MIS ENTREVISTAS
"No es cómodo hacer política con el PP en Catalunya: no somos la derecha extrema"
XAVIER SALA I MARTÍN - Explique por qué cree usted que está cualificado para gobernar un país como Catalunya.
- Creo que tengo una experiencia no despreciable, una trayectoria profesional y vital que ha tocado diferentes ámbitos. He estado dos años y medio en el Gobierno, donde tengo un balance de gestión que me avala y he estado en el mundo de la empresa. A veces digo en broma que en el mundo de la política hay vida inteligente, no porque me lo hayan contado sino porque lo he vivido.
- ¿Y estudios?
- Soy abogado y licenciado y doctor en Economía.
- ¿Es importante tener experiencia en el mundo empresarial, fuera de la política?
- Yo creo que es básico y creo que aquí tendríamos que tener una mentalidad como la de los países anglosajones, donde la gente entra y sale de la política y pasa por el sector privado con mucha más normalidad.
- Creo, y eso es una apreciación subjetiva, que usted cuenta con el respeto de la población catalana que admira su trayectoria, su inteligencia y su capacidad de hacer política. Pero usted no está en la centralidad de la política catalana. ¿Por qué?
- La respuesta es obvia. Pertenezco a una fuerza política que tiene un conjunto de argumentos y una trayectoria histórica que la han llevado a ser vista como una fuerza política extramuros, lejos del discurso políticamente correcto en Catalunya. De ahí mi obsesión por hacer del Partido Popular de Catalunya lo que ya es en el conjunto de España: un partido de gobierno. No se me ocurre ningún motivo por el que no podamos formar parte del Govern de la Generalitat o de los ayuntamientos de Catalunya.
- No parece usted tener mucho éxito, ¿no? ¿Le resulta cómodo su papel?
- … Si me pregunta si es cómodo hacer política con el PP en Catalunya, le diré que no, no es cómodo.
- No le preguntaba si le es cómodo hacer política con el PPen Catalunya, sino si le resulta cómodo estar en elPP siendo usted catalán. Lo digo porque cada vez que usted expone una opinión moderada y razonable, se oye cada cosa desde Madrid…
- Eso sí me resulta cómodo. He formado parte de los gobiernos del PP y me siento muy orgulloso. Y sé muy bien el clima que en muchas partes de España hay respecto del Partido Popular, que es muy favorable. Pero por eso me molesta que no pueda ser así en Catalunya.
- ¿Es culpa de la ciudadanía que les tiene manía o son ustedes que no se explican bien?
- Pienso que las responsabilidades pueden ser compartidas y que nosotros, probablemente, no hemos sabido transmitir nuestro mensaje y muchas veces la gente no nos ve como somos, sino como se dice que somos. Nosotros somos un partido liberal conservador, que defiende lo que convencionalmente se denominan valores del humanismo cristiano, somos un partido que tiene una idea de España que es la idea de la España constitucional y por lo tanto que tiene una idea de cómo Catalunya se integra en todo esto. Pero en cambio, se nos presenta muchas veces como un partido fuera del sistema, ligado a comportamientos de derecha extrema.
- Conozco a personas de su partido que sienten que no pueden expresarse libremente porque desde Madrid no se les deja. Incluso ha habido algún expulsado por discrepar. ¿Cómo pueden aceptar la que les viene de fuera si no aceptan primero la que viene de dentro?
- No. No se expulsa a nadie por discrepar, sino por romper una cosa que en cualquier partido político es muy importante: la disciplina, la coherencia y la lealtad respecto al mensaje.
- Sin discrepancia no hay debate. Y sin debate las ideas no evolucionan.
- Sí. La discrepancia es importantísima, pero se debe expresar internamente y no delante de los medios de comunicación. Hay un déficit en la política española a causa de nuestra historia: veníamos de una dictadura y, dado que los partidos eran muy débiles en sus inicios, había necesidad de crear estructuras de partido muy fuertes. Hemos establecido unos mecanismos que refuerzan el poder del aparato del partido e impiden la discrepancia y la relación directa entre los representantes políticos y los electores. Eso se manifiesta, por ejemplo, en las listas cerradas o en que las listas nacionales las hace el partido. Creo que en algún momento todo esto nos lo tendremos que replantear.
- Uno de los padres del liberalismo que defiende su partido fue Thomas Jefferson, que fue quien redactó la Declaración de Independencia (repito, independencia) de Estados Unidos. En ella se decía que "cuando el Estado no contribuye a garantizar el derecho a la consecución de la felicidad... el pueblo tiene el derecho, mejor dicho, la obligación de cambiarlo". Si alguien le demostrara con cifras en la mano que los ciudadanos de Catalunya tendrían más nivel de vida, más hospitales, más escuelas, mejores servicios y, en resumen, más felicidad siendo un Estado independiente que formando parte de España, ¿se haría independentista o primaría su sentido de la unidad de España?
- … Yo tengo dudas muy serias sobre si alguien puede demostrar esto cuantitativamente.
- Pero hagamos el ejercicio intelectual.
- Hace muchos siglos que compartimos un proyecto y yo me siento muy solidario con el conjunto de España y, con toda sinceridad, el alejamiento sentimental que se está provocando entre los ciudadanos de Catalunya y el resto de España y hasta entre los ciudadanos de Catalunya no nos lleva a nada bueno.
- No me ha contestado…
- Mire, estamos en un proceso de globalización que nos dice con toda claridad que el centro de gravedad del planeta convierte a Europa en una región periférica; el centro de gravedad está en Asia. El mundo está cambiando mucho y seguirá cambiando en el siglo XXI, y todos tenemos que actuar consecuentemente. Mirar a lo pequeño no creo que nos convenga.
- Los datos no le avalan: cada vez hay más países independientes en el mundo y cada vez son más pequeños. Y la explicación es precisamente lo que decía usted: gracias a la globalización, el mercado es el mundo y no la naciónestado, no hace falta formar parte de un Estado grande y lo pequeño sale más rentable. Por lo tanto, si aplicamos su razonamiento con lógica vemos que lo pequeño cada vez "conviene" más.
- Si lo que me dice es que el concepto de estado-nación del siglo XIX está en crisis, estoy de acuerdo. Por lo tanto discrepo de todos aquellos que quieren resucitar este concepto y aplicarlo a Catalunya. Yo creo que tenemos que ver las cosas de una manera completamente diferente y que España es una magnífica plataforma. Yo he tenido ocasión de defender y representar la opinión de España como ministro de Asuntos Exteriores y me sentía profundamente orgulloso del prestigio que habíamos conseguido, de la admiración que despertaba nuestro proceso político, nuestro éxito económico, nuestra proyección internacional, la proyección de la lengua española y me parece que todo lo que signifique retroceder en estos campos es negativo.
- Pensaba que me intentaba convencer de que España nos "convenía", pero veo que al final es una cuestión de orgullo y yo sobre eso no tengo nada que decir. Si usted fuera presidente de la Generalitat, ¿cómo explicaría a los ciudadanos de Catalunya que la Constitución española permite que haya diferentes tipos de ciudadanos: los vascos y navarros por un lado, y los demás, y que unos y otros tienen derechos distintos…?
- No, no estoy de acuerdo. Vascos y navarros son las dos peculiaridades que parten de un reconocimiento de unos derechos históricos que vienen de eso, de la historia. Sé muy bien que el tema vasco y el tema navarro son una peculiaridad, pero no creo en la extensión generalizada de los privilegios.
- No sé si lo entiendo: ¿si fuera presidente usted diría a sus ciudadanos que no tienen derecho a esos privilegios "por razones históricas"?
- No. Porque yo podría ser muy crítico respecto a este privilegio, lo que pasa es que forma parte de mis obligaciones respetar la Constitución, pero mi opinión personal la tengo muy clara. Otra cosa es que el artículo 138.2 de la Constitución dice que en ningún caso los diferentes regímenes autonómicos o diferentes legislaciones autonómicas pueden comportar privilegios económicos y sociales, y creo que esto se puede conseguir si hay una correcta financiación de las comunidades autónomas. Hemos cambiado el régimen de financiación cinco veces en los últimos 25 años y ahora resulta que el 90% del presupuesto de la Generalitat ya es sólo de los impuestos que pagan las personas físicas y jurídicas que están en Catalunya. Yo estos días he visto el debate sobre las inversiones del Estado, que si eran 400 millones más, 500 millones más, 600 millones de euros… pero tengo que recordar que el presupuesto de la Generalitat es de 30.000 y en consecuencia creo que es muy bueno considerar cada cosa en su perspectiva.
- ¿La Constitución dice que no se pueden permitir privilegios pero permite concierto en unos casos y en otros no? Cuando la Constitución de Estados Unidos tenía la edad de la española había sido enmendada doce veces. Actualmente ha habido ya 27 enmiendas. ¿La Constitución española es reformable como la americana o está escrita en piedra como las tablas de la ley?
- Es reformable. Absolutamente.
- ¿Se tendría que reformar la Constitución para hacer que todas las comunidades fuesen iguales? No parece muy liberal que una Constitución diga que hay ciudadanos de tipo A y de tipo B.
- No es de liberal decir que hay ciudadanos de tipo A y de tipo B, por lo tanto estamos hablando de una anomalía que viene de la historia y con la voluntad de solventar un problema. Obviamente las constituciones se pueden modificar, pero no en función de las mayorías políticas coyunturales sino con el acuerdo de los dos grandes partidos. La Constitución de Estados Unidos, en general, se ha modificado porque los grandes partidos han llegado a un acuerdo y sobre esta base yo no tengo ningún problema conceptual ni intelectual para reformar la Constitución.
- ¿Se puede ser nacionalista y liberal?
- Me resulta difícil intelectualmente, pero como conozco nacionalistas que son liberales lo respeto.
- ¿Difícil intelectualmente?
- Un nacionalista tiene un proyecto de construcción nacional y eso, en su propia terminología, quiere decir configurar una sociedad a imagen y semejanza de su visión virtual de país y esto me parece poco liberal. Pero respeto perfectamente que se pueda opinar lo contrario aunque a mí me resulta difícil de entender.
- ¿Esto no es como decir que no se puede ser gordo y del Barça?
- ¿Gordo y del Barça?
- Quiero decir que estamos hablando de dos planos distintos. Un liberal quiere reducir la influencia del Estado sobre los individuos. Un nacionalista quiere compartir el Estado con un determinado grupo de personas y no con otro. Por lo tanto, primero se escoge el grupo con el que compartes lo público y después decides que el tamaño de lo público debe ser lo más pequeño posible. Dos planos distintos que no tienen nada que ver. Como ser gordo y del Barça.
- Estoy de acuerdo, pero en la práctica el nacionalismo que yo conozco es, lamentablemente, no liberal.
- Pero usted no me ha dicho que era difícil en la práctica, sino "difícil intelectualmente". Como si fuera imposible a nivel conceptual. Pero veo que no…
- No. Lo digo porque yo lo he visto en el debate estatutario. El Estatut es profundamente intervencionista. Prima el control del poder político y una convicción de que, en caso de duda, es mejor el sector público que el privado, y esta filosofía está ahí y pertenece a una de las izquierdas más obsoletas que hay en Europa, que es la izquierda catalana, pero también creo que detrás hay una mentalidad nacionalista que es muy antiliberal.
- Que la izquierda catalana no es liberal no es una gran conclusión intelectual. Pero hablando de la izquierda, una de sus políticas estrella de esta campaña es el tema de los cheques. Mirando su programa, veo que hablan de cheques pedagógicos, domiciliarios, de residencia, de entrada a la primera vivienda… ¿Por qué las izquierdas critican los cheques?
- Porque no creen en la libertad de elección y creen que quien tiene que dictar lo que hacen los ciudadanos es el sector público y el poder político.
- ¿Los cheques permiten esa libertad?
- Sí. Los cheques garantizan la libertad de elección a la hora de escoger a qué escuela envían a sus hijos, a qué vivienda pueden acceder o a qué sanidad tienen derecho. Otra cosa es que otros partidos prometan tantos cheques y tantas otras cosas que los ciudadanos acaban teniendo la impresión de que estamos ante una especie de subasta de promesas que no acaban cumpliendo. Yo he sido, no diré crítico, pero sí muy exigente, muy riguroso con respecto a las promesas electorales que se contemplan en nuestro programa.
- ¿Se debería perseguir a los políticos que prometen mucho y luego no cumplen?
- Sí. Es muy importante ver los programas electorales como una especie de contrato con los ciudadanos y por eso me ha preocupado mucho la iniciativa de alguno de mis adversarios políticos de decir que como seguramente no me creen ni delante de notario certifico que mis promesas electorales son ciertas. La fiabilidad de la palabra de los políticos tendría que ser suficiente.
- El hecho de que Artur Mas certifique su programa ante notario ¿demuestra que él tiene un problema de credibilidad o más bien que es el único de los cinco que entiende el descrédito de la clase política - un descrédito que usted acaba de confesar que existe y le preocupa- y hace algo para arreglarlo?
- Puede ser una mezcla de las dos cosas. Dicho esto, pertenezco a un partido que siempre se ha mostrado orgulloso de cumplir sus promesas y por eso somos muy cuidadosos con los programas electorales. No queremos hacer promesas que no podamos llevar a la práctica.
- Pues hablemos de promesas no cumplidas. Los gobiernos de España de todos los colores hacen unos presupuestos de inversión en Catalunya, pero esa inversión no se acaba ejecutando. Ustedes dicen desde el PP que sus presupuestos (o promesas) de inversión en Catalunya son superiores a los del PSOE. ¿Sabe qué fracción del total de la inversión pública estatal ejecutaron los diferentes gobiernos del PP y del PSOE?
- Yo la cifra concreta ahora no la recuerdo. Pero sí que es verdad que desde el punto de vista de presupuestos se realizó un esfuerzo, pero también soy muy consciente de que el problema es de ejecución presupuestaria. Por eso hace mucho tiempo que insisto en los proyectos y la voluntad de ejecutarlos. A mí no me sirve de nada que los presupuestos tengan el cuarto cinturón y la interconexión eléctrica con Francia si después no se hace, no me sirve de nada. Y por lo tanto este debate, que muchas veces es estéril, que tenemos respecto a las cifras globales de los presupuestos, no me impresiona.
- La respuesta a la pregunta es: el PSOE de González invertía un 7% y el PP 6,7%. La afirmación de que ustedes invierten más en Catalunya no es cierta. Claro que el PSOE de Rodríguez Zapatero podría estar invirtiendo menos y quizá por ello… ha dejado de publicar los datos.
- ¡Ja, ja, ja! Déjeme que le diga también que aquí hay una responsabilidad importante de las administraciones catalanas y todos sabemos que si la tercera pista ha costado tanto de hacer, no ha sido precisamente culpa de lo que aquí llamamos Madrid. Y todos sabemos que si no se hace el cuarto cinturón la culpa no es de Madrid y que si no se hace la interconexión eléctrica con Francia la culpa no es de Madrid. Es mucha la culpa que tenemos los de aquí.
- En el programa de 15 páginas en su web aparece 12 veces la palabra plan, que confieso me provoca alergia. ¿No es muy poco liberal eso de la planificación?
- No creo que usted sea más alérgico que yo a la planificación. Podría buscar otra palabra que fuese menos inquietante para los pocos liberales que tiene este país, pero a mí me parece obvio que tiene que haber un planteamiento, si se me permite, global e integral respecto a los problemas que más preocupan hoy en día a los ciudadanos de Catalunya, como la inmigración. Aquí tenemos que jugar todos. Tiene que haber una política a nivel europeo, a nivel de la administración general del Estado, tiene que haber una política autonómica, de los ayuntamientos, de los agentes económicos y sociales, de las ONG de acogida y no se me ocurre mejor manera de escenificarlo que hablando de plan integral. Esto no quiere decir que yo sea partidario de la planificación, sino todo lo contrario. Creo mucho en que cada uno haga lo que tenga que hacer y si hay cosas que puede hacer el sector privado y no el sector público no hace falta que me convenza.
- Usted fue ministro de Industria y presidente de una gran corporación. ¿Los europeos, los españoles y los catalanes tenemos un problema de competitividad?
- Sí. Creo que tenemos un problema: la economía española tiene unos niveles muy serios de endeudamiento. También podemos acabar teniendo un problema con el fenómeno migratorio al que hacíamos referencia ya que hemos podido tener unos flujos migratorios elevados porque estamos creciendo al 3,5% anual acumulativo desde hace tiempo. Pero cuando esto cambie podemos tener problemas sociales, económicos y políticos, como los que tienen otros países europeos. Finalmente, es obvio que tenemos un problema productivo derivado de la globalización y de la competencia de economías como China e India. Se ha agotado un modelo de crecimiento basado en una estructura de costos y salarios bajos.
- ¿Cómo se arregla?
- Voy a las recetas tópicas, que no quiere decir que no haya otras: buscar la manera de crear valor añadido con innovación, con capital humano, con mejoras logísticas, con la mejora de nuestra capacidad de distribución.
- ¿Todo esto lo tiene que hacer el Estado?
- No. Esto es una responsabilidad compartida. El Gobierno tiene cosas que hacer, es obvio que tiene una gran responsabilidad en la mejora de la calidad de nuestro sistema educativo y aquí eso se ha hecho muy mal. En el caso de la innovación, yo, cuando tuve responsabilidades en la política tecnológica, intenté aplicar una política de incentivos fiscales de innovación, porque me parecía la mejor manera de incentivar a quien realmente tiene que hacer innovación que es el sector privado.
- ¿Y la responsabilidad del sector privado?
- El sector privado debe formular con toda claridad el tipo de trabajadores que necesita para que se pueda reformar la formación profesional, debe explicar lo que cree que se tiene que hacer aunque eso incomode al poder político. Abro paréntesis, creo que uno de los principales problemas que tenemos en Catalunya es que hay una sociedad civil poco proclive a incomodar al poder político. Sería muy bueno que se sacara estos complejos de encima.
- El problema de competitividad ¿es parecido en España, Catalunya, Europa?
- Sí.
- Recientemente usted ha criticado al ministro de Industria español, José Montilla. Pero si el problema es europeo, ¿qué culpa tiene Montilla?
- Yo he criticado al ministro Montilla porque, aunque toda Europa tiene un problema, en España es mucho mayor. Eso se refleja en las cuentas exteriores españolas y aquí tenemos un problema muy serio…
- Un déficit comercial superior al 9% del PIB…
- Efectivamente. El déficit exterior refleja un problema de competitividad muy serio. Pero mi crítica principal al ministro Montilla ha sido hacer, a la práctica, una política que ha vuelto a planteamientos proteccionistas que parten de una concepción neonacionalista de los sectores estratégicos como la energía o las telecomunicaciones, y que provocan dos cosas terriblemente negativas. Una, se ha debilitado la imagen europea de España sobre todo a raíz del tema de las opas. Segundo, y mucho más grave, se ha dinamitado el prestigio y la imparcialidad y la objetividad de los organismos reguladores como la Comisión Nacional de la Energía y el Tribunal de Defensa de la Competencia que han hecho un papelón absolutamente infumable…
- Y por el cual las autoridades europeas…
-... han dicho a laCNEque las condiciones que pusieron eran absolutamente ilegales. Yo que, si me permite la petulancia, conozco las autoridades europeas (primero desde el Ministerio de Energía y después desde el de Exteriores y, finalmente, por ocupar España la presidencia de la Unión Europea), creo que el mal que se ha hecho es muy grande, muy grande. Por eso, cuando veo el eslogan del PSC de "Hechos, no palabras", pienso que lo de palabras es cierto, pero lo de hechos más vale que los olvidemos.
- Conteste si puede sin que se le escape la risa: ¿El castellano está perseguido en Catalunya?
- Lo creen algunos del Partido Popular de Catalunya…
- No, pero sí que le diré que hay una política deliberada de desplazar al castellano de la Catalunya oficial y de la Catalunya pública. Eso me parece un profundo error.
- Otra pregunta sin que se le escape la risa. ¿El Estatut lo "tuteló, lo inspiró o lo hizo posible ETA"?
- No.
- Algunos de su partido así lo han dicho...
- Sí, pero nunca desde arriba de todo.
- Ya sé que Federico Jiménez Losantos le insulta a usted regularmente. Supongo que como Josep Piqué se siente maltratado. Pero como catalán, ¿se siente usted maltratado por las acusaciones de la Cope?
- Como catalán no. Es verdad que muchas veces se nos trata injustamente pero también tenemos que hacer autocrítica: a veces nosotros nos enfadamos mucho por lo que dicen los medios de comunicación y lo que tenemos que hacer es respetarlos, simplemente.
- Yo, viniendo de un país como Estados Unidos, donde el Tribunal Supremo con mayoría de magistrados nombrados por presidentes republicanos condena al Gobierno de Bush por lo de Guantánamo, veo con preocupación la falta de independencia de los tribunales españoles. ¿Le preocupa la falta independencia del poder judicial?
- Sí. Lo he dicho en repetidas ocasiones, este es un tema que me escandaliza. Creo que hay un hecho que no deja de ser chocante y es que toda la opinión pública sepa quiénes son los jueces y a qué sector ideológico pertenecen. A mí, que vengo de una época en la cual nos preocupaba qué generales había en las cúpulas militares y a qué sector ideológico pertenecían, me parece muy negativo y criticable que ahora nos pase con el poder judicial. El poder judicial tiene que ser independiente ya que es uno de los pilares del Estado de derecho y que haya esta adscripción tan evidente de la justicia respecto a las posiciones políticas me parece un fenómeno absolutamente negativo y me desagrada profundamente.
- ¿Qué opina del debate sobre el ácido bórico?
- Mi respuesta sobre esto es muy clara; que la justicia haga su trabajo…
- Pero ¿cómo puede hacer bien su trabajo si acaba de decir que no es independiente?
- Yo no he dicho que no sean independientes, he dicho que se da una imagen de no independencia que me parece profundamente negativa y me preocupa que los medios de comunicación adscriban los unos y los otros en lado u otro. Dicho esto, también tengo que decir que hay muchos jueces, la inmensa mayoría, que hacen su trabajo y que sólo hablan por los mecanismos por los que pueden hablar, que son las sentencias.
- El president Jordi Pujol decía que los catalanes, después del proceso estatutario, nos hemos mirado al espejo y no nos hemos gustado. ¿Usted se ha gustado?
- Creo que el señor Pujol tiene razón. En mi caso, yo he visto la cara de una persona que ha defendido lo que creía que tenía que defender y que lo ha hecho intentando dar argumentos y manteniendo la dignidad política.
- Su programa electoral hace alusiones a la lengua catalana, dos. Una, cuando dice que a los inmigrantes se les tienen que hacer cursos de catalán y castellano. La otra, cuando habla de que los catalanes tienen que ser trilingües. Hay sólo una mención a la cultura catalana, cuando dice que la cultura "debe ser abierta, integradora y sin sectarismos en catalán y castellano". ¿Tan poco les interesan la lengua y la cultura catalanas?
- Pienso que el proceso de normalización de la lengua catalana después de la dictadura se ha llevado a cabo de una manera muy clara, siempre por el sistema educativo y de una determinada política cultural. Ahora bien, mi preocupación o inquietud en estos momentos deriva, precisamente, de lo contrario. Y es que alguien entienda que todo lo que signifique la promoción de la lengua y la cultura catalanas no necesariamente tenga que pasar por una cierta marginación del castellano; no en la calle, insisto, sino en la Catalunya oficial y la Catalunya pública.
- En Catalunya, el PP tiene mucho voto oculto. En principio eso es bueno de cara al día de las elecciones, pero por otro lado indica que su gente parece que tiene vergüenza de decir que vota al PP. ¿No es un problema para usted que a su gente le dé vergüenza decir que vota PP?
- No creo que sea un problema delPP sino del conjunto de la sociedad catalana, que tendría que explicar por qué esta voluntad permanente de considerar una fuerza política que tiene detrás centenares de miles de ciudadanos no pueda tener la misma legitimidad democrática que los demás.
- Todos los partidos han dicho que no quieren pactar con ustedes. Los catalanes de centroderecha que no quieran tripartito, ¿tendrían que votar directamente a CiU? ¿Votar PP es tirar el voto?
- Uno de los problemas que tiene un partido como el nuestro en unas elecciones autonómicas es que tiene que justificar la utilidad del voto. En las generales, donde todo el mundo sabe que al final o gobierna el Partido Socialista o gobierna el Partido Popular, quien tiene dificultades para explicar la utilidad de su voto son las fuerzas políticas minoritarias, en este caso, las nacionalistas. Pero yo creo que en estas elecciones la reflexión es clara: todas aquellas personas que no quieran tripartito pero tampoco quieran un gobierno de Convergència i Unió con Esquerra Republicana, o un gobierno de CiU con el PSC, sólo tienen una opción que es votar al Partido Popular, y aquí está la utilidad del voto.
NOTAS DESTACADAS
CATALUNYA 2006 - JOSEP PIQUÉ - Candidato del PP
OBJETIVO
"Mi obsesión es hacer del PP de Catalunya un partido de gobierno"
PERCEPCIÓN
"Me molesta que en Catalunya no haya un clima favorable al Partido Popular"
AUTOCRÍTICA
"No hemos sabido transmitir nuestro mensaje y no se nos ve como somos"
PRIVILEGIOS
"Vascos y navarros son peculiaridades; no creo en la extensión de los privilegios"
TEMORES
"El alejamiento que se produce entre Catalunya y el resto de España no es nada bueno"
IDEOLOGÍA "Resulta intelectualmente difícil ser nacionalista y liberal"
SOCIEDAD CIVIL "La sociedad civil catalana es poco proclive a incomodar al poder político"
JUSTICIA "Me escandaliza que la justicia dé una imagen de falta de independencia"
CASTELLANO "Hay una política de desplazar el castellano de la Catalunya oficial y pública"

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