ANÁLISIS
El Gobierno alemán y E. ON han desplegado sincronizadamente su particular Blitzkrieg sobre el Gobierno español para conseguir de inmediato la luz verde a su opa sobre Endesa. La ofensiva relámpago iniciada el martes con filtraciones a la prensa alemana y la presión pública de ayer revelan temor y desesperación ante la posibilidad real de que su opa quede en nada. E. ON reaccionó con rapidez a la entrada de Acciona en Endesa elevando su oferta hasta 35 euros. El paso adelante pretendía dejar claro que, respaldados en teoría por el acuerdo político Merkel-Zapatero, no estaban amilanados y encarecer a la constructora las adicionales compras que tenía que ejecutar para alcanzar el 24,9% que se había marcado como objetivo.
No fue suficiente. Acciona ha seguido comprando y cada día que pasa la suma de los accionistas españoles (además de la constructora, Caja Madrid, 10%, la pública Sepi, 4%, y el porcentaje indeterminado que pueda seguir los consejos del presidente de Endesa, Manuel Pizarro, y que algunos estiman entre el 6 y el 10%) adopta las formas de un frente de bloqueo a E. ON, que necesita más del 50% del capital. Por eso se han lanzado a tumba abierta a exigir vía libre a su operación, necesitan lanzarla ya. Además, es seguro que deberá elevar de nuevo su oferta.
¿Hasta qué punto les conviene a Acciona y Caja Madrid un fiasco alemán que podría romper la racha de subidas de las acciones de Endesa? Si aparece otro accionista dispuesto a comprar una porción, sería posible una voladura controlada, sin desplome. ¿Y Pizarro? Un esquema con varios accionistas significativos pero ninguno dominante no debe serle desagradable.

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