Una noche de cohetes, amenazas de linchamiento y tensión mostró la división entre los maestros y la sociedad de Oaxaca. Tras 16 horas de discusiones y reclamos, los sectores más duros del magisterio lograron anular el acuerdo de regresar hoy a clase e impusieron una nueva votación para decidir si sigue la huelga. Los padres de familia están cada vez más angustiados porque las escuelas de sus hijos permanecen cerradas desde el 22 de mayo.

La presión de los maestros más radicales, unida al hostigamiento de militantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), impidió la reapertura de los centros escolares. La asamblea general de los docentes, que se celebró en el hotel del Magisterio, dio marcha atrás al rechazar el resultado de la votación realizada el jueves y viernes, alegando que se habían producido muchas manipulaciones. Se decidió celebrar hoy y mañana una nueva consulta para refrendar cualquier decisión.

El líder sindical Enrique Rueda Pacheco anunció a las 2.50 de la madrugada de ayer que este 23 de octubre se reanudaría el ciclo escolar. Dijo que según los resultados oficiales 25.692 maestros apoyaban el regreso a clases y 17.483 eran partidarios de seguir la huelga hasta la caída del gobernador Ulises Ruiz. De inmediato recibió una andanada de insultos y descalificaciones. Lo llamaron "vendido" y "traidor", y aceptó analizar la consulta ante la insistencia de que se contabilizaran votos previamente anulados por estar fuera del formato de la consulta. Se inició un cruce de ataques, insultos y descalificaciones que duró hasta las 9.30 de la mañana, cuando se acordó repetir la consulta.

Para aumentar la tensión, el auditorio donde se desarrollaba el encuentro había sido cercado con barricadas por militantes de la APPO, con lo que resultaba imposible la salida sin toparse con algún retén de los opositores al gobernador Ruiz y, ahora, también al líder sindical Rueda Pacheco, a quien se acusó de haber pactado el fin de la huelga a cambio de dinero. En las inmediaciones del hotel del Magisterio se concentraron simpatizantes de la APPO armados con palos, machetes, piedras, cohetes, tubos y varillas de hierro con la intención de "reventar la asamblea si Rueda Pacheco insistía en imponer su voluntad". Algunos portaban carteles y pancartas que decían: "Rueda, en cuánto te vendiste". Las amenazas de incendiar las puertas del auditorio, de lanzar cohetes y cócteles molotov por las ventanas presionaron toda la noche a los delegados de los maestros.

El movimiento de protesta es una coalición de maestros en huelga, izquierdistas radicales, estudiantes y grupos indígenas que se unieron para exigir la renuncia del gobernador Ulises Ruiz, a quien acusan de arreglar las elecciones del 2004 y de ejercer su mandato como un déspota.

Apenas a cinco manzanas del hotel del Magisterio, el ambiente era de amor y reconciliación. Miles de personas se concentraron ante el atrio de la catedral para honrar al Señor del Trueno, un Cristo milagroso por el que los oaxaqueños sienten gran devoción. Luisa Vélez, que portaba un portaestandarte de su parroquia, dijo: "Le pido al Señor que vuelva la paz y todos volvamos a ser hermanos".

La procesión del Señor del Trueno, en la que participaron músicos, gigantes, grupos indígenas y vistosos carromatos, pasó por calles con restos de coches incendiados y pequeñas barricadas levantadas con maderos y chapas de hierro. La imagen del Cristo barroco concentró a más fieles que los reclamos violentos de los cabecillas de la APPO.