ANIMALES Y RACIONALES

Los nuevos ´meublés´ se llenan durante las horas de oficina

Lo que más me sorprendió fue encontrar el aparcamiento lleno. Eran las 13.45 horas de un martes y pensé que seríamos los únicos en estar viviendo una aventura semejante".

Francisco y María, compañeros de trabajo, tras consultar la oferta en la prensa del día y en internet, se decidieron por una web que publicaba un listado de este tipo de locales en Barcelona bajo el epígrafe: "Apartamentos, picaderos y moteles para follar un rato con la pareja". Al final, optaron por reservar habitación en uno de los teléfonos que ofrecía: "Suites a 28 euros la primera hora. Máxima discreción".

Y aprovechando las dos horas que tienen para comer decidieron echar una canita al aire. Pero, como pudieron comprobar a pesar de las cortinas que protegen las matrículas de los coches y la prohibición de abandonar la habitación sin la presencia del conserje que evita que se puedan cruzar con otros clientes, no eran los únicos a los que se les había ocurrido tal idea.

Lo ratifica el recepcionista que atiende el teléfono de este "hotel para parejas": "Los momentos de mayor afluencia son de lunes a viernes, de diez de la mañana a nueve de la noche. ¿Por qué? Pues supongo que en buena medida por que se trata de gente que le está poniendo los cuernos a alguien y a los que resulta más fácil buscar excusas en las horas de trabajo que por la noche".

De forma que, amantes esporádicos, novios sin piso, matrimonios en lucha contra la rutina o ejecutivos que las alquilan por un par de horas para darse una ducha o echar una siesta antes de coger el avión, constituyen hoy los clientes mayoritarios de los nuevos meublés que se han ido abriendo en la ciudad. También un cierto tipo de prostitución busca aquí refugio: "La política de la casa es tratar casi de no ver al cliente", explica la telefonista de unos apartamentos de alto standing situados en la zona de Sagrada Família. "Por eso no entramos en si viene con su novia, con otro hombre o con quien quiera. Y el tema de la prostitución sólo se nota en la diferencia de edad que suele haber entre él y ella. Pero lo cierto es que el mediodía es el horario con más demanda y que los jóvenes suelen venir los fines de semana por la noche".

En la década de los años cuarenta se contabilizaron en Barcelona 118 meublés. Según el periodista Joaquim Roglan, autor de La Barcelona erótica,los orígenes de este tipo de establecimientos se remontan a principios del siglo XX, cuando en un merendero de las afueras de la ciudad disponía de varias habitaciones para "dormir la siesta en compañía". De hecho, el meublé devendría la institución de encuentros eróticos más característica de la ciudad. "Dotado de un erotismo lingüístico francés, se trata deun galicismo que significa ´habitación amueblada´. Pero sólo Barcelona lo tradujo en una especie de hotel discreto, concebido para uso íntimo de parejas más que discretas. Aunque, con el paso del tiempo, la palabra se vulgarizó, al principio no era un hotel para rameras y putañeros, sino para parejas que no disponían de un lugar para amarse sin que nadie se enterase. El meublé ofrecía un espacio elegante, confortable y de confianza donde una dama nunca pudiera sentirse como una cualquiera, sino como una señora acompañada de un señor, fuese o no fuese el suyo".

La Casita Blanca encarnó durante décadas este espíritu. Y, aunque hoy todavía sigue en funcionamiento, una miríada de nuevos negocios han tomado el relevo. Desde apartamentos con hidromasaje, vídeo Xy mini-bar, a habitaciones decoradas con estilo oriental o polinesio. Y aunque resulta difícil cuantificar cuántos funcionan hoy como tales, las fuentes de este sector consultada aseguran que no sólo hay más clientes que recurren a sus servicios, sino que además existe mucha más competencia que antes.

¿A que puede achacarse esta proliferación de lugares para citas sexuales discretas? Quizás, aseguran los expertos, tenga algo que ver con el hecho de que el 70% de las personas ha mantenido, al menos una vez en su vida, una relación amorosa con un compañero de trabajo. De hecho, una cuarta parte de estos escarceos acaba cuajando en una pareja estable. Según un estudio realizado por la Federación Española de Sociedad de Sexología (FESS), el lugar preferido para mantener relaciones sexuales para el 94% de los consultados es su propia casa. Pero si el ligue no lo puedes llevar al hogar o, sencillamente, no cuentas con un piso disponible, el 11% recurre al coche y el 9% se decide por alquilar una habitación en un hotel o en un sitio similar.

Además, como asegura el psiquiatra Willy Pasini, autor de Los nuevos comportamientos amorosos,se vuelve a hacer el amor de día: "En la oficina, en el coche o en cualquier hotelito. Se trata de encuentros robados y rápidos, pero muy intensos. Y tan excitantes como aquellos de la adolescencia".

Otro de los pilares sobre el que se sostiene la proliferación de la oferta de lugares de alquiler por horas es la infidelidad. Y aunque no existen datos fiables sobre la auténtica dimensión de esta tendencia (imagine qué respondería a una encuesta telefónica que le preguntase si es usted infiel), según un sondeo realizado por Sigma 2, un 30% de los hombres y un 19% de las mujeres han engañado en alguna ocasión a la persona con la que conviven.

Carlos Malo de Molina, director del instituto de sociología Sigma 2 y autor de Cómo ser infiel sin que te descubran,desarrolla una metáfora periodística para explicar qué es eso de la infidelidad: "Si eres free-lance puedes publicar donde quieras, pero si estás en nómina en La Vanguardia,no puedes trabajar para El País".

El segmento más proclive a caer en la tentación es el de los varones de entre 30 y 49 años, pero los motivos son de lo más variado: "Los hombres quieren más de todo, sobre todo más sexo. Más emoción, más variedad, más experimentación, más veces. Las mujeres hablan de carencias, falta de comunicación, de sensualidad, de romanticismo... Antes, si un hombre era infiel, su mujer no tenía capacidad para actuar, pues dependía de él. Ahora, te puede poner de patitas en la calle. Así que el freno de infidelidad lo pone el riesgo que comporta de ruptura de la pareja", explica Malo.

Riesgos de la infidelidad Es un riesgo, sin embargo, que los abogados matrimonialistas minimizan, pues constatan que en la mayoría de los casos es la propia pareja la que intenta solucionar el problema. Begoña González, al elaborar la lista de las causas de separación, sitúa en primer lugar la falta de comunicación y la pérdida del cariño. "A eso se suma la incompatibilidad de caracteres, dificultades económicas y evoluciones distintas del hombre y de la mujer a lo largo de los años de matrimonio. Sólo después vendrían las infidelidades".

En todo caso, los datos reflejan el gran número de clientes potenciales con los que cuentan estos negocios de alquiler de habitaciones por horas y de dónde proviene su clientela. Y, aunque siguen utilizando como gancho las camas redondas, las luces difusas, los espejos grandes y la discreción, por el camino han perdido aquella atmósfera de transgresión que los rodeaba. Yque propiciaba que el conserje guardara bajo llave el misal y el rosario de las damas que habían dicho a su marido que iban a misa. Del mismo modo que se facilitaba a los caballeros el resultado y las incidencias del partido de fútbol al que supuestamente habrían asistido.

La permisividad de la sociedad actual ha dejado obsoletos algunos de estos recursos, pero abarrota los nuevos meublés en las horas de oficina, con clientes que siguen apreciando las cortinas que privatizan aparcamientos y pasillos y un cierto aire transgresor que allí se respira.

Al menos eso es lo que dicen Francisco y María, una pareja cuyos nombres son imaginados pero cuya peripecia de sutiles requiebros a lo largo de una década compartiendo despacho se ha materializado la semana pasada en un escarceo que no tendrá continuación.