Una insólita dinámica de compra de títulos a préstamo provoca el pánico de los fondos de alto riesgo, que necesitan acciones para frenar sus fuertes pérdidas
«En Metrovacesa hay gente que está muy pero que muy pillada, y no son pequeños particulares, son grandes fondos extranjeros y traders que esta vez han jugado a la carta equivocada». En estos términos se expresaba ayer un experto en inversiones de alto riesgo consultado por este periódico, en un intento por aportar un poco de luz al soprendente caso Metrovacesa.
Y es que lo ocurrido en los últimos días con las acciones de esta compañía inmobiliaria la está haciendo acreedora de tal mención al protagonizar un caso insólito, al menos en la Bolsa española. La historia comienza al calor de la encarnizada batalla entre el presidente de la empresa, Joaquín Rivero, con su aliado Bautista Soler, y la inmobiliaria catalana Sacresa, controlada por la familia Sanahuja.
En pleno verano, ambos bandos con sendas OPA en marcha se batían el cobre por tomar el control de la empresa, mientras inversores institucionales y hedge funds (fondos de alto riesgo), principalmente extranjeros, comenzaban a tomar posiciones. Pero lo hicieron bajo una sorprendente premisa (más común en mercados como el estadounidense): apostaban a que, una vez terminadas las OPA, el precio de las acciones se desplomaría.
Caso insólito
Estos arriesgados fondos no compraron acciones, sino que las tomaron en préstamo, un sistema por el que se quedan con los títulos de fondos de pensiones y otros inversores institucionales a cambio del pago de una comisión. Luego, los venden en el mercado y, confiando en sus artes adivinatorias, esperan (semanas o meses, según los contratos de préstamo firmados) a que bajen, los recompran más baratos, se los reintegran al prestamista y se embolsan la diferencia. Aquí está el supuesto negocio, que otras muchas veces no ha fallado.
Pero Metrovacesa se ha convertido en la excepción que confirma la regla. Contrariamente a lo que pensaban estos inversores, el valor no sólo no ha caído, sino que se ha revalorizado un 60,7% desde que el 20 de septiembre, hace justo un mes, finalizaran las dos OPA en marcha. Esta espectacular subida (ayer las acciones cerraron a un precio de 125,1 euros) va a costar el puesto a más de un broker avispado que apostó por la caída del valor.
Dado que la acción no para de subir, estos inversores se han encontrado en un callejón sin salida y están buscando desesperadamente acciones en el mercado para cerrar sus posiciones y no perder más dinero. «Imaginemos que alguno de ellos compró a 80 euros, pensando en que la acción iba a caer a los 60 euros. Con la recompra ganarían 20 euros por título, pero es que el valor se ha disparado a 125 euros, así que están perdiendo 45 euros», afirma un experto, que ha optado por simplificar el mensaje para que lo entiendan los neófitos.
Como el valor puede seguir subiendo, estos inversores buscan desesperadamente acciones para frenar su sangría, lo que ha provocado un colapso jamás visto en la Bolsa española, y más propio de un chicharro que de un valor de la entidad de Metrovacesa, cuya capitalización asciende a 13.079 millones de euros.
La voracidad compradora de los hedge funds ha hecho que haya 16,2 millones de acciones en préstamo, representativas del 15,9% del capital de la inmobiliaria, frente a los sólo 15 millones de títulos que cotizan libremente en el mercado (free float), según los datos de la Bolsa de Madrid. Es decir, técnicamente hay negociadas más acciones de las que realmente se pueden negociar. Aunque en la realidad esto no es así, ya que los préstamos de acciones tienen sus vencimientos y los títulos caen al mercado, eso sí, con cuentagotas.
La falta de liquidez del valor provocó que el pasado jueves, la CNMV suspendiera la cotización de las escasas acciones que hay en el mercado. El culpable: una orden de compra de 150.000 acciones por parte de Ahorro Corporación, lo que provocó el pánico de los inversores que estaban ojo avizor. Sólo dos minutos tardó la CNMV en suspender la cotización.
Hay tantos inversores de alto riesgo pillados y con tantas pérdidas latentes por su compra a préstamo que algunos brokers han cometido locuras: una de las más llamativas que se cuenta en el mercado es que a mediados de esta semana, el broker Kaplan lanzó una orden de compra de 40.000 acciones de Metrovacesa al precio que fuera, lo que da idea de la necesidad de acaparar títulos de algunos inversores.
Dinámica 'suicida'
Según los datos aportados por el portal financiero elconfidencial.com citando fuentes del mercado, «hay tres o cuatro entidades que acumulan pérdidas superiores a los 350 millones, aunque la pérdida total de los bajistas puede superar los 750 millones».
Estas pérdidas aumentan de forma proporcional a cada subida del valor, para escarnio de los hedge funds. Y lo peor es que esta dinámica suicida amenaza con prolongarse, pues hasta ahora el valor no ha dejado de subir.
La propia Metrovacesa tuvo el jueves que salir al paso de todo tipo de especulaciones sobre movimientos corporativos. En un comunicado a la CNMV, la inmobiliaria negó tal posibilidad al afirmar que desconocía «la existencia de una operación corporativa y tampoco entiende razonable la posibilidad de que exista a corto plazo». La compañía atribuyó la fuerte subida del valor al escaso free float y a los préstamos de acciones.
Pero desde el mercado se está a la expectativa de que puedan producirse nuevos movimientos corporativos en torno a la compañía, dado el frágil reparto de poder alcanzado tras las dos OPA. Actualmente, Joaquín Rivero gestiona la compañía, y junto a sus socios controla en torno al 39% del capital. Su enemigo, la familia Sanahuja, acapara el 36% de la compañía, pero no toca poder. Sin embargo, en las últimas semanas, la empresa catalana ha realizado tímidas maniobras de acercamiento a los actuales gestores.
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