La pujanza de Mas fuerza un duelo final entre Zapatero y Rajoy, de Félix Martínez en El Mundo
AUTONOMICAS 1N / LA CRONICA DE LA JORNADA
La irrupción del Barça y los sondeos que sitúan a Ciutadans cerca del Parlament abren aún más el escenario político
Artur Mas se probó ayer la piel de president. La mirada complacida de Jordi Pujol y el griterío enfervorecido de los 14.000 fans que se concentraron en el pabellón olímpico de Badalona debieron convencer a los estrategas electorales del PSC y del PSOE, y del PP, de que el candidato de CiU no daba demasiado mal en el papel. Porque acabaron decidiendo que José Luis Rodríguez Zapatero y Maniano Rajoy se midan las fuerzas hoy, en el cierre de la campaña catalana.
Los socialistas para evitar el descalabro que supondría que el tripartito no sume mayoría absoluta el miércoles. Los conservadores para poder ofrecerse a Mas con la mayor fuerza posible.
José Montilla se reponía ayer como podía de los efectos del último preparado salido del Laboratorio del Doctor Madí: el jefe de los spin doctors de Artur Mas citó a los medios de comunicación a primera hora del sábado en las inmediaciones de la barcelonesa calle Còrsega para sacarse de su chistera el último conejo asesino criado para paralizar al candidato socialista.
A las nueve de la mañana, los miembros del servicio de prensa de CiU condujeron a los fotógrafos a la terraza de una cafetería próxima a las oficinas de Convergència. Allí departían como viejos camaradas Artur Mas y el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta.A tan temprana hora, Madí decidía cuál iba a ser la foto de la primera plana de la mayoría de los periódicos catalanes. Las imágenes de Zapatero en Lleida respaldando a Montilla se habían caído de las previsiones antes de que los autocares electorales salieran de Barcelona.
Los socialistas exigieron una compensación a Laporta, que accedió a desayunar ayer, a la misma hora, con Montilla, aunque al presidente del Barça se le veía mucho más incómodo que el sábado. Pocas portadas logrará con esa foto el primer secretario del PSC.
El Mas presidencial que compareció ayer en el Pabellón Olímpico de Badalona recibió el aval del referente de CiU, el ex president Pujol. Aunque esta vez Pujol aportaba pedigrí, no nostalgia.Mas se ha fogueado en la oposición. Y, David Madí, que se ha confirmado entre los estrategas electorales como el Hristo Stoichkov -el antiguo crack búlgaro del Barça, al que sus adversarios odiaban tanto como habrían deseado contar con sus servicios- de CiU, ha hecho el resto.
Pero la victoria electoral no garantiza a Mas las llaves de la Casa dels Canonges. La holgura del triunfo y el alcance de la tragedia socialista determinarán finalmente quién gobierna. CiU necesita superar los 50 escaños el miércoles y, aún así, no tendría asegurada la presidencia. Montilla confía en que el tripartito sume al final mayoría absoluta, pero habrá que ver cómo lo reedita si su resultado está por debajo de los 40 escaños y si Esquerra, cada vez más controlada por Joan Puigcercós, no decide que los que se queden en la estacada sean, esta vez los socialistas.
Los teléfonos móviles de los hombres de confianza de los dos principales candidatos no descansan estos días. Se cruzan mensajes entre el PSC y el PSOE, entre socialistas y CiU, entre CiU y Esquerra.
En esa Cataluña aterrizan hoy Zapatero y Rajoy, para intentar que sus hombres en Barcelona, José Montilla y Josep Piqué, respectivamente, tengan algo que decir el 2 de noviembre.
Una misión que requiere una intensa movilización de sus electorados, que difícilmente alcanzarán el grado de motivación de la parroquia convergente. Además, los partidos nacionales deben combatir el efecto Ciutadans, un mosquito político al que han subestimado y que, ahora, según los sondeos que maneja La Moncloa, podría estar a las puertas del Parlament y de desestabilizar aún más el equilibrio inestable de la política catalana.
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