"Lo catastrófico es ignorar el cambio climático", de Antonio Cerrillo en La Vanguardia
El calentamiento global
"El informe británico no es catastrofista. Lo que sería catastrófico es ignorar los hechos. El clima está cambiando". Así se expresó ayer Arturo Gonzalo Aizpiri, secretario general para la Prevención de la Contaminación y del Cambio Climático. El Ejecutivo español asumió ayer de esta manera la tesis del Ejecutivo británico (el informe Stern) según la cual el cambio climático puede dañar la economía mundial tanto como las guerras mundiales o la Gran Depresión.
El Gobierno sostiene que el calentamiento global y su secuelas de efectos indeseados (sequía, olas de calor más repetidas en verano, inundaciones, fenómenos meteorológicos extremos...) tendrían consecuencias gravísimas también en España. "Con la tendencia actual, es previsible que, a finales de siglo, las temperaturas se incrementen entre 4 y 5 grados centígrados respecto a la era preindustrial, y eso va a tener graves consecuencias económicas, además de ambientales", declaró el secretario general.
"Pero estamos a tiempo de tomar las medidas para minimizar el problema; aún estamos a tiempo, pero nos queda poco", agregó Arturo Gonzalo Aizpiri.
El Ministerio de Medio Ambiente ha encargado la elaboración de varios estudios dentro de su plan de adaptación al cambio climático. Serán evaluados diversos escenarios climáticos futuros, y se analizarán los impactos del calentamiento sobre los recursos hídricos (sobre todo en la agricultura), en las costas y en la biodiversidad. "Necesitamos estudios sobre impactos económicos y sobre los impactos en los ecosistemas", declaró Gonzalo Aizpiri.
No obstante, el conocimiento exacto de los efectos del cambio climático se tendrá cuando se conozca el año próximo el cuarto informe de evaluación del cambio climático elaborado por el panel intergubernamental de expertos de la ONU.
Los portavoces gubernamentales se pronunciaron de esta manera en una comparecencia para dar a conocer la posición españolas ante la 12. ª conferencia de la ONU sobre cambio climático, que se celebrará en Nairobi entre los días 6 y 17 de noviembre. Esta conferencia será una nueva oportunidad para negociar las nuevas reducciones de gases invernadero a partir del 2012, fecha en la que expira el actual compromiso (pactado en 1997). El protocolo de Kioto determina que antes del 2009 se debe llegar a un nuevo acuerdo sobre este nuevo horizonte; y a ésa tarea se dedicarán los representantes gubernamentales. Pero Kioto sólo es un primer tímido paso para combatir el cambio climático. Según los científicos, para que las temperaturas no aumenten dos grados centígrados de aquí al 2050, se deberían reducir las emisiones de un 60% a un 80%, mientras que el actual compromiso sólo exige una reducción de los gases del 5,2% de media a las naciones industriales.
Y ¿cuál es la posición española? El Gobierno español considera que el nuevo protocolo (que sucederá al firmado en Kioto) debería tener en cuenta un criterio de mayor equidad para países como España. España es el país desarrollado que más se aleja del compromiso de reducir las emisiones de gases invernadero. Sin embargo, el Ejecutivo estima que el nuevo protocolo deberá tener en cuenta que el "nivel de emisiones de CO per cápita en nuestro 2 país está por debajo de la media de la UE". Kioto permite a España incrementar los gases que causan el cambio climático un 15% hasta el 2012 (respecto a 1990) pero ya han aumentado más de un 50%.
Pese a todo, Medio Ambiente está dispuesto a asumir mayores esfuerzos en el futuro, pero quiere que sean repartidos de forma equitativa. Nuestras emisiones de gases por unidad de producción o según un hipotético reparto per cápita son inferiores a la media de la UE, aunque se van aproximando.
En la reunión, se buscará que los países de las economías emergentes (China, India, Brasil, India o México) asuman compromisos de reducción de gases. Todo ellos, aunque han ratificado el protocolo de Kioto, no están obligados a frenar esos gases, pues se da prioridad a su desarrollo. De otra parte, se insistirá en la presión a EE. UU. y Australia para que se adhieran a Kioto II.
