El vicepresidente del Gobierno quiere consensuar los cambios en las reglas de juego con el primer partido de la oposición.

La mitad del trabajo está hecho. El vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, está de acuerdo en la necesidad de abordar “ligeros retoques” legislativos destinados a hacer “atractivas” las operaciones de concentración en el sector energético, tal como le viene reclamando el 'lobby' constructor que encabeza el presidente de ACS, Florentino Pérez (ver El Confidencial de ayer lunes).

Pero Solbes ha sorprendido a los lobystas con un planteamiento novedoso no exento de inteligencia: quiere consensuar los cambios en las reglas de juego con el primer partido de la oposición, de forma que el PP de Mariano Rajoy se moje y apoye las demandas de las grandes fortunas de la construcción, invertidas ahora y de forma vertiginosa en el sector eléctrico y petrolero.

El resultado es que las visitas del 'lobby' que comanda Pérez, que ha incorporado la presencia impagable de Isidro Fainé en representación de La Caixa -primer accionista, hasta que se demuestre lo contrario, de Repsol YPF y Gas Natural-, a La Moncloa y al Ministerio de Economía, están siendo duplicadas con visitas paralelas a la sede del PP en Génova. “Los que han pasado por Moncloa, tienen ahora que ir a hablar también con el PP”, aseguran las fuentes.

“Nos han llamado todos y no una vez”, aseguró ayer a este diario un portavoz autorizado del Partido Popular. “Desde el momento en que sacamos aquella nota diciendo que no sería de recibo que la movida inversora acabara repercutiendo en el bolsillo del consumidor, en el 'lobby' constructor saltaron las voces de alarma, y más todavía después de la respuesta que les ha dado Solbes. Florentino, Entrecanales, Luis del Rivero... Ni uno solo ha dejado de pasar a vernos. Y a todos les hemos puesto cara de póker”.

Las gestiones por parte del grupo popular están siendo centralizadas en Eduardo Zaplana, en razón a su condición de presidente del grupo parlamentario popular, la instancia donde, con el grupo socialista, deberán ser aprobados los cambios propuestos, y ello en detrimento del portavoz popular para asuntos económicos, Miguel Arias Cañete.

“Las últimas y espectaculares operaciones registradas en la Bolsa española han sido dirigidas desde Moncloa por Miguel Sebastián, actuando en nombre y representación de Rodríguez Zapatero, frente a un Solbes que no ha estado en la movida, al menos de forma aparente”, asegura una fuente de toda solvencia.

Presiones de los ricos

Pero el problema de las operaciones diseñadas por Sebastián es que exigen cambios en la legislación vigente, para hacerlas plenamente efectivas a la hora del control societario, porque ninguno de los compradores puede, de momento, ejercer sus derechos políticos al tener intereses en otras empresas del sector. Ese es el acuerdo que en las últimas dos semanas los constructores han conseguido cerrar con Sebastián. “Y una vez alcanzado el acuerdo con Moncloa, han sido remitidos a Pedro Solbes para materializarlo”, aseguran las fuentes.

“Pero Solbes, un hombre con pocas ganas de lío, se mostró en principio esquivo ante las presiones, asegurando ante los sorprendidos constructores que no hacía falta cambiar la legislación, y cuando los ricos le metieron presión terminó por ceder asumiendo la necesidad de “leves retoques”, añadiendo, además, que era preciso que hablaran con el PP, porque le parecía importante que existiera consenso a la hora de abordar esos cambios”.

La explicación, poco probable, es que Solbes pretenda ganar tiempo y dilatar el proceso, porque no está dispuesto a abordar cambio alguno o, por el contrario, que efectivamente quiera hacerlo por consenso para minimizar los riesgos de confrontación política con la oposición, teniendo en cuenta que, desde el punto de vista de un partido supuestamente liberal, la maniobra que pretenden los constructores es infumable en tanto en cuanto representa una vuelta al oligopolio, con menoscabo de la libre competencia.

“Sebastián ha embarcado durante los dos últimos años a tanta gente en aventuras que han salido mal, que ahora se ve en la obligación de recompensarles. A Gas Natural, por ejemplo, le ha hecho un siete. Y eso explica ahora que pretenda darle acomodo en la eventual fusión entre Iberdrola y Fenosa, integrándose en ella”, aseguran las fuentes, una explicación que ilustra la entrada de Fainé en el grupo de lobystas que maneja Florentino Pérez.