El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido finalmente no entregar para la batalla de Madrid a la reina de su tablero gubernamental, María Teresa Fernández de la Vega, y enviar a uno de sus alfiles más intrépidos, Miguel Sebastián, para intentar destronar al alcalde Alberto Ruiz-Gallardón tras 17 años de reinado del PP en la capital. La decisión, según fuentes de la Moncloa, cuajó el pasado puente del Pilar, justo después de la confusa espantada de José Bono, y se precipitó el martes en el avión en que Zapatero y Sebastián, acompañados del ministro Joan Clos, volvían a Madrid del almuerzo con empresarios celebrado en Barcelona como parte de la campaña electoral de José Montilla.
Pero sobre quién tomó la iniciativa en aquella reunión celebrada entre el 12 y 13 de octubre, circulan dos versiones distintas. Según la primera, Sebastián habría dado el primer paso: "Yo estoy dispuesto a asumir el reto", habría sido la declaración de intenciones que le hizo Sebastián a Zapatero tras el desplante de Bono. "Pues yo ya había pensado en ti", respondió el presidente del Gobierno. De hecho, ayer Zapatero confesó que "durante muchos meses" pensó que Sebastián podía ser el mejor candidato. La segunda versión indica que en aquella reunión fue Zapatero quien, simplemente, tanteó a Sebastián: "Creo que tú podrías ser un buen candidato". Y que la entusiasta respuesta de Sebastián sorprendió hasta al propio Zapatero. Ayer el presidente también confesó: "Tomé la decisión de apoyar su candidatura cuando descubrí que él también lo piensa. Y en la vida y en la vida política, si se puede y se quiere, se debe".
Sea como fuere, ambos acordaron mantener el secreto, que se ha guardado durante casi semana y media, lo que fuentes de la Moncloa califican de "milagro". El propio equipo de Sebastián, aseguran, se enteró ayer por la mañana.
El martes, según estas fuentes, Zapatero volvía de Barcelona "entusiasmado" con la lluvia que al fin volvía a llenar los pantanos. El presidente bromeaba con Sebastián y Clos en el avión. "La sequía en Madrid está solucionada, ¿has visto? Llegas tú y llueve", le espetó a Sebastián, y aprovechó para lanzarle una pulla: "Ahora, a ver cómo arreglas lo del tráfico". Entonces intervino Clos: "Es muy difícil arreglar el tráfico de Madrid debido a su urbanismo, habría que tomar decisiones muy impopulares". Sebastián replicó apelando a la condición de ex alcalde de Clos: "Bueno, pero tú me ayudarás, ¿no?". Clos no lo dudó: "Claro, pero que conste que Barcelona es una ciudad muy distinta de Madrid".
Ya en Madrid, Zapatero convocó a las ocho de la tarde en la Moncloa - en una reunión que se prolongó por espacio de tres horas- al número dos del partido, José Blanco, y al jefe de los socialistas madrileños, Rafael Simancas, para transmitirles la decisión, que aún se pretendía mantener en secreto. Pero ya no fue posible: ayer por la mañana, la noticia hervía entre concejales socialistas y miembros del PSM, y no tardó en llegar a algunos periodistas. Finalmente, cerca de las doce de la mañana, Ferraz convocó una rueda de prensa de urgencia para una hora después, en la que Zapatero y Simancas presentaron a Sebastián como futuro alcaldable de Madrid. Cada uno de ellos leyó un breve texto y no admitieron preguntas. Luego, Zapatero y Sebastián se fundieron en un abrazo y el presidente reconoció que se había emocionado porque, según dijo, su candidato es "humanamente fuera de lo común".
Fuentes del PSOE aseguran que haber desvelado la incógnita antes del 1-N, fecha hasta la que el propio Zapatero se había dado margen, desmontaría la interpretación de que los resultados de las elecciones catalanas condicionarían la elección del candidato de Madrid. Y restaron importancia a cualquier pero que se adujera. Por ejemplo que Sebastián no tenga carnet del PSOE - "no es militante ni nadie se lo ha planteado, pero es algo irrelevante"-, o que sea absolutamente desconocido para los madrileños, más allá de los círculos económicos. "Eso está estudiado: en cuanto se le ponga encima el foco, y ya se le ha puesto, su popularidad crecerá como la espuma".

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