A estas alturas, ustedes tendrán una opinión acerca de la campaña.DVD'S, notarios, debates, arrebatos e incluso, por desgracia, agresiones. Para mí, que ésto no es una campaña. Es una novillada.Por tanto servidor, que es muy taurino, intentará trazar un perfil acerca de los distintos toreros presidenciables. Eso sí, con el Cossío delante.

De entrada, tenemos a Arturito Mas, El niño de la chequera. A pesar de recibir la alternativa de Pujol Primero, no ha cuajado como cabría esperar. Maneja bien el capote con la derecha, pero tiene una izquierda francamente pésima.

A la hora de poner las banderillas no mide la distancia y deja pasar el toro, clavándoselas al alguacilillo del PP.

Atolondrado, prepotente y chulesco le planta cara al respetable que lo abuchea, intenta clavar puyazos con DVD y tiene una cuadrilla impresentable que, en vez de ayudarle, acabará haciendo que la benemérita lo lleve al calabozo de la plaza. Como siga despertando antipatías en todos los frentes, lo va a empitonar el morlaco y nadie vendrá en su ayuda para hacerle un quite. Así no se torea, caballero.

Tenemos después a Pepín Piqué, el PePe. Maneja hábilmente la derecha y desearía formar cuadrilla con Arturito.

Este también, pero lo niega, y así van los empresarios, que quieren hacer un cartel donde aparezcan ambos diestros, y nunca mejor dicho, pero no hay manera.

Al menos de momento porque a partir del día 2 nunca se sabe.Piqué apunta maneras, coge el toro por los cuernos y tiene nuestras simpatías aunque no nos guste su toreo. A un diestro al que los energúmenos le lanzan insultos, piedras, amenazas, bofetadas y aún y así continúa toreando, no se le puede negar el aplauso.

Seguimos con Carod El chico de la benemèrita. Hay que reconocer que el muchacho ha aprendido. Tiene casta y se maneja en los medios con aplomo.

Sabe evitar al astado con finura y torea con oficio queriendo gustar. Su maletilla Puigcercós, que quisiera ir para figura, le aconseja que practique su especialidad, a saber, arrodillarse ante la puerta de toriles de las elecciones, ver que toro sale ganador el 1 de noviembre y recibirlo a puerta gayola con un afarolao y que sea lo que Dios y Cataluña quieran. Veremos.

Pasemos a Joan Saura, Mayolero, que viste siempre de rojo y verde.Torero lento, pausado y metódico. Es el de la política catalana.Ni un pase de más ni uno de menos. La suerte de matar no es lo suyo. Debe ser por lo de la ecología.

Finalmente, ahí está el gran Montilla, Finito de Cornellá. Un torero que sabe cuándo hay que arriesgar y como hay que medirle al toro la embestida.

Torero de filigrana y sin estridencias, igual maneja la muleta que el capote, lo mismo pone los palos que enlaza una tanda de naturales para rematarla con un pase de pecho y, en suma, sabe que la afición quiere seriedad y firmeza a la hora de matar.

Y mata, vaya si mata. Que se lo pregunten a Arturito cuando, en la corrida que celebraron en TV3, le espetó a bocajarro lo de las reuniones secretas con el PP en Doñana. Una estocada hasta la bola.

Este hombre torea por los adentros, como mandan los cánones y el arte de Cúchares. Merece salir por la puerta grande con las dos orejas y el rabo. Metafóricamente, claro.

Y una mención especial para el presidente de la corrida, el gran Josep Cuní. Eso eran toros y no los de Mihura.

¡Que grande eres, Maestro!

© Mundinteractivos, S.A.