Fernando Alonso podría añadir este fin de semana otra muesca más a su corta pero brillante carrera. Si atraviesa la línea de meta del Gran Premio de Brasil entre los diez primeros o Michael Schumacher no gana, se convertirá, por segundo año consecutivo, en el campeón de la Fórmula 1.

Alonso, de 25 años, se colocaría a la altura de pilotos de leyenda, como el brasileño Emerson Fittipaldi, que ganó dos campeonatos, y por delante de figuras como Nigel Mansell, que sólo tiene un entorchado.

Además, se convertirá en el único piloto que ha sido capaz de frenar a Schumacher, para algunos el mejor piloto de la historia; y en la gran estrella mediática y publicitaria del campeonato, tras la retirada definitiva del alemán.

A falta de la foto finish de Brasil, Alonso se convertirá en el piloto mejor pagado y entrará en el top ten de los deportistas que más ganan del mundo. El primer paso lo dio a finales del año pasado cuando, en un decisión que cogió a todos por sorpresa, anunció su fichaje por McLaren-Mercedes, la escudería con más historia y glamour del campeonato junto a Ferrari. McLaren tiene un presupuesto de 400 millones, el segundo más alto del campeonato tras Ferrari, que maneja 500 millones y por delante de Renault, que se gasta 350 millones.

Los 23 millones de euros por temporada que Ron Dennis, propietario de McLaren, puso sobre la mesa convencieron a Alonso de que era el momento de cambiar de aires. Su ficha en Renault asciende a siete millones de euros. Schumacher cobra de Ferrari 35 millones.

En la filial española de Mercedes ya se frotan la manos para explotar su tirón publicitario, como ha hecho Renault en los últimos tres años. “Estamos ilusionados con la llegada de Alonso y convencidos de que ayudará a captar nuevos conductores, especialmente jóvenes, con los que rejuvenecer nuestra clientela”, señala Carlos Espinosa de los Monteros, presidente en España de la marca. Mercedes ambiciona ser la firma de lujo número uno del mercado español de turismos, ahora en manos de Audi, filial de Volkswagen.

Su fichaje por McLaren ha provocado, además, todo un terremoto en el mercado de patrocinios deportivos y ha obligado a muchos departamentos de márketing a hacer horas extras en los últimos meses. Alonso, por ejemplo, lucirá el próximo año en su mono el logotipo de Vodafone, en lugar de su rival Telefónica, que entró en Renault hace dos años para aprovechar el tirón del asturiano dejando el patrocinio de las motos.

La marcha de Alonso ha dejado descolocada a la operadora española que aún analiza su futuro en la Fórmula 1. Los 35 millones de euros que Vodafone, anterior patrocinador de Ferrari, pagará a McLaren hasta 2010 han financiado parte del fichaje del piloto. Al igual que Mercedes, la empresa británica se prepara para explotar comercialmente al asturiano para intentar acabar con el dominio de Movistar, la filial de móviles de Teléfonica.

Más cambios

El color plateado de McLaren y el rojo de Vodafone no serán único el cambio en el mono de Alonso. La escudería alemana pone a su disposición un elenco de patrocinadores (de los que recibirá un porcentaje de los ingresos que recibe el equipo) como la firma de moda Hugo Boss o la marca de relojes TAG Heuer, que sustituirán y mejorarán sus actuales contratos con Guru y Sandoz, sponsors de Renault.

Alonso sigue los pasos de Schumacher, un auténtico hombre anuncio, lo que le ha convertido en el deportista mejor pagado del mundo, por detrás del golfista Tiger Woods, gracias a la ficha de Ferrari y a los numerosos contratos personales que acumulaba con firmas como Omega, L’Óreal o la cadena RTL, entre otras.

Aunque cuelga el mono, el atractivo comercial del alemán sigue intacto. De hecho, Shell, la firma de relojes Omega y consultora financiera Dvag, acaban de renovar y mejorar su contrato de patrocinio con el alemán por tres años. Cada uno de estos acuerdos suponen unos ingresos de 4,5 millones.