EL MIRADOR

Abrió el mitin el alcalde de Lleida, Àngel Ros, y nos descubrió que, antes de los socialistas, Lleida no existía, ya que no tenía canales de riego, ni aeropuerto, ni parador nacional, ni nada. Todo eso que ahora tiene Lleida "es gracias a Pepe Montilla", según Ros. Pero lo que nadie podrá negar es que Lleida tenía niebla desde antes del socialismo. Una niebla que parece ser de CiU, ya que impidió que Zapatero descendiese sobre Lleida en helicóptero. Para llenar la espera, alargó su mitin el diputado Quim Llena, "buena gente, que fue secretario general de Agricultura", le presentó Ros, aunque sólo duró tres meses en el cargo.

Montilla tomó el relevo mientras fuera del pabellón una manifestación de agentes rurales de CC. OO. pitaba para que los oyese Zapatero. Montilla arrancó aplausos metiéndose con el notario, el DVD y el carnet por puntos de Mas, que no es el mismo que el de Tura. Remachó la idea de que Catalunya no existía antes del Gobierno de Maragall y repitió sus promesas de una Catalunya con casi todo gratuito.

Entró Zapatero por la puerta falsa y los agentes rurales se quedaron con un palmo de narices. Piropeó a "esta tierra amable de buenos productos" y confesó que "cada miércoles" come almendras de Lleida. Esa intimidad gastronómica aumentó la pasión y autoestima del público de Magranès, barrio obrero donde siempre ganan los socialistas. Aprovechó ZP que el Segre pasa por Lleida para recordar que retiró a España de la guerra de Iraq e insistió en su alianza de civilizaciones, aunque no había magrebíes en el mitin y eso que en Lleida viven y trabajan muchos magrebíes. Recordó su apoyo a la lengua catalana y dedicó más piropos a Catalunya y a Montilla. En las pantallas de televisión, justo detrás de todos los oradores, se vio siempre un primer plano de una joven rubia que resultó ser la hija del alcalde de Lleida. Yes que en la Lleida socialista todo se queda en casa. Incluso la niebla.