Más solidaridad con Cándido y Morala, de Beatriz García Rubio, secretaria general del Sindicato de Estudiantes en Asturias en La Nueva España
Tras la petición del fiscal de seis años y medio de prisión para Cándido y Morala por las protestas, desórdenes y daños causados como consecuencia de las movilizaciones de Naval Gijón, hemos sido muchos los que nos hemos quedado escandalizados por semejante farsa. Y más teniendo en cuenta la lamentable actuación que el Ayuntamiento de Gijón está teniendo en todo este asunto.
Vergüenza ajena podría decirse que es lo que sentimos muchos al ver cómo se está organizando semejante trama; testigos falsos, pruebas falsas, aceleración de trámites, informes de la brigada de información (o la político social, llámese como se quiera, se repiten nombres y apellidos) al más puro estilo franquistaÉ en fin, un esperpento absoluto. Y es el colmo que tengamos que aguantar encima declaraciones como las recientes del Ayuntamiento de Gijón en las que, más o menos, vienen a decir que la cosa no va con ellos. Vamos, que hay una denuncia, una factura de gastos por los destrozos emitida por el Ayuntamiento el mismo día de la denuncia (ya podían darse tanta prisa para todo), y hasta un testigo (falso, por supuesto) puesto por el Ayuntamiento, y aquí nadie sabe nada: tiran la piedra y luego esconden la mano las «instituciones responsables e imparciales» éstas que tenemos.
Y encima un día sí y otro también aparece algún que otro observador en la prensa, por supuesto también imparcial, como aquel que pasaba casualmente por la escena del crimen y emite un comentario, resaltando la «responsabilidad y respeto a las normas de la Alcaldesa», alabando la «legitimidad de la justicia para aplicar la ley», y hasta a veces estos tipos neutrales tienen el morro de erigirse en portavoces de una supuesta «mayoría silenciosa harta de circos mediáticos» (refiriéndose como circo mediático a las muestras de solidaridad a Cándido y Morala en los diferentes medios a raíz de la petición del fiscal) ¡¡tócate las narices!!
Para muchos jóvenes, entre los que me encuentro, Cándido y Morala han sido -y siguen siendo- un ejemplo a seguir, un referente en la lucha; por no decir que han sido, probablemente de forma inconsciente, parte importante de nuestra educación política y sindical. Creo que no pocos de nosotros despertamos con las movilizaciones de Naval Gijón a todo esto de la lucha por nuestros derechos, por la defensa de los puestos de trabajo, por entender la vida no sólo como un paseo más o menos agradable según cada cual y sus circunstancias, sino como un compromiso con unas ideas y con otro tipo de sociedad. Y no un compromiso de palabra, sino un compromiso de hechos, de movilización en las calles y de resistencia frente a las injusticias y los abusos de poder. Hemos aprendido mucho más participando en las movilizaciones, apoyando a los trabajadores del Naval, fundiéndonos con la clase obrera y exprimiendo toda su experiencia, comprobando que la única forma de ganar es luchar, que en nuestras clases del instituto o la Facultad.
Ese islote que es hoy Naval Gijón, rodeado de pisos de lujo y ¡¡hasta un acuario!! todavía resiste gracias a esas movilizaciones tan criminalizadas; y si no, que nos expliquen cómo un astillero pequeño como el del Naval sigue abierto a estas alturas con la cantidad de embates de la patronal que ha sufrido. Nadie nos puede negar que es ése uno de los motivos de este ataque contra estos dos compañeros, que en realidad es un ataque contra todos los que defendemos lo mismo que ellos, un intento de golpe mortal para acabar con el astillero, o, lo que es lo mismo, con su capacidad de respuesta. Pero nosotros no comulgamos con ruedas de molino, que lo que se criminaliza no es este o aquel destrozo, más bien eso es la excusa, sino que lo que se criminaliza es la oposición a las políticas antiobreras, en este caso del PSOE, contra el cierre del astillero. Se criminaliza la lucha de la clase obrera.
Beatriz García Rubio, secretaria general del Sindicato de Estudiantes en Asturias.
