El Ibex produce vértigo, de José Manuel Garayoa en La Vanguardia
EVOLUCIÓN DE LOS MERCADOS FINANCIEROS
La bolsa sube en lo que va de año un 27,8%, más del doble que Europa
Es un disparate. El Ibex parece querer desafiar la ley de la gravedad", dice Juan Cueto, un veterano de la bolsa y director de Ibersecurities. La subida de un 27,87% acumulada en el 2006 por la bolsa española provoca la misma perplejidad que la evolución del sector inmobiliario en estos años y suscita las mismas preguntas: ¿cuál es el límite? o ¿cómo va a acabar esto? Ciertamente, empujada por un puñado de valores - Sacyr, Metrovacesa, Iberdrola, Endesa y otros que les siguen a corta distancia-, el Ibex no sólo ha batido las previsiones moderadas de comienzos de año - que avanzaban una subida del 5% al 10%-, sino que ha más que doblado las trayectorias - positivas- de las bolsas europeas y de Wall Street.
"Nos supera", reconoce Víctor Peiró, economista jefe de Caja Madrid Bolsa. "El 10%-15% sería comprensible, pero el 27% es demasiado", agrega.
La fase de exuberancia por la que atraviesa la bolsa española tiene un argumento principal, el de las opas y fusiones, que han revolucionado el parquet. "En el Ibex, de las 35 empresas que cotizan 20 son susceptibles de sufrir una opa. De manera que cuando comenzó el baile con Endesa, el mercado pensó que se abría una nueva fase en las operaciones de compras y fusiones, como en parte ocurrió", afirma Jesús Sánchez Quiñones, director de Renta 4.
"El 10% de la subida del Ibex es atribuible a las operaciones corporativas o a los rumores", señala Víctor Peiró. Y desglosa: "Del 27% de subida, un 10% sería atribuible a la buena marcha de las empresas, un 5% a unos beneficios superiores a lo previsto, porque se esperaba un 15% y están siendo del 20%. El resto, son operaciones o rumores".
Para Juan Cueto, "vivimos una fase de euforia donde la realidad económica de las empresas o fundamentales tienen un papel secundario". "Ahora todo vale y quien no se compra un 5% de una empresa es un don nadie. De hecho, estamos como cuando Terra pasó de valer 100 a costar 500. En esta orgía - se pregunta el analista-, ¿dónde está el límite? ¿En 14.000, en 14.500, en 15.000 puntos? A corto plazo, nadie lo sabe".
Un factor clave que explica la meteórica evolución del Ibex es que su subida "es obra de manos fuertes, de grandes empresas, acompañadas de los bancos, lo que aún ha dado mayor contundencia a sus compras", señala Walter Scherk, director de Strategic Investment Advisors. De hecho, agrega, "los pequeños especuladores han tenido un papel muy menor en todo esto; ellos solos no habrían producido jamás un movimiento tan intenso de la bolsa".
Precisamente, los expertos relacionan en buena parte esta fase de exuberancia con las condiciones financieras reinantes. "Por un lado, las empresas, especialmente las constructoras, que están teniendo un papel clave en esta fase, están muy fuertes en tesorería. Además, los tipos de interés, del 3,25%, siguen siendo bajos", dice Víctor Peiró. Las compras apalancadas (con utilización de mucho crédito) están siendo por ello la norma, con el riesgo que arrastran ante la posibilidad de una variación brusca del Ibex.
Pero hay más cosas, buena parte de ellas positivas, que, sumadas, dan lugar a la exótica posición del Ibex. La economía española va muy bien, crecerá cerca del 3,7% este año, por encima de la previsión del 3,4%. Los beneficios empresariales están superando las expectativas. Está en marcha una reestructuración del sector eléctrico. Hay un cambio paulatino en el ciclo inmobiliario, que obliga a las empresas del sector a diversificarse. El Gobierno español parece dispuesto a tener un papel activo en las opas y fusiones, lo que puede dar lugar a contraprestaciones a cambio de estar en algunas operaciones, como blindajes y similares. O al menos, así lo ve el mercado. Además, el entorno internacional es muy positivo: la economía de la zona euro está mejorando y el crecimiento de EE. UU. se modera, mientras Latinoamérica, que tiene un peso específico en el Ibex, se está desenvolviendo satisfactoriamente.
Ahora bien, ¿todo esto justifica un Ibex a 13.670 puntos? Los expertos están divididos. Para Juan Cueto y Víctor Peiró, no. Según el primero, "en el caso de algunas eléctricas y constructoras, su valor en bolsa es el doble que sus activos". "Estamos - dice- como cuando Telefónica compró la UMTS en Alemania por 3.000 millones de euros y dijo que iba a tener una rentabilidad del 18%. Luego se vio que no valía nada".
