DOS EN LA CARRETERA
El intercambio epistolar de esta semana se inicia con una reflexión de Él sobre la elección de candidato para la Alcaldía de Madrid que revela su admiración por María Teresa Fernández de la Vega. Ella le reprocha que tenga tan mitificada a la vicepresidenta y Él le responde que no le importa detectar el mérito allá donde se encuentre, incluso en Rubalcaba. Ella le pide que le revele el misterio de su admiración por el ministro del Interior. Ambos coinciden en criticar la deriva del proceso de paz y Él le sugiere que el PP ayude a una víctima de la exclusión en el País Vasco, la directora de orquesta Inma Shara.
LA PAPELETA DE LA ALCALDIA DE MADRID
Querida Cayetana...
¡Qué tío Gabriel Albiac! En una sola frase -de bella escritura, por cierto- lo ha resumido todo: «Veo la amorosa mirada de Rubalcaba apuntar a la nuca, ya como escarcha, de Fernández de la Vega». El gran peso pesado del PSOE pretendía eliminar a la vicepresidenta incómoda. Después le llegaría el turno al mismísimo Zapatero. La capacidad política de Rubalcaba es mil veces superior a la del presidente por accidente. Felipe González conoce muy bien las condiciones de ambos líderes. Rubalcaba es un acorazado; Zapatero, una piragua.
Lanzar a mi admirada Fernández de la Vega contra las lanzas en punta de Gallardón era preparar su suicidio político. En una de sus ocurrencias, Zapatero desmontó a Trinidad Jiménez sin tener recambio y creyendo que nadie se resistiría a una propuesta suya, a una invitación del faro de Occidente, del glorioso padre de la alianza de las civilizaciones. No contó el presidente con que hay muchos cabroncetes. Felipe le dijo que no. Solana le dijo que no. Peces Barba le dijo que no. Bono le dijo que no y además lo hizo con recochineo, para que la invitación se convirtiera en befa y escarnio para el presidente sonrisas. Rubalcaba movió ficha para que la víctima propiciatoria fuera María Teresa. Claro que a Zapatero, como escribe Albiac, le hubiera gustado tener como candidato del PSOE a la alcaldía a Gallardón. A Delia Piccirilli, también. El caso es que María Teresa se revolvió como una pantera de Java. Incluso puso en marcha una campaña e-mail para que no la enviaran al matadero. Y ha ganado la partida. Zapatero, más quemado que los montes gallegos este verano, ha resuelto la papeleta de la alcaldía madrileña con uno de sus empleados, lo que ha producido un regocijo inextinguible en el entorno gallardónico. Pero las espadas dentro del PSOE siguen en alto.
Querido Luis María...
¿Et tu? Otro periodista de derechas al que le tiembla el pulso y el criterio ante la efigie multicolor de la vicepresidenta del Gobierno. La mitificas en tu carta; la presentas como la víctima propiciatoria y heroica del pérfido Pérez Rubalcaba, cuando en realidad son pequeños cómplices, la guardia pretoriana de un Zapatero cada vez más autoritario, cada vez más aislado. He visto muchas veces a María Teresa Fernández de la Vega en el Congreso de los Diputados: sus intervenciones son confusas, deslavazadas y tienden a la demagogia. Chilla mucho, como si aquello fuera el patio revuelto de un colegio, y no responde jamás a las preguntas de la oposición. Llega con las respuestas preparadas de antemano y convierte las sesiones de control en un diálogo de sordos, en un rifirrafe estéril y frustrante.
En cualquier caso, salvada la vicepresidenta, centrémonos en el misterioso candidato a la Alcaldía de Madrid. Ya se sabe que un economista es aquél que sabrá mañana por qué no sucedió aquello que predijo ayer. Por eso, aunque no es difícil imaginar qué cálculo le ha llevado a Miguel Sebastián a aceptar la oferta de Zapatero -el premio es el relevo de Solbes en una hipotética segunda legislatura-, las cosas se pueden torcer. De entrada, una derrota frente a Gallardón no supone mancha alguna en su escueta hoja de servicios. Por otra parte, el coste de oportunidad política para Zapatero es prácticamente nulo: la oficina económica de Moncloa ha generado más problemas de los que ha resuelto. Ha sido la guarida de las grandes conspiraciones político-empresariales y las OPA fracasadas. Sin embargo, para Sebastián se trata de una inversión a largo plazo y la ciencia económica establece que a largo plazo, todos calvos.
El flamante candidato socialista, que no de la FSM, a la Alcaldía madrileña es el mejor ejemplo de cómo empezamos este siglo XXI con un solo paradigma económico y social, excluyendo el folclore entrañable de Bové y Bardem. Por temperamento, por ambición, por amor a la paradoja, por despecho y porque sí, por ansias de destacar, sorprender y violentar, Sebastián es la quintaesencia del intelectual que en otra época se hubiese apuntado a una ideología radical. Lo único que se lo impide es su inteligencia, su rigor y la ya incuestionable evidencia empírica de que el capitalismo es el menos malo de los sistemas. Su liberalismo es, pues, un liberalismo vociferante, provocador, plagado de gestos, de paradojas, un liberalismo incómodo, contradictorio y a regañadientes, pero liberalismo al fin. Como a Xavier Sala, la chaqueta liberal le queda estrecha en su afán de hacerse notar. Las costuras se rompen, en un caso por el independentismo, en el otro por el barniz de progresía. Para aquellos que creemos en este sistema, es reconfortante pensar que los niños terribles, que las inteligencias aladas de los agentes provocadores no se escapan del campo de juego de la economía de mercado. Oiremos retruécanos sugerentes, toleraremos oximorones un poco infantiles, pero nos iremos a dormir tranquilos: si el PSOE presume de ser más liberal que el PP, es evidente que la batalla ha terminado. Y la hemos ganado. Como ganará Gallardón.
LA BOFETADA DE ETA A ZAPATERO
Querida Cayetana...
Tienes razón. No me tiembla el pulso para señalar el mérito allí donde se encuentre. Jamás hice política partidista. Nunca negué el pan y la sal a los que de mí discrepaban. Tal vez por eso mantuve amistad profunda con José María Pemán y Manuel Halcón pero también con Pablo Neruda y Rafael Alberti, con Oswaldo Guayasamín y Nicolás Guillén. Tal vez por eso, Juan Antonio Bardem filmó una parte de su última película, Resultado final, en mi despacho del ABC verdadero. Fernández de la Vega no es el bien sin mezcla de mal alguno como la presenta el PSOE ni tampoco el mal sin mezcla de bien alguno como haces tú. Su balance político, con sus aciertos y sus errores, resulta altamente positivo y por eso las encuestas la han situado ya por encima de su propio jefe.
¿Y el «pérfido Rubalcaba»? Cuando estaba fuera de juego, cuando parecía condenado al ostracismo político, cuando carecía de mando, yo propuse a la redacción del periódico por mí fundado que le otorgáramos «La Razón de Oro» a Alfredo Pérez Rubalcaba. Pronunció, por cierto, durante el acto de entrega, un discurso impecable, de hombre de Estado. Durante los quince años que dirigí ABC tuve ocasión de ver de cerca la actuación de este político socialista. A pesar de mis discrepancias profundas sobre la gestión del Gobierno González, me di cuenta del calibre intelectual de Rubalcaba, de su gran capacidad para la gestión, para el análisis, para la síntesis, para la comunicación con la opinión pública. Y lo más importante: su posición por encima del partidismo en las cuestiones sustanciales. Rubalcaba, en medio de tormentas tremendas, fue siempre un hombre de Estado. Tuve muchas ocasiones de comprobar de cerca esta condición del ministro de Felipe González. Desde la distancia, desde la discrepancia, desde el escepticismo que me suscita la gestión zapatética, sigo admirando la capacidad, la habilidad, la mano derecha, la sagacidad de Rubalcaba. Es, sin duda, un peso pesado de la política nacional y, con diferencia, el más destacado hombre que tiene a su lado Zapatero I el de las mercedes, mucho mejor, por supuesto, que su mediocre jefe actual.
Pero vayamos al esperpento. ETA agonizaba cuando Aznar dejó el poder gracias al acoso policial, a la ayuda internacional, al pacto contraterrorista y a la actuación de algunos jueces -Garzón, entonces- que la cercaron en su economía, en sus chantajes y en sus trapisonderías en las provincias vascongadas. A esa ETA moribunda la ha resucitado Zapatero. La condición primera que puso el presidente por accidente en el proceso que él llama de paz y algunos de rendición es la entrega de las armas. Con el robo de 350 pistolas y 10.000 balas, ETA ha abofeteado a Zapatero que no tiene otra salida decente que suspender el proceso. Pero ya verás como le busca las vueltas para continuar su política de rendición. ¿Qué tiene que ocultar Zapatero para ceder en todo ante los eta-rras? ¿Qué teme que éstos cuenten de las negociaciones que mantuvo con ellos cuando estaba en la oposición y durante los primeros meses de Gobierno?
Querido Luis María...
Me dejas de piedra. ¿De verdad crees que Rubalcaba es un «hombre de Estado» que se coloca «por encima del partidismo en cuestiones sustanciales»? Tal vez conozcas algún atributo oculto, algún servicio secreto que haya realizado al Estado. Si es así, te ruego que me lo cuentes, porque a simple vista tus elogios resultan imposibles de suscribir. La trayectoria de Rubalcaba es un campo minado de hipocresía, sectarismo y manipulación: fue el portavoz del Gobierno de los GAL, el hombre que aprovechó la masacre del 11 de marzo en beneficio de su partido, y ahora el ministro de la negociación secreta y política con ETA que con tanta razón criticas.
Precisamente, fue Rubalcaba quien hace seis largos meses dio por felizmente verificada la «voluntad inequívoca» de ETA de abandonar las armas. Mintió, Luis María, y lo reconocen hasta sus amigos de El País, que en la última semana le han atizado al Gobierno tres editoriales en la crisma a cuenta de un proceso que nunca ha sido de paz. Inequívoca ha sido la quema de autobuses. Inequívoca ha sido la extorsión a los empresarios. Inequívoco fue el mitin a tiro limpio de Oyarzun. E inequívoco ha sido el robo de las 350 pistolas en vísperas del esperpento del Parlamento Europeo. Lo único que se ha verificado es la voluntad inequívoca de ETA de rearmarse. Eso, y la obcecación de Zapatero.
Muchas veces, en estas noches tibias y húmedas de otoño, me he preguntado por qué Zapatero se empeña en este camino a ninguna parte, por qué no escucha a una opinión pública que de manera cada vez más unánime le pide que eche el freno de mano. Ignacio Astarloa, que es uno de los políticos más inteligentes y sensatos que conozco, me dio un día la respuesta: la paz es el alfiler del proyecto político y de gobierno de Zapatero; como ese alfiler se desprenda, el emperador se queda desnudo. A esto se añade el elemento de chantaje que tú apuntas al final de tu carta: interrumpir el proceso es arriesgarse a que todas las conversaciones, todos los compromisos, todos los preacuerdos aparezcan, negro sobre blanco, una mañana en el Gara. Por eso, el Gobierno, por boca de tu admirada vicepresidenta, nos toma el pelo con que va a abrir un nuevo periodo de verificación. Si lo que quiere decir es que mientras no haya muertos va a continuar con su proceso, que lo diga abiertamente. A ver si se atreve.
EL SECTARISMO QUE EXCLUYE A INMA SHARA
Querida Cayetana...
Inma Shara está considerada como la mejor directora europea de orquesta. Es vasca y vive en su pueblo, Amurrio, gobernado por los batasunos. Con dos tacones, ha dirigido, Bilbao incluido, los conciertos en beneficio de las víctimas del terrorismo etarra, a los que ha asistido la Reina. Desde su profundo conocimiento de la música, Doña Sofía admira a Inma Shara y la distingue siempre con su presencia y su palabra.
El impresentable Gobierno Ibarretxe, a raíz de los conciertos en favor de las víctimas del terrorismo, excluyó a la directora del trabajo profesional en su País Vasco al que adora. En Viena, en Londres, en París, en Israel, en varias docenas de ciudades, Inma Shara ha dirigido las más prestigiosas orquestas del mundo, las grandes. El jueves pasado triunfó de nuevo en Madrid y la Reina acudió a su camerino para felicitar a la directora con rendida admiración. Inma Shara dirige hasta con los últimos senderos del cuerpo. Dirige también con el alma. Es la profundidad en la dirección, la extrema sensibilidad. Lleva la música fuera, el cuerpo dentro.
Te escribo todo esto, querida Cayetana, para decirte que el Partido Socialista no se ha molestado en tender una mano a Inma Shara para compensar el sectarismo de Ibarretxe. Tampoco lo ha hecho el Partido Popular, en babia, como en tantas ocasiones. Una directora de orquesta vasca, que triunfa en todo el mundo, instalada por la crítica especializada en la cabeza de Europa, que adora a su patria chica y se proclama española y que derrocha valor cívico al dirigir los conciertos por las víctimas del terrorismo, es una rara avis que Angel Acebes debería cuidar con especial deferencia.
A Inma Shara, en fin, hay que ofrecerle, en alguna de las autonomías gobernadas por el PP, en algún Ayuntamiento de importancia, la dirección de una orquesta de relieve. Sólo los que están ajenos a la realidad profunda de nuestra cultura y al aliento de una política realmente popular no se darán cuenta del alcance que tiene lo que en esta carta expongo.
Querido Luis María...
Encomendémonos a Sonsoles. La musa de Barenboim es la única capaz de abrir las puertas blindadas de La Moncloa al miserere de Inma Shara. Y aun así tengo mis dudas de que una mediación conyugal fuese a servir para algo. Zapatero ha dicho que José Ignacio de Juana Chaos, el asesino de 25 personas, «está a favor de la paz». Le ha faltado añadir: «No como las víctimas del terrorismo, que se han convertido en un obstáculo». El proceso de las pistolas sigue abierto, Luis María. Y no sabemos si va a desembocar en la autodeterminación del País Vasco o en la ruptura del alto el fuego.
© Mundinteractivos, S.A.

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