«El gobierno local no puede escudarse detrás de cuestiones jurídicas para no tomar una posición política ante la barbaridad con estos dos trabajadores»
Alberto Rubio recuerda «un cuadro muy celebrado que se ve en todos los despachos de sindicalistas y políticos de la izquierda», pintado por Basterrechea, en el que se ve a trabajadores de Naval Gijón en la quema del primer autobús en Gijón en los años ochenta. Hoy muchos de ellos guardan silencio o mantienen una actitud tibia ante el procesamiento de los líderes de CSI, Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, por dos movilizaciones de Naval Gijón contra el Acuario. Se enfrentan a una petición de seis años y medio de cárcel.
-En este asunto, si ahora mismo estuviera gobernando el PP en Asturias o en Gijón, estoy convencido de que habría movida. Las grandes movidas que se dieron en esta región tuvieron a favor o en contra al PSOE en función de si estaba gobernando o no. Recuerdo que en tiempos de Sergio Marqués yo era secretario general de Comisiones Obreras en Asturias y, vamos, se apuntaba el PSOE a un bombardeo. Le daba igual una cosa que otra. Pero cuando están en el Gobierno centralizan mucho sus opiniones y hacen una especie de «omertà» para que no se mueva nadie.
-Podrían replicarle que no tienen por qué hablar.
-La gran pregunta es, ¿si ahora estuvieran encausados todos los que estuvimos en aquellas movilizaciones, que fuimos CC OO, UGT y la CSI, estaríamos todos en silencio? Creo que no. No comparto muchas de las ideas que tiene la CSI, pero veo que son unos chivos expiatorios con los que se quiere ejemplarizar. Aquí hay un absoluto retroceso en libertades, no sólo en la libertad sindical, que tiene un contexto político en este país muy claro.
-¿Qué contexto?
-Desde que el PP perdió las elecciones y se tiró al monte, hay una especie de silencio ominoso de toda la izquierda, en función de no dar armas al PP, con lo cual el PSOE es intocable en muchas materias en las que yo creo que tendríamos muchas cosas que decir: en materias laboral, fiscal o de libertades. En este momento el PSOE va de ovejita blanca y en muchas cuestiones hace la política que hacía el PP, pero como el PP es el lobo, está haciendo que la izquierda del PSOE -los sindicatos e IU- que tienen muchas cosas que denunciar, no lo hagan. En ese contexto se enmarca el tema de Morala y de Cándido. Porque casos similares se están dando en otros sitios de este país; en Andalucía y en Castilla-La Mancha también se ha aplicado la ley antiterrorista en respuesta a movilizaciones de trabajadores en defensa de sus empleos, por aquello de que apareció un contenedor quemando en medio de una carretera. Yo me pregunto, ¿si no hubiera habido movida en Asturias, cuántos puestos industriales nos hubieran quedado, cuándo se hubiera cerrado Hunosa o el sector naval? Además, hay otra cuestión, que es el tema del «pelotazo» urbanístico en Poniente. En estos momentos hay un planeamiento de ciudad en el que sobran algunas cosas. Quienes se están oponiendo con rotundidad a eso, para que perviva el sector naval en la bahía de Gijón, están siendo castigados con petición de cárcel.
-Pero en esas protestas los trabajadores del astillero se emplearon con contundencia.
-Podemos estar más o menos de acuerdo con ellas, pero las aprobaron en asamblea el conjunto de los trabajadores. El otro día en un mitin electoral en Cataluña hubo agresiones. A mí me parece más lamentable que haya agresiones en un mitin electoral que los trabajadores salgan a la calle porque van a perder sus trabajos. Eso siempre se tuvo en cuenta hasta ahora por parte de los fiscales y de la Delegación del Gobierno. Yo participé en movilizaciones en las comarcas mineras hace años. Por una estupidez del delegado del Gobierno de aquélla, la Policía nos detuvo a varios líderes sindicales. La intención era tratar de cortar el bacalao de la movilización y a continuación te ponían en la calle. Todos somos pacíficos, pero nadie sabe qué decirle a un trabajador cuando lo echan.
-¿Cómo valora la respuesta a estos procesamientos?
-Hay una actitud política y sindical que debería subir cuatro o cinco peldaños, porque esta situación podría haberse dado en cualquier otra persona. Y en Asturias sigue habiendo movidas. No hay que ver más que la actuación de la Delegación del Gobierno en protestas como la de Caleao el otro día, la de los trabajadores de Izar en la inauguración del Acuario o las de los trabajadores de Perlora. Por eso todos deberían estar identificados con estos dos trabajadores que ahora son chivos expiatorios por una actuación sindical. Ante eso no se puede callar, por aquello de quien calla otorga. Añadir que no se puede estar al mismo tiempo tocando la campana y en el entierro. Éste es uno de esos momentos en los que todo el mundo se tiene que posicionar.
-¿Quién echa en falta que se posicione?
-No he oído hablar a la UGT, cuya sección sindical en Naval Gijón apoyó las movilizaciones. Hay silencio también del PSOE.
-¿Y la posición del gobierno del Ayuntamiento de Gijón?
-Respecto a la nota tan sumamente jurídica que hizo, lavándose las manos y diciendo que respetan a los jueces y las decisiones judiciales, qué casualidad que sólo las respeten cuando afectan a los demás.
-¿Se refiere a la petición judicial de la cinta de la cámara de tráfico que grabó la protesta ante la sede del PP la víspera de las últimas elecciones generales, por la que fueron encausados tres concejales del PSOE y que el gobierno local dijo que se había borrado «automáticamente»?
-Por ejemplo. Hay una vara de medir según la cual cuando están en el gobierno, no vale nada. Cuando están en la oposición, vale todo para asaltar el poder. Es cierto que cuando se gobierna hay puertas que quedan cerradas, pero eso no quiere decir que valga la mentira y la tergiversación, como está ocurriendo en este caso. ¿Si los acusados estuvieran vinculados a partidos mayoritarios, qué estaría ocurriendo?
-El Ayuntamiento denunció en Comisaríatras el ataque al Acuario. ¿Qué opina?
-Si el Ayuntamiento de Gijón tiene algo que ver, aunque sea un granín de arena en la posibilidad de condenar a estos dos compañeros, hay que darle caña. Si, como esgrime, sólo contestó a un requerimiento, que lo aclare. Pero ése no es el problema. El Ayuntamiento que representa a una ciudad como Gijón, de cuya historia forman parte las movilizaciones del naval, no puede escudarse ni para bien ni para mal detrás de cuestiones jurídicas. Yo lo que le pido al Ayuntamiento de Gijón es una posición política y que digan, la Junta de Gobierno y la Alcaldesa, que es una barbaridad lo que se está haciendo con estos dos trabajadores. Y que pida al fiscal y a la Delegación del Gobierno que no se pasen, porque van a montar un lío en Gijón. Eso último, por prudencia. La actuación legal que la hagan los abogados del Ayuntamiento, pero a la Junta de Gobierno le corresponde una actuación política ante una barbaridad que lesiona los intereses de los ciudadanos de Gijón y un futuro con calma.
-¿Y sin esa declaración?
-Quien calla otorga. Se puede actuar y respetar la ley. Si no, que se fijen en lo que hace el fiscal general del Estado cada cuatro días desde que hay tregua de ETA. El Ayuntamiento debería mirar con cariño a estos dos trabajadores, como hizo IU de Gijón como organización política. Y todos deben favorecer que el Ayuntamiento haga eso.
-¿En el caso de IU?
-Presionando de la «A» a la «Z», porque uno se puede quedar en la «C» o llegar a la «Y». La pregunta que le tienen que hacer al PSOE es si creen que estas personas merecen esto. Aunque dudo de la respuesta, sobre todo después de haber oído a don Marcelo García.
-El grupo municipal de IU recibe críticas desde la propia coalición por su actuación en el gobierno local. ¿Cómo ve la respuesta que están dando a esas críticas, especialmente a la de Emilio Huerta, que pidió la ruptura del gobierno local si el PSOE mantenía la acusación contra CSI?
-Somos muy buenos peleándonos con nosotros mismos. Antes de dejar mi cargo, yo también dije cómo creía que deberían ser los cogobiernos en los que estuviera IU y dije que esto no era. Nadie me pegó una patada, como ahora han hecho por la crítica de Emilio Huerta. IU tiene soberanía para decidir democráticamente con sus militantes y afiliados sus destinos en Gijón. Ellos sabrán, y luego recogerán la cosecha de votos que merezcan, y en el debate electoral posterior sabrán si lo hicieron mal o no. Pero nadie tiene por qué rasgarse las vestiduras sobre las opiniones que se puedan dar sobre esto. «Triqui» no dijo nada que no opine también otra gente y que puede marcar un debate, con el respeto escrupuloso a lo que decida IU de Gijón, si lo deciden todos los militantes.
Ahora, si lo deciden en una esquina 17.
ALBERTO RUBIO MUÑIZ EX SECRETARIO GENERAL DE CC OO DE ASTURIAS.

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