El boom de las apuestas, de Jordi Pons Novell en La Vanguardia
TRIBUNA
Internet y la banda ancha han permitido el desarrollo de las apuestas deportivas on line y el dinero apostado en ellas ha aumentado espectacularmente. Uno de sus principales atractivos es el amplio abanico de posibilidades. En fútbol, por ejemplo, se puede apostar por quién ganará, el resultado en el descanso, los marcadores, en qué minutos se marcaran los goles o los nombres de los goleadores, etcétera. Las compañías de apuestas en la red no pueden establecerse legalmente en España, donde sólo pueden comercializar juegos de azar Loterías y Apuestas del Estado, la ONCE y las comunidades autónomas. Si embargo, estas empresas eluden la prohibición operando desde otros países, como Reino Unido, Australia, Austria o en paraísos fiscales como Gibraltar.
Al margen de las cuestiones legales o éticas, cabe explicar cómo establecen las apuestas estas empresas. Así, en una semifinal de la Champions la casa de apuestas otorga una determinada probabilidad a que se clasifique el equipo A y otra para el equipo B. Por ejemplo, un 80% paraAy un 20% para B. A partir de estos valores se pueden calcular las apuestas que supondrían que el valor esperado de los beneficios de la empresa fuera nulo. Para el equipo A la apuesta sería 1,25: 1 (por cada euro apostado se podría obtener un beneficio de 25 céntimos en el caso que se clasificara), para B sería 5: 1 (cuatro euros de beneficio por euro apostado).
Las empresas no ofrecerán estas dos apuestas pues deben tener un margen de beneficio. Así, podrían ser 1,20: 1 para A y 4: 1 para B. Para determinar el beneficio esperado por la empresa debe calcularse para cada apuesta la llamada fracción relevante: si la apuesta se paga 1,20: 1, la fracción es 1/ 1,20; si se paga 4: 1, es 1/ 4. Se suman las fracciones y el margen de la casa de apuestas es la diferencia entre el valor resultante de dicha suma y la unidad. En nuestro caso, el margen de beneficio esperado por la empresa es del 8,3%.
Por lo que se refiere al apostante, tendrá sentido jugar (en términos económicos) y apostar por el equipo A si le otorga una probabilidad de ganar superior al 83,3% (la fracción relevante de la apuesta por A expresada en porcentaje). Y tiene sentido apostar por B si pensemos que su probabilidad de victoria es superior al 25% (fracción relevante de la apuesta por B).
Para ilustrar estas explicaciones se han calculado los márgenes de beneficio esperados miapuesta. com y bwin. por dos casas de apuestas (com)para cada uno de los partidos de la séptima jornada de Liga de fútbol de Primera División (en este caso se deben sumar tres fracciones relevantes: victoria local, empate y victoria visitante) obteniendo que el margen de beneficio esperado por la empresa en cada partido se sitúa alrededor del 10% de la cifra de apuestas recibidas. En todo caso, si algún apostante encuentra - que no lo encontrará- en alguna casa de apuestas un partido de fútbol con una suma de fracciones relevantes inferior a 1, puede efectuar un conjunto de apuestas que le garantice obtener un beneficio económico sea cuál sea el resultado del encuentro. Por cierto, en algunas casas de apuestas incluso se puede apostar por quién será el próximo presidente de la Generalitat de Catalunya.
