JAIME Rabanal ha presentado el proyecto presupuestario del Gobierno regional, que enviará a la Junta General del Principado para que sea debatido y votado. Las cuentas de la región alcanzan un montante global de 3.898 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 8% sobre el año anterior. La cuantía de esta última variable -el incremento presupuestario- constituyó un elemento clave en la negociación entre los dos socios del Principado. Inicialmente, el consejero de Economía trabajaba sobre un borrador que elevaba las cuentas un 6,9%, posición que fue contestada por IU, que exigió una subida del 8,2%. Como sucede todos los años los socialistas acabaron integrando las demandas de IU, y las cifras quedaron hinchadas en un 8%, con lo que unos mantienen la coherencia del Presupuesto y los otros salvan el ego.

Los debates presupuestarios constituyen un clásico del curso parlamentario, pero en Asturias somos tan dados a las anomalías que el verdadero debate se produce dentro del seno del propio Gobierno, aunque con el concurso de algunos invitados especiales, como el coordinador de IU, Jesús Iglesias, y la portavoz parlamentaria de esa fuerza política, Noemí Martín. Como tenemos el nivel cultural y la solvencia política que nos caracteriza, en vez de discutir sobre verdaderas opciones presupuestarias, la pugna se reduce principalmente a hinchar el globo, como si se tratase de una romería de verano, buscando la ovación del vecindario. Una vez más se ha efectuado el milagro de hacer crecer el compromiso de gasto del Principado por encima del doble del crecimiento del PIB regional y de la inflación. Aunque nadie ha dado un argumento a favor, hay un consenso político y social en que el crecimiento del Presupuesto es bueno. Es muy difícil nadar a contracorriente.

La inversión para el próximo año será de 1.050 millones de euros y el gasto social absorberá dos tercios de los recursos. De esta forma se logra grabar en el frontispicio de los Presupuestos del Principado el lema que le gusta a la izquierda: expansivos, inversores y solidarios. Ya tenemos lo que queríamos. Para terminar la ceremonia falta la enmienda a la totalidad del PP, tachando las cuentas de intervencionistas e irreales. Otro año.