Veamos. Resulta que los poderes públicos han paralizado las OPAs de E.On y Gas Natural sobre Endesa como consecuencia de que están en curso diferentes recursos judiciales que han tenido a bien congelar ambas ofertas en tanto no se diriman las cuestiones en litigio. Es lo razonable en un Estado de Derecho.

Sin embargo, hete aquí que una constructora anda como loca comprando acciones a diestro y siniestro. Ya cuenta formalmente con el 10% de los títulos y ha pactado la compra de otro 10% con el Banco Santander. Su intención, según han confesado los ejecutivos de Acciona, es alcanzar un 30% de los títulos de la eléctrica una vez que esté aprobada la nueva ley de OPAs. Ley que, por cierto, es muy probable que haya entrado en vigor antes de que la sala de lo contencioso del Tribunal Supremo diga la última palabra en el terreno judicial, lo que le eximirá de lanzar una OPA.

O sea. Que mientras las dos compañías que lanzan inicialmente las dos ofertas no pueden comprar ni un solo título en tanto no se conozcan las resoluciones judiciales, llega otra sociedad por detrás y, ni corta ni perezosa -tampoco tiene ningún impedimento legal-, se dedica a agotar las localidades. Es decir, está secando el mercado de títulos de Endesa en aras de vaciar de contenido las dos OPAs que formalmente están lanzadas y que son las que se la han jugado al proponer una prima a los accionistas, en el marco de un proceso desde luego más transparente que el que ofrece la política de compras selectivas a determinados clientes.

Se da, además, la circunstancia que quien compra lo hace con el beneplácito del Gobierno, lo que sin duda allana el camino. Y no solamente por el hecho de se legisle ad hoc, sino porque los ritmos los marca el propio Ejecutivo, que hasta el próximo 11 de noviembre no dirá esta boca es mía sobre el recurso de alzada presentado hace tres meses por E.On contra las famosas 19 condiciones por la Comisión Nacional de la Energía. Como se recordará, la CNE dictó sentencia el pasado 27 de julio. Pero, tres meses después, no hay todavía ninguna decisión, un plazo verdaderamente extraordinario que ha sido aprovechado por el Gobierno para tejer una estrategia capaz de acabar con la OPA de la alemana.

Una estrategia que, hoy por hoy, tiene mucho de ganadora. En el mejor de los casos, E.On sólo podrá comprar el 57% por títulos de Endesa, ya que el 30% estará en manos de Acciona, el 10% en las de Caja Madrid y el 3% en las de la SEPI, que ha ya dicho que no venderá hasta el año 2008. Sólo con que uno de los grandes fondos de inversión presentes en la eléctrica decida permanecer en el capital, la OPA de la alemana estará condenada al fracaso.

A esto se debía referir Zapatero cuando habló de final feliz ante Angela Merkel. Un final feliz para quienes manipulan el mercado y permiten disparates como el vivido en las últimas semanas en torno a Endesa. Un verdadero despropósito digno de la mejor picaresca española. Pero que dice muy poco de un mercado que presume en su 175 cumpleaños de ser el séptimo del mundo. Y todo ello con la inestimable ayuda del presidente de la CNMV, que sin duda alguna dormirá con la conciencia tranquila.