En el presente escrito, presiento el riesgo, de transitar por un terreno muy resbaladizo, por el tema tan complejo, por sus ingredientes políticos y económicos y por la falta de capacidad jurídica para poder analizarlos. Claro está, esto no significa que sea motivo de impedirme el hacer algunas consideraciones sobre las declaraciones hechas por algunos de nuestros gobernantes y que tienen un significado muy apreciado para la reflexión.
El 19 de diciembre del 2001 se publicabn en La Nueva España, las declaraciones del señor Areces respecto al fraude de la Camocha. El señor Presidente manifestaba entre otras cosas: “Allí donde haya fraude, si se demuestra que lo hubo, yo creo que hay que ser muy riguroso y que la justicia actué hasta las ultimas consecuencias y las personas que lo hayan cometido, si se prueba, que paguen las consecuencias”. ¡Certera afirmación! ¿Se cumplirá?
¿Quiénes estaban, supuestamente, implicados en este fraude de unos 15.000 millones de pesetas? (Cifra muy sustanciosa para poner en marcha algunos proyectos creadores de empleo, como bien, podría ser, el Hospital de Parapléjicos, 700 puestos de trabajo directos y unos 2500 aproximadamente indirectos).
En un diario de tirada nacional el 14 de diciembre del 2001 se publicaba: “Una veintena de directivos y altos cargos de la empresa asturiana Mina la Camocha prestaron a lo largo de la pasada noche declaración ante la Guardia Civil en relación a un supuesto fraude multimillonario en el cobro de subvenciones al carbón".
Señor Presidente, ¿Han tenido en consideración, quienes tienen la responsabilidad de buscar a los culpables, la advertencia que usted ha hecho, para que la justicia actué hasta las ultimas consecuencias? El poder Judicial, parece ser, que ha tenido actuaciones para esclarecer los hechos.
Veamos: El 10 de marzo del 2005 se podía leer en un periódico regional lo siguiente: “El Juzgado solicito el pasado mes de diciembre al ministerio de Economía y Hacienda la asignación de dos inspectores para realizar una auditoria interna de la empresas minera, entre 1998 y 2000, para controlar las ayudas recibidas de la Administración del Estado”.
El trabajo de los dos inspectores de Hacienda consistía en dictaminar si existió un supuesto cobro ilegal de las subvenciones. ¿Se ha llegado a la investigación final para conocer el destino de los 15.000 millones de pesetas mas o menos, señor Areces? Son tantos los casos, de supuestos fraudes, habidos y por haber, que los ciudadanos desconocedores de como se han resuelto, no es de extrañar, el que vivamos situaciones de desconfianza total.
¿Cuántas veces ha comparecido en el Congreso de los Diputados el Presidente de Hunosa a petición de IU y el PSOE para aclarar posibles irregularidades de los Fondos Mineros y otras ayudas… para inversiones empresariales, supuestamente dudosas, cuando gobernaba el PP.? ¿Es que IU y el PP, en la actualidad, no tendrían que exigir una auditoria en las cuentas de Hunosa, para aclarar, supuestas, irregularidades y como se invierten las millonarias subvenciones de euros que recibe Hunosa todos los años?
Por tal motivo hay que preguntarse: ¿Qué ha pasado con las ayudas a las plantaciones de arandanos…? ¿Ayudas a las plantaciones de tomates…? ¿A las plantaciones de manzanos…? ¿El proyecto del ganado vacuno…? ¿etc.…? Ahora, plantaciones de kuiwis destruyendo plantaciones de manzanos y construyendo balsas de agua (30.000 metros cúbicos) para el supuesto riego de las plantaciones privando al Rió Triana de su alimento natural, el agua, dejándolo en un estado de lamentable sequía.
La firma promotora de este proyecto Gold Fruits XXI SA, de la cual, forma parte Hunosa a través de Inversiones Sadim, recibe una subvención de 1.197.917,00 euros anunciada en el BOE el jueves 1 de junio del 2006. ¿Para que finalidad utilizaran la mencionada subvención? ¿Para plantaciones de kuiwis, destrucción de manzanos y construcción de balsas de agua, supuestamente, ilegales?
Termino reproduciendo el final de un editorial publicado en la Nueva España el 17 de noviembre de 2002 titulado: “Discutida cosecha de los Fondos Mineros”.
“Las autoridades asturianas y los responsables de la gestión de los fondos mineros deben meditar con seriedad lo que se esta haciendo con estos recursos que están llegando por razones excepcionales a nuestra región y hacer una severa autocrítica del partido que le estamos sacando. ¿Es que no es posible aunar las voluntades que tienen la clave para decidirse por algunos proyectos regionales básicos que sirvan para dinamizar las cuencas mineras dentro de una Asturias que debe salir beneficiaria igualmente de esos proyectos? ¿No merecerá la pena, en fin, repensar una mejor utilización de los fondos mineros?”
¡Ah! Recogiendo el sentir de este editorial, me gustaría, si el señor Areces me lo permite, claro esta, preguntarle: ¿Es tan importante para el bien de Asturias el construir una autovía de Gijón a Ponferrada, destruyendo entornos naturales, para permitir el transporte pesado de los carbones de importación llegados al Musel, y, con una inversión de 500 millones de euros, que en definitiva, favorecerá principalmente los intereses de un empresario, que, leyendo las hemerotecas de los periódicos y revistas, podemos construir un supuesto personaje muy, pero muy, peligroso para los intereses de Asturias? ¿Es importante para el bien de Asturias el construir un museo de automovilismo, como el que proyectan para la Morgal? Señor Areces, ¿No seria mas importante para Asturias y especialmente para la Cuenca del Nalón la construcción del Hospital de Parapléjicos reivindicado por la mayoría de las fuerzas políticas, sindicales, sociales, culturales, etc., etc., que crearía unos 700 puestos de trabajo directos y unos 2.500 indirectos y no destruiría riquezas naturales, sino al contrario, construiría un proyecto para recuperar ilusiones y hacerlas realidad: volver a recuperar parte de la vida que por circunstancias adversas han perdido algunas personas y otras recuperar la ilusión de tener un puesto de trabajo y evitar la angustia que tienen que soportar por la inseguridad del futuro y no tener que emigrar y sufrir grandes depresiones?
¡Reflexione señor Areces!

Escribe un comentario