No es poco meritorio el papel que han jugado los medios de comunicación para generar en la ciudadanía del país una conciencia cada vez más diáfana de rechazo a la violencia de género. No siempre la información que ofrecen en los casos puntuales es la mejor o está enfocada desde la óptima perspectiva; pero aún así, sin su concurso, nunca hubiese llegado a la gente la información necesaria para iniciar un enfoque correcto del problema, ni la agenda política hubiese estado abierta a los cambios legislativos necesarios si la clase política no se hubiese visto interpelada desde aquellos en busca de una solución.

Pero si en materia de educación no basta con generar mensajes explícitos sobre la igualad de género y se reclama la profundización sobre el currículo oculto para reconocerlo y erradicarlo; en los medios es necesario que se haga una profunda reflexión sobre los mensajes que, consciente e inconscientemente alimentan los prejuicios que sostienen la discriminación del sexo femenino y justifican, en no pocas ocasiones la violencia que se trata de combatir. Sobre todo cuando esos mensajes los reciben los más jóvenes.

Hace unos días estaba en la sala donde mis hijos -no sé si recordarán que son todos varones- veían uno de los programas que más les enganchan. Se trata de un programa concurso que se llama Smonka y se emite en Paramount Comedy. El presentador realiza una serie de preguntas y propone cuatro respuestas posibles, al menos una de ellas claramente absurda. Como no estaba siguiendo la emisión no recuerdo los detalles pero se trataba, creo recordar, de que los concursantes adivinasen el título de alguna obra. Y dos de las respuestas posibles eran la hija del viento o la hija de puta . Me parece que el concursante acertó pero uno de los presentadores, que simula ser un extraterrestre desconocedor de nuestras convenciones sociales preguntó extrañado sobre qué era una hija de puta. Su compañero le pregunta entonces: " tienes novia?"."No", contesta el interpelado. "Pues cuando tengas novia lo sabrás", acabó la explicación el copresentador. A mis hijos se les escapó una sonora carcajada. A mi me indignó tanto la respuesta que tuve que recordarles que más de sesenta muertas en lo que llevamos de año, es suficiente razón para no jugar con las cosas de comer. Alguien tendría también que recordárselo al señor Aznar.

Rosario Hevia. Magistrada.