Han pasado 66 años desde que Hitler y Franco se encontraron en la estación de Hendaya y ahora nos enteramos de que el dictador español llegó dormido a la cita. Tanto, que los ojos se le cerraban mientras ambos caminaban por el andén. Por suerte para él, alguien en la Agencia Efe había inventado un prehistórico Photoshop con el que cambiarle la cara y darle una mirada. No es un caso aislado, también Stalin era aficionado a manipular la realidad que mostraban las fotografías. La ideología siempre ha ido por delante de la tecnología. El descubrimiento del ardid fotográfico que despertó a Franco de su extraño sueño deja en evidencia el error cometido por quienes pretendieron darle un aire marcial a quien era capaz de dormirse ante el mismísimo Führer. Qué mejor símbolo de la casta del ferrolano que aparecer somnoliento ante alguien que por entonces, 1940, sometía bajo su bota a media Europa? Los ojos cerrados del General denotan un cierto aburrimiento, como si nada de lo que el teutón le contaba pudiera interesarle. O simplemente es que, negado para los idiomas, el inquilino de El Pardo no le entendía. En cualquier caso, que Franco caminase junto a Hitler como un sonámbulo, o lo hiciera tan despierto como quien se encuentra con su ángel de la guarda, es lo de menos. Tienen razón en la Agencia Efe cuando afirman que el truco descubierto no falsea la historia. El encuentro entre ambos se produjo y eso es algo que no ha desaparecido de los libros de Historia, por más que los actuales revisionistas se empeñen en negarlo.

Nacho Monserrat. Periodista.