Los increíbles argumentos del equipo municipal de gobierno, de Felgueroso (PSOE) y de Montes Estrada (IU-BA) para eludir sus responsabilidades en el pleito contra Morala-Carnero
Es hora de citar a un viejo felino de la política, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien afirmó en la tarde del 13 de marzo de 2004, unas horas antes de las elecciones generales, y dos días después del atentado del 11-M: «Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta». Es hora de parafrasear a Rubalcaba: los gijoneses merecemos un Ayuntamiento que no nos mienta, porque las maniobras del equipo de gobierno de PSOE e IU para librarse de implicaciones en el caso Morala-Carnero han alcanzado niveles escandalosos.
Algún día habrá que enumerar las grandes falsificaciones municipales sobre su labor de gobierno. Por ejemplo, aquélla de consecuencias explosivas que consistió en que el Ayuntamiento negó tener las especificaciones del último PGOU cuando, en realidad, ya circulaban planos del documento por la zona rural. Aquélla fue la primera chispa que incendió a los rurales.
Pero en esa lista de enmascaramientos que en tiempos venideros se publicará, ningún caso alcanza la pirueta mortal de la nota municipal que el pasado día 17 emitieron al alimón el PSOE e IU-BA como miembros del equipo de gobierno del Ayuntamiento. Veamos algunos párrafos.
Primero. «El Ayuntamiento de Gijón no ha promovido, ni formalizado, ni respaldado de forma pública, privada, oficial o extraoficial ninguna denuncia contra los señores Morala y Carnero».
El énfasis de verbos y adjetivos es por sí mismo indicio de impostura. Pues bien, como figura en los autos del pleito, el día 11 de marzo de 2005 -el siguiente a la movilización- se produce en Comisaría una comparecencia de un policía municipal «en representación del Ayuntamiento» para entregar un informe de daños. Si esto no es una denuncia, que baje Dios y lo vea. No obstante, no se trata de una denuncia contra personas concretas. De eso se encargaría un posterior informe de Cuerpo Nacional de Policía (CNP).
Que lo del Ayuntamiento fue una denuncia lo deja patente un testimonio del imputado Cándido González Carnero, que aunque sea parte interesada revela un dato clave. Ha contado Carnero que el «anterior comisario de Policía, José Villar del Saz, me dijo personalmente en Comisaría, en presencia del secretario del comité, Luis Manuel del Coz, que íbamos a pagar muy caro lo que estábamos haciendo contra el Acuario porque el Ayuntamiento había puesto una denuncia».
Repetimos: «El Ayuntamiento había puesto denuncia». El cabreo de las autoridades aquel día debió de ser enorme, porque, en efecto, el ataque a las obras del Acuario fue fino. De hecho, la Policía habló ese día de «terrorismo urbano» y «kale borroka», que nos parece, no obstante, una comparación disparatada. Sería muy interesante conocer las conversaciones que ese día cruzaron la alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, -o algún subalterno suyo- con el delegado Antonio Trevín Lombán, o persona interpuesta. Para entendernos: tuya, mía, cabecina y gol. O sea, comparecencia-denuncia, identificación de sospechosos habituales y al Juzgado.
Segundo texto de la nota del Ayuntamiento: «Los servicios municipales, a requerimiento del Juzgado correspondiente y del Cuerpo Nacional de Policía, emitieron un informe sobre daños en el mobiliario urbano como era su obligación legal».
Es imposible que el Juzgado requiriera nada ese día. La causa no se iniciaría hasta días después. Por tanto, alguien debería mostrarnos el requerimiento del CNP para que el Ayuntamiento mandara un propio a Comisaría el día 11.
Tercer texto: «En dos décadas de movilizaciones laborales en esta ciudad, algunas de ellas de extrema gravedad, este Ayuntamiento jamás denunció a ningún trabajador o representante sindical».
Dos décadas de abstinencia denunciatoria que se acabaron ese día 11 de marzo de 2005.
Cuarto y último texto: «Es un argumento falso e intencionadamente manipulado tratar de responsabilizar a este equipo de gobierno del desarrollo de un procedimiento judicial en el que, como se ve, sólo ha tenido un papel ligado a sus obligaciones con la instrucción judicial y a requerimiento de la administración de justicia».
Manda huevos, con perdón, que la nota hable de «argumento falso e intencionadamente manipulado» lo que se le achaca al Ayuntamiento, es decir, que su denuncia desencadenó el proceso contra Morala y Carnero. Lo que es «falso e intencionadamente manipulado» es el contenido de esta pésima nota.
De la nefasta trayectoria y de la indolencia del Ayuntamiento del PSOE en cuestiones industriales hablaremos otro día. Y del artista Jesús Montes Estrada, «Churruca» (IU), que ha tragado esta delirante nota, también.

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