La carrera a la Generalitat de ERC es la historia de una alternativa nacionalista en lucha constante ante el canto de las sirenas que personifica CiU, que pugna por demostrar que hay nacionalismo de izquierdas. Fue Heribert Barrera (Barcelona, 1917), hijo de un conseller de la Generalitat de Catalunya, el que asumió el reto de reorganizar en la clandestinidad a una ERC en la que había ingresado en 1935 y cuya dirección asumió en 1952, al volver del exilio. Tras su paso por Madrid como diputado entre 1977 y 1980, fue de su candidatura el logro de obtener 14 diputados en las elecciones autonómicas de 1980. Aunque ERC no llegó a entrar en el Govern, su esfuerzo le valió el cargo de president del Parlament, el primero democrático tras la Guerra Civil, durante la primera legislatura. Éste cargo no volvería a recaer en un republicano hasta la creación del gobierno tripartito de Pasqual Maragall, en 2003.
La debacle que sufrió el partido en las elecciones de 1984, que supuso la pérdida de nueve escaños en el Parlament, precipitó el desmoronamiento del proyecto: Convergència i Unió, que se hizo con la mayoría absoluta, le tendió una mano que fue letal, porque desencadenó la división interna. Mientras Barrera se negaba a aceptar el abrazo del oso de CiU, otra facción encabezada por el número dos, Joan Hortalà (Barcelona,1942), se postulaba por la entrada en el Govern. Ganó Hortalà, que se convirtió en conseller d'Indústria de CiU. Célebre por su imagen de la campaña de 1988 en la que aparecía a lomos de un elefante, el nuevo líder de ERC obtuvo seis escaños.
Desde un año antes, y de manera imparable, el desembarco independentista procedente de La Crida, como Angel Colom (Pruit, 1951) fue el caldo de cultivo para una nueva escisión del partido, en 1990.Un jovencísimo y enérgico Joan Puigcercós había entrado en 1987 en las JERC, y se hizo enseguida hombre fuerte, catapultando a Colom, ex seminarista y profundamente nacionalista, a la candidatura a la Generalitat en los comicios de 1992.
Nuevamente, las carencias del programa, que más allá de los puntos identitarios no daba más de sí -el desinterés del partido por los puntos programáticos sociales o económicos desesperaba a Puigcercós y a su entorno, entre ellos Josep Huguet y Xavier Vendrell- pasó factura a la presidencia de ERC, y Colom abandonó la formación llevándose consigo a Pilar Rahola, entre otros, para fundar el Partit per la Independència (PI). Corría 1996, y apenas unos meses después, en el 21 Congreso Nacional de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira fue aupado como presidente. Puigcercós, el máximo artífice de este nombramiento, se quedó como número dos. De momento.
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