoras afines, y a poco esfuerzo que haga quien quiera conocer la verdad, lo único que tiene que analizar son las fechas de los acuerdos entre el alcalde Areces y Jesús Iglesias, que entonces pactó el gobierno de Gijón, y hoy se prepara, como candidato para Asturias, para el nuevo pacto con Areces en el Principado -en el que también se maneja mucho suelo-, para lo que ha desplazado a Francisco Javier García Valledor, que finalmente ocupará el segundo puesto de la lista.

El problema que hay aquí, es que nadie quiere ver la realidad de quienes viven la política profesional y depredadora, como una realidad utópica -unos no quieren verlo, porque no les conviene, y otros no pueden, porque sus mentes débiles enferman en contacto con la verdad-, cuando no es ni más ni menos que una realidad corrupta que se está llevando todo el suelo urbanizable por delante al grito de "viva la izquierda justiciera, muera la derecha especuladora", y así siguen con su asqueroso negocio, día tras día, manteniendo un sistema político perverso, tocando a diario la flauta, como hace el diario El País, máximo estandarte publicitario de esta engañifa masiva, con la que trepanan los cerebros de las gentes bienintencionadas, pero mal informadas, con ayuda de la numerosa tropa de los corifeos y epígonos que viven de las sobras que les dejan, en forma de subvenciones varias, a cuenta de las majaderías en las que engranan su discurso.

No nos engañemos, pues la turba que sobrevive construyendo la propaganda de la política profesional es amplia y bien nutrida de efectivos. Son muchas las asociaciones, las ONG, las cooperativas y otras organizaciones -lejos de nuestra intención criminalizarlas a todas; tampoco a sus bases- que meten la cuchara en este tarro de miel, que son las que nutren la fuerza de choque, a la manera en que las SA (Sturmabteilung) de Julius Röhm, siriveron de fuerza urbana de choque para la construcción del Partido Nacionalsocialista de Adolf Hitler. A la vista está lo que le ocurrió recientemente a Txomin Goñi Tirapu con dos "camisas pardas" de IU, que fueron a por él, en una reunión de la Plataforma constituida para defender a Cándido y a Morala, en el momento en que defendió publicamente a Carmen Suárez, representante vecinal de la parroquia rural de Vega, que había cometido el crimen de hablar públicamente de la verdad, y la verdad tiene un nombre: Progea. Los dos "camisas pardas" metieron primero la cabeza entre las piernas, pero después se tiraron a por Txomin Goñi, presidente de ACA, la Agrupación de Colectivos Asturianos que está vertebrando la lucha ciudadana contra el expolio urbanístico generalizado y disimulado con el discurso falsario de la sedicente izquierda, que saltan al cuello de cualquiera que ponga en evidencia sus vergüenzas, al grito de "fascista", grito de guerra con el que se anatematiza a todo aquél que descubra la realidad de este infecto negocio.

¿Estamos dispuestos realmente a contar la verdad y a comenzar a presentar denuncias en fiscalía por los más que evidentes delitos de tráfico de influencias que se adivinan detrás de estas operaciones inmobiliarias? A la vista está que ellos, los profesionales de la representación, sí están dispuestos a intentar meter en la cárcel a cualquiera que se oponga a sus planes...

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