El próximo lunes, la Universidad San Pablo-Ceu inviste doctor honoris causa a Mario Monti. Los méritos que concurren en él están relacionados con la Política Económica como ciencia y como praxis.
Es decir, Monti, además de ser un excelente docente universitario y un gran investigador de la ciencia económica, ha ocupado puestos de alta responsabilidad como hacedor de la política económica (policy maker). En este último aspecto, la política económica como praxis, Monti actuó como responsable en la Comisión Europea del Mercado Interior, Integración Financiera y Asuntos Fiscales, entre los años 1995 y 1999 y, posteriormente, como comisario de la Competencia, entre los años 1999 y 2004.
Además, Mario Monti fue catedrático de Teoría y Política Monetaria en la Universidad de Boconni y director del Instituto de Economía Política de dicha universidad. Entre 1989-94 fue rector de la misma, y desde 1994 es su presidente. El lector interesado puede encontrar más información en http://economy.blogs.ie.edu/
Competencia y eficiencia
Monti siempre ha defendido que los mercados deben ser de libre competencia, con el fin de incrementar la eficiencia en la asignación de los recursos que, a su vez, incrementa el crecimiento económico y el empleo. Como comisario europeo, luchó sin tregua contra las situaciones de monopolio, los abusos de posiciones dominantes y el control de las ayudas de Estado que falsean la libre competencia.
En el ámbito europeo, el doctor Monti defendió que, para la realización de la progresiva liberalización de los mercados la política de defensa de la competencia, tenía que actuar creando los organismos reguladores necesarios. Siempre fue partidario de que hubiera dos ámbitos en la defensa de la competencia: el nacional y el comunitario. Es decir, una cosa es la aplicación de la ley comunitaria de la competencia (política de competencia de la UE) y otra la que realizan de una manera más descentralizada los tribunales nacionales de defensa de la competencia.
En una reunión que mantuvo con empresarios en el Instituto de Empresa en 2004, Mario Monti indicó que no hay nada en la legislación europea que impida la formación de campeones nacionales, ni siquiera de campeones europeos. Es más, la evidencia empírica muestra que las reglas europeas han permitido la aparición de un gran número de campeones nacionales.
Para Monti, la cuestión no es tanto si en Europa se permite o no la aparición de estas grandes empresas sino, si los ciudadanos de los Estados miembros, especialmente los consumidores, van a soportar situaciones negativas como consecuencia de esa política. Es más, puso de manifiesto que los estudios empíricos realizados para conocer si las grandes fusiones de empresas creaban más o menos valor, tanto en el ámbito nacional como europeo, descubrían que en dos tercios de los casos no creaban más valor.
En sus años de comisario europeo de la Competencia defendió que los tribunales de defensa de la competencia nacionales deben ser independiente del Gobierno de turno, porque, si no, ¿qué puede exigirle a su Gobierno? ¿Le puede pedir que deje de dar subsidios a las empresas, algunas de ellas públicas? Monti era de la opinión de que un campo en el que existe un gran potencial para que actúen los tribunales nacionales de la competencia es contra las prácticas restrictivas de la competencia que emanan del sector público.
Ponía el ejemplo del establecimiento de restricciones a la libre competencia de las profesiones liberales. Y aunque, en la mayoría de los casos, éste es un problema que se produce a nivel nacional, la Comisión debe coordinar a todas las autoridades que defienden la competencia para que haya más competencia entre profesionales liberales.
En definitiva, este nombramiento de Mario Monti como doctor honoris causa es muy oportuno y refrenda la postura de los que pensamos que hay que impulsar actuaciones de política económica tendentes a liberalizar la economía europea como terapia de choque contra la esclerosis que padece Europa.
El Consejo Europeo de Lisboa (marzo 2000) fijó el objetivo estratégico (ratificado posteriormente en los Consejos de Estocolmo y Gotemburgo) de convertir a la Unión Europea, en 2010, en la economía más competitiva y dinámica del mundo. Llevamos ya seis años, y los resultados hasta ahora son decepcionantes. Aún necesitamos muchos Marios Monti.
Rafael Pampillón Olmedo. Profesor del Instituto de Empresa.

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