Ayuntamiento
El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, acusa al Gobierno municipal de Ruiz-Gallardón de lastrar las finanzas de todos los consistorios de España. El concejal Juan Bravo revela que Ocaña comió el lunes con Miguel Sebastián y denuncia el uso electoralista del Estado por el PSOE
La deuda se ha convertido en la protagonista de los primeros flirteos de Miguel Sebastián, candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid, con la campaña electoral. El primero en tirar la piedra fue el propio Sebastián, durante una conferencia económica en la que ya advirtió de que Ruiz-Gallardón no era tan buen gestor como decía ser. Ahora, el autor de la pedrada es el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, quien ha acusado al Ayuntamiento de Madrid de lastrar las finanzas de todos los consistorios de España: «Las entidades locales tendrán un déficit del 0,1% del Producto Interior Bruto (PIB) este año y el Ayuntamiento de la capital es el responsable de una parte importantísima de dicho déficit», según informa Europa Press.
La recriminación encendió los pasillos del Pleno, que se llenaron de acusaciones mutuas de aprovechamiento electoral entre PSOE y PP. El concejal de Hacienda, Juan Bravo, calificó de pura campaña las declaraciones de Carlos Ocaña y denunció el uso electoralista de las instituciones que está haciendo el PSOE. «Ésta es la primera prueba de cómo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, utiliza datos manipulados del Ejecutivo Central en contra de los madrileños con el objetivo de hacer campaña electoral». Y es que, según desveló el propio Bravo, «precisamente ayer [por el lunes] Ocaña y el candidato del PSOE a la Alcaldía de la capital, Miguel Sebastián, celebraron una comida en un restaurante» y sólo un día después «nos encontramos con un titular como éste».
Lo que más ha molestado a Bravo es que el Ayuntamiento nunca ha tenido acceso al dato de endeudamiento citado por Ocaña, a pesar de haberlo solicitado.
Por su parte, el vicealcalde, Manuel Cobo, aconsejó a Sebastián que «después de comer con el secretario de Estado espere unos días a la hora de hacer este primer acto de campaña y no ir a una comida para preparar el teletipo con información que parece una broma».
La concejala socialista encargada de los temas de Hacienda, Isabel Vilallonga, dijo que informar de los temas que afectan a los madrileños no es manipular: «Lo que ha dicho Ocaña no se puede encasillar como una conjura o como una injerencia, simplemente se trata de poner encima de la mesa la realidad del desastre de las finanzas del Consistorio».
La deuda reconocida de 6.000 millones de euros es una de las bazas que más gusta a un economista como Sebastián, pero el Gobierno municipal cree que la acusación ahora del secretario de Estado está vinculada directamente con la comida que mantuvo con el candidato del PSOE. Uso electoralista y a siete meses de los comicios y un día después de que el alcalde enseñara los valores de su tuneladora al presidente de su partido, Mariano Rajoy, y a Esperanza Aguirre.
Mientras los números rojos centren los inicios de esta precampaña, se seguirá hablando de las cuentas de la M-30, que la oposición advierte de que se desbordan. El sobrecoste en el que ha incurrido el Consistorio, siempre controlado y previsto, según las declaraciones del responsable de Hacienda, Juan Bravo, va a obligar al Ayuntamiento a pagar más a la empresa mixta Madrid Calle 30.
De hecho, según los cálculos municipales, las aportaciones del Consistorio madrileño aumentarán entre un 13 y un 15%, es decir, alrededor de 30 millones de euros, respecto a lo que se había pactado en el convenio económico entre el socio privado y el Ayuntamiento.
El acuerdo establecía la entrada de un socio privado en Madrid Calle 30, tras hacerse con el 20% de la sociedad, a cambio de un canon anual que el Consistorio tenía que pagar en concepto de mantenimiento y seguridad de la vía.
El primer pago fue de 218 millones de euros, más el 16% de IVA, pero para este año ya hay que renegociar lo que sale de las arcas municipales para equilibrar el desajuste de las obras. Eso sí, este nuevo canon más caro no afectará al número de años que el Gobierno municipal tiene que estar pagando: 35 en total.
La culpa de esta subida la tiene el sobrecoste de unas obras que empezaron presupuestadas en 1.700 millones en precampaña electoral y van a conformar una factura de más de 3.500 millones de euros. Aunque el propio Gobierno municipal tasaba el valor de la empresa mixta Madrid Calle 30 en 4.775 millones de euros.
Según el último informe de la consultora británica Curry & Brown, que trabaja para los bancos que han prestado el dinero para la reforma de la circunvalación, las zanjas en la M-30 van a costar 1.040 millones de euros más de lo previsto. El Gobierno sólo reconoce un desfase de 335 millones de euros y asegura que el resto es el IVA que tendrán que devolverle en algún momento. Y asegura que el incremento se debe a las mejoras que se han introducido en los proyectos o las sugerencias medioambientales que se realizaron desde la Unión Europea. Sin embargo, para la oposición todo se resume en la improvisación y las prisas faraónicas del regidor madrileño.
La portavoz de IU, Inés Sabanés, insistió en que «éste es sólo el punto del iceberg, porque la M-30 cada día nos sorprende con sobrecostes», a la vez que recordó que, «como dice el alcalde, el túnel del Manzanares es espectacular y único porque ningún Ayuntamiento puede soportar esa falta de previsión y ese endeudamiento, que hará que la ciudad se quede sin gastos sociales».
Mientras que su homólogo socialista, Oscar Iglesias, advirtió de que estas obras van a costar más que la construcción del Canal de Panamá y de que, al final, serán los madrileños los que paguen con más impuestos este sobrecoste.
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