LA PORTADA DEL CANDIDATO
Artur Mas pasó ayer en breves minutos de ser vitoreado por 1.043 mujeres en el hotel Barceló Sants a estar encerrado en un despacho de la avenida Diagonal rodeado por los miembros del consejo de redacción de La Vanguardia,en la reunión llamada aquelarre,con los que debía confeccionar su portada para el día siguiente. Después de dar besos "a todas aquellas que me lo pidan" en el mitin más multitudinario de la campaña de CiU, a verse las caras con los periodistas que más de un día le han dado un disgusto en el desayuno. Pero como buen profesional de la política, Mas se tomó a pecho el reto y superó la prueba con éxito. Eso sí, no igualó la exhibición del día anterior de Piqué, pero lo que hizo el miércoles el candidato popular es muy difícil que lo pueda repetir alguno de los otros líderes que todavía quedan por pasar por La Vanguardia.Mas fue humano y dudó, se lo repensó, cambió de opinión y escogió finalmente a partir de la lógica típica de un hombre no acostumbrado a ejercer de periodista.
Fiel a su carácter de hombre tenaz y concienzudo, Mas llenó cuatro hojas de cuartillas con los temas que los distintos responsables del diario le iban informando sobre la actualidad del día, sin entrar a debatirlos a fondo. Con meticulosidad, se limitaba a retener los temas que más le interesaban sin apenas interrumpir a los periodistas. Ni tan sólo cuando escuchó el irónico comentario con el que el cocinero Fermí Puig cerraba un artículo sobre una salsa inspirada en él. Puig sostiene que "un exceso de ajo puede no ser aconsejable" en el alioli, a lo que Mas se limitó a replicar que era un buen consejo "para tener en cuenta en este final de campaña". Punto.
Sólo cuando escuchó la mención a la apertura de la sección Vivir sobre la vivienda, se le abrieron los ojos como naranjas y entonces sí que pidió nuevos datos. El contraste entre una vivienda de superlujo y un sótano sin ventanas en pleno Eixample le llevó a hacer una reflexión sobre los problemas de la vivienda. "Es que será un piso patera porque en él meterán a no sé cuántas personas". Ya metido en harina, Mas pidió dar dos fotos en la portada, una de la vivienda cara y otra del sótano, pero de ésta no existía imagen. "Es una pena porque me gustaría enfrentar las dos fotos bajo un titular que diga: ´Cara y cruz de la vivienda en Barcelona´". Mas ya veía rutilantes las letras de su portada. Entonces apareció la autora de la información, Silvia Angulo, que había logrado entrar en un portal inmobiliario y había conseguido fotos del sótano después de haberlo visitado previamente haciéndose pasar por cliente. "Molt bé", soltó el candidato al más puro estilo Pujol. "Ara, ja ho tenim".
Le salió entonces la vena radical que todo periodista esconde en su interior y pidió la foto más fuerte: "Que sea impactante, que se vea lo mal que está, sin ventilación". "Ésta, ésta", afirmó alborozado.
Dejó claro que "el tema de la vivienda es el más importante para los ciudadanos y por eso hay que darlo".
Llegaba entonces la hora de escoger el resto de noticias. "Quiero poner lo de ETA porque hay un cambio de escenario muy importante y lo hemos de explicar". Silencio en la sala. "Dejadme tiempo que esto me lo he de pensar bien". La concreción del titular no le salía. Optó entonces por escoger el cintillo de la portada, encima de la cabecera de La Vanguardia,y apostó por la idea de la crónica de Jordi Barbeta sobre el voto útil. Pero enseguida recordó el aniversario de los incidentes de la banlieue en Francia y optó por eliminar de un plumazo toda referencia política en la portada. "Ya está. Pondré ETA en el cintillo y lo de Francia por abajo". Su titular "CiU y PSC, a la búsqueda del voto útil" lo cambió por "ETA se desmarca y pone en peligro el diálogo". Quedaba entonces poner la guinda del título de Francia. Le salió entonces un titular poco periodístico, mucho más opinativo pero que refleja su posición sobre el problema francés: "Un Estado fuerte sin ascensor social se puede resquebrajar". Aviso para navegantes.
Ante las dudas que suscitaba por la redacción de los subtítulos se le planteó la posibilidad de que lo escribiera él mismo sobre la pantalla. Ahí salió su vena más catalana: "Apa! Y encima sin cobrar. Ya lo haréis vosotros".
Punto final. Está claro la predisposición de Mas por los temas de problemática social. Vivienda por arriba e inmigración por abajo. Miren por donde, la política, fuera.

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