NO SE ESCONDA, CANDIDATO
Se acerca el momento de la verdad, candidato Mas. Llega usted a la meta con algunos rasguños, pero con el viento a favor. Atención. Si algo demuestran las encuestas, es que buena parte de la ciudadanía está hecha un mar de dudas. Incluso las que le son más favorables expresan fundamentalmente la confusión, el asombro y el estado de desconfianza de los votantes del PSC y de ERC. Su victoria en las encuestas, candidato Mas, no siempre clara, no siempre ascendente, pero sí constante y regular, responde menos a su fuerza de convicción, menos al atractivo de su personalidad, menos al impacto de sus propuestas que a la estupefacción que ha provocado en una parte significativa de la ciudadanía catalana no sólo el precipitado final del Govern de Maragall, sino el súbito, radical y confuso cambio de liderazgo en el PSC. Con pose napoleónica, candidato Mas, ha campeado usted entre unos rivales en evidente estado de flaqueza. Atacando sin piedad sus flancos débiles, ha ganado usted la batalla del pasado: todo el mundo acepta ahora que el tripartito fue un desastre. No está tan claro que haya ganado la del futuro. Hurgando en la herida del tripartito ha despertado el orgullo de unas izquierdas en horas bajas, pero con fortísima identidad emocional. Débiles y separados, iniciaron sus rivales la campaña. Usted les ha despertado el orgullo herido. Y les ha unido. Divide et impera era la fórmula hasta ahora indiscutida para combatir a diversos enemigos a la vez. Sembrando entre ellos cizaña, se anulaban entre sí. Ustedes han hecho exactamente lo contrario. Determinarán las urnas el acierto o el error de tan novedosa táctica.

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