Esperanza Aguirre y María Teresa Fernández de la Vega son las únicas mujeres en PP y PSOE que tendrían opciones para romper el techo de cristal de las féminas españolas en política: la presidencia del Gobierno.

Son eficaces, tienen dotes de mando, experiencia, una imagen bien valorada por los ciudadanos y, sobre todo, una proyección política que ha ido ganando peso con transcurso de los años. Esperanza Aguirre, la popular presidenta de la Comunidad de Madrid, y María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno socialista, son las dos mujeres con mayor poder político en España y las únicas que, en un futurible, podrían tener opciones de acceder a uno de los pocos terrenos que, a día de hoy, siguen estando vedados para las mujeres españolas: la presidencia del Ejecutivo.

La sociedad parece estar preparada para ello. “Actualmente es políticamente correcto que las mujeres no sean discriminadas, antes al contrario, para ocupar puestos políticos e institucionales de especial responsabilidad, y esa tendencia va a más”, opina Carlos Barrera, director del Máster en Comunicación Política de la Universidad de Navarra. Jorge Santiago, profesor de Comunicación Política de la Universidad Pontificia de Salamanca, va un paso más allá y asegura que “hoy en día sería un apuesta ganadora que tanto el PP como el PSOE consideraran la posibilidad de colocar a una mujer como cabeza de lista a la Jefatura del Gobierno”.

En el barómetro España Hoy de EXPANSIÓN-Ipsos correspondiente a octubre, la vicepresidenta ocupaba el cuarto puesto de las personalidades políticas mejor valoradas, con el respaldo del 47% de los ciudadanos. Por una ventaja raspada, le superaba Esperanza Aguirre, con el 48% de los apoyos, ocupando así el tercer lugar del ránking que lideran el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el 57% y el 51%, respectivamente.

Aguirre y De la Vega han conseguido ese amplio respaldo ciudadano después de muchos años de carrera política en sus respectivos partidos. La líder del PP madrileño se convirtió, en 1999, en la primera presidenta del Senado y, a día de hoy, es la única mujer que preside una comunidad autónoma. La popularidad que le ha proporcionado su gestión al frente de la comunidad madrileña ha conseguido borrar del recuerdo de los ciudadanos “la imagen de pija ingenua que le crearon algunos programas de televisión cuando era ministra de Cultura”, señala Daniel Ureña, director del Curso Superior de Dirección de Campañas Electorales que imparte la Universidad Pontificia de Comillas y socio director de la consultora multinacional de comunicación política Mas Consulting Group.

De la Vega, por su parte, rompió moldes en abril de 2004 cuando, en aplicación de su promesa electoral de construir un gobierno paritario, José Luis Rodríguez Zapatero la eligió para ser su mano derecha en La Moncloa, ofreciéndole el cargo político de mayor relevancia que ha ocupado nunca una mujer en España.

Más en detalle, sin embargo, ambas responden a perfiles bien distintos que, según los expertos, inclinarían la balanza en favor de Aguirre en el caso de un virtual enfrentamiento con De la Vega en una campaña electoral. “Aguirre ha apostado por crear y mantener un tejido social que le permite movilizar de forma rápida a militantes y simpatizantes, algo esencial para afrontar un proceso en el que se ofrezca como presidenciable”, explica Rafael Rubio, experto en márketing político y socio director de la consultora de comunicación política 1cero Comunicación.

Rubio añade otro factor que favorecería las opciones de la líder popular: “Ha cultivado su imagen de política cercana a la gente y preocupada por sus necesidades, algo de lo que carece De la Vega, a quien quizás le falte bajar a la calle”. Barrera incide en esa misma idea: “Aguirre posee tirón popular, gancho electoral, mientras de la Vega posee una personalidad menos dada al populismo y a los mítines que toda convocatoria electoral lleva consigo”.

El posible enfrentamiento entre ambas en las urnas no deja se ser una elucubración, pero si PP o PSOE decidieran a medio plazo apostar por una candidatura femenina a la presidencia del Gobierno, lo cierto es que, por ahora, según los analistas políticos, no tendrían mucho donde elegir.

Ambos partidos han incorporado a muchas mujeres a sus ejecutivas en las últimas décadas. En los tiempos de los gobiernos socialistas de Felipe González despuntaron ministras como Rosa Conde, Carmen Alborch o Matilde Fernández. El PP aportó a la cuota femenina un grupo de destacadas alcaldesas, como Celia Villalobos, Teófila Martínez o Rita Barberá.

La renovación en ambos partidos ha traído nuevas caras como la de Trinidad Jiménez (PSOE) o Soraya Sáenz de Santamaría (PP), pero ninguna de ellas tiene, por el momento, la experiencia política y el bagaje necesarios para romper el techo de cristal de las líderes políticas españolas.

De Margaret Thatcher a Angela Merkel

El entorno es favorable para que una mujer pueda presidir a medio plazo el Gobierno español. A nadie extraña ya ver a mujeres ocupando las más altas responsabilidades políticas e institucionales en otros países. Este mismo año, Angela Merkel asumió la jefatura del Ejecutivo alemán y Michel Bachelet hizo lo propio en Chile, mientras que, en Francia, Sègoléne Royal se perfila como candidata socialista para ocupar el Palacio del Elíseo.

En Estados Unidos, que tampoco ha contado a lo largo de su historia con una mujer al frente de la Casa Blanca, suena cada vez más fuerte el nombre de Hillary Clinton para situarse el frente de la candidatura del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales que se celebrarán en 2008. En el pasado, la principal referencia femenina del poder político en Europa es Margaret Thatcher. La dama de hierro gobernó Reino Unido desde 1979 hasta 1987. Jorge Santiago, profesor de Comunicación Política de la Universidad Pontificia de Salamanca, recuerda otras “experiencias positivas” de mujeres que han llegado a ser Jefas del Ejecutivo en Asia y América Latina.

“En Filipinas, el gobierno de Gloria Macapagal Arroyo, en Indonesia la querida Sukanaputri, en Pakistán, la admirada por el pueblo Benazir Bhuto y en la India, la estadista respetada mundialmente Indira Ghandi”. En cuanto a América Latina, Santiago destaca a “la aclamada Violeta Chamorro” en Nicaragua y la etapa de Mireya Moscoso al frente del Gobierno de Panamá.