La pírrica victoria de la iniciativa gubernamental en el Europarlamento sobre su 'proceso de paz' puede acabar resultándole más dañina que si hubiera sido suspendido el debate
Fue tan enorme el desafío -o la burla- al Gobierno español que supuso el robo por ETA de 350 armas cortas en el sur de Francia la víspera del cacareado debate del miércoles en el Parlamento Europeo sobre el proceso de paz de Rodríguez Zapatero, que El País, principal soporte periodístico del actual Gobierno, se puso inmediatamente en marcha para pedir a éste que retirase su proyecto de resolución y, además, suspendiese sus negociaciones con Batasuna (o ETA, o lo que sea).
Es notable, porque ese diario se muestra casi siempre remiso a la precipitación editorial: rara vez espera menos de 24 horas para dar su opinión. Pero horas después del robo ya estaba manifestándose, y continuaba el jueves y el viernes, ante la falta de reflejos de un Gobierno que... ¡no le hacía caso!
Ya el miércoles caía un editorial, Con pistolas no hay diálogo: «Es necesario que los dirigentes de Batasuna se desmarquen con claridad si quieren ser tomados en serio. Si tal cosa no ocurre, lo lógico sería dar por suspendidas las negociaciones o contactos». Eso sí, en páginas informativas, un favor para no emponzoñar la sesión de Estrasburgo: mientras que el resto de la prensa daba por hecha la autoría de ETA, El País, cauteloso, atendiendo a las dudas de La Moncloa («hipótesis no descartable»: que el perpetrador fuese «un grupo disidente»), titulaba cautamente: La policía investiga la pista de ETA.
Al día siguiente, nuevo editorial, ya sin esas dudas: «¿No hubiera sido posible, e incluso oportuno tras [el robo de armas] de Nîmes, una fórmula en la que se reafirmasen las condiciones para una solución dialogada? Seguramente sí, pero el acuerdo habría debido comenzar a forjarse mucho antes. Porque hay iniciativas que sólo tienen sentido si existen garantías de que contarán con un amplio acuerdo. Llevar esta cuestión a Estrasburgo sin un intento previo de consenso entre los dos principales partidos españoles ha sido un error».
Y ayer, más de lo mismo, con un toquecillo de despecho: «Como principio era positivo llevar el proceso de paz a las instituciones europeas. Pero una organización terrorista no es un interlocutor que actúe con lealtad y transparencia. Y ya se ha visto cómo paga los gestos de buena voluntad». Eso sí, como el PP es «desleal», aún peor. Pero esa cansina letanía no es lo importante. Lo importante es el hartazgo sin precedentes de El País con un presidente del que ya sospecha (¡sí, sí, aunque parezca imposible!) que no tiene hoja de ruta. Así que, por primera vez, se da la unanimidad de EL MUNDO, El País, ABC y La Razón a la hora de criticar a Zapatero por un elemento decisivo de su acción de gobierno.
La zozobra del periódico progubernamental es patente cuando, entre un reproche al PP y otro, tiene que recalcar que «para que el proceso sea posible es fundamental la complicidad del PP». Pues a ver cómo se logra eso... a estas alturas.
Lo dicho: por ahora, poca reacción... De forma bien críptica, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, manifestaba ayer tras el Consejo de Ministros: «Seguimos comprobando la voluntad de abandonar la violencia de ETA». Y agregaba que lo van a hacer durante «semanas o meses». Pues ya nos irá contando cómo va esa voluntad tras cada robo de armas, cada cóctel molotov contra una sede del PSOE...
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