El economista español más famoso de EEUU protagoniza la campaña catalana tras la bronca con José Montilla
No consta que el día que Dalí la emprendió a golpes contra los escaparates de los almacenes Bonwit Teller, en la Quinta Avenida de Nueva York, pensara en su proyección pública. El artista de Cadaqués, tal vez sin saberlo, acababa de alcanzar la fama definitiva, la de las tertulias de peluquería, por algo que poco tenía que ver con sus méritos profesionales. Pues a Dalí le ha salido un imitador.
Este lunes, Xavier Sala Martín irrumpió en el espurio templo de la fama mediática. Lo hizo lejos de los púlpitos de las aulas y alejado de las conferencias, terrenos desde los que ha defendido con brillantez el liberalismo económico. Ese día, La Vanguardia publicó la entrevista que Sala Martín le hizo a José Montilla, candidato socialista a la Generalitat. Era la primera de la serie de charlas que ha sostenido con los presidenciables catalanes. La expectación -dado su perfil, que algunos han calificado de «ultraliberal salvaje»- era alta y la cosa acabó como el rosario de la aurora.
Ataviado con una de sus americanas, de esas que exigen ser vistas desde unas gafas de sol para impedir daños permanentes en la retina, y provisto de una grabadora, lanzó un duro interrogatorio a Montilla en el que le recriminaba el caos veraniego de El Prat, se interesaba por su falta de estudios universitarios y por su actuación en la OPA de E.ON. Cuando parecía inevitable rebajar el tono de la entrevista, Sala Martín -que en 2003 publicó un artículo titulado Yo votaré a Mas- mostró sus querencias políticas y su atracción por los escándalos. Pidió al ex ministro que le recitara la primera estrofa del Virolai. Montilla respondió que aquello no era un examen. Acto seguido le preguntó por el final de un clásico de la literatura infantil en catalán, El zoo de Pitus.
Llegado este punto, Montilla le llamó impresentable y erró con el nombre del maestro de Sala Martín -Robert J. Barro-. Su entrevistador le respondió: «¿Barrocs? No sé qué es Barrocs». Acto seguido, Montilla llamó «Sala Marí» al eminente economista, que tampoco condescendió. Montilla abandonó el restaurante donde se habían citado conteniendo a duras penas su ira. «Adiós. Quiero una cinta de lo que he grabado, una copia». Pese a los esfuerzos de La Vanguardia por seleccionar titulares bondadosos con Montilla, el terremoto fue monumental. El consejo profesional del diario protestó por la intrusión del catedrático en el trabajo de los periodistas. El PSC silenció el asunto. Y Sala Martín tuvo la ocurrencia de colgar el audio de la charla en internet.
Un día después, la expectación era máxima por ver cómo trataba el economista a Artur Mas, con el que simpatiza abiertamente y quien, según algunos rumores, le ofreció la conselleria de Economía en caso de llegar a la Generalitat. El resultado de la entrevista era mordaz, pero no insolente; las preguntas llegaban desde el respeto, no desde la superioridad.
Hasta el demoledor ataque frontal a José Montilla y su circunstancia, Sala Martín ya era una celebridad mundial en lo que a economía se refiere. En la década de los 90 fue el octavo autor más citado. En 2002, alcanzó el octavo lugar en el ranking. La culpa la tienen sus años de docencia en las universidades de Harvard, Yale y Columbia, y en la Pompeu Fabra. Entre sus obras destacan Economía liberal para no economistas y no liberales y Economic Growth, que escribió junto a su mentor, Robert J. Barro.
Uno de sus caballos de batalla son las subvenciones al sector agrícola. «¡Si no te ganas la vida de campesino, hazte un curso de mecanografía y vete a la Caixa a currar, como todo el mundo!», dice. Cuando recibió el Premio Juan Carlos I de Economía en 2004 arremetió contra la Política Agrícola Común ataviado con una chaqueta decorada con vaquitas.
Pero este enfant terrible va más allá: tras recibir el galardón colgó en su web un vídeo en que se ve al Rey haciendo un gesto obsceno. En dicha página figuran también todo tipo de chistes hirientes sobre España.
Una frase resume su pensamiento político: «Si Francia, Italia o España no son suficientemente grandes como para solucionar los problemas globales, ni suficientemente pequeños como para solucionar los problemas locales, esos estados deberían desaparecer».
Otra de las excentricidades de este bon vivant que compra sus chaquetas a un modista de Bombay es el Barça. Este verano fue presidente interino del club. Buena cuenta de ello da en su página web, donde colgó fotos en las que se le ve en compañía de un Rijkaard achispado, Kobe Bryant, Angelina Jolie o la flamante Miss Mundo. La capacidad de provocación de los catalanes no acabó con Dalí, quien, oh, casualidad, es el artista favorito de Xavier Sala Martín.
LO DICHO Y HECHO
«¡Si no te ganas la vida de campesino, haz mecanografía y vete a la Caixa a currar!»
1963: Nace en Cabrera de Mar (Barcelona). 1985: Se licencia en Ciencias Económicas en la Universidad Autónoma de Barcelona. 1990: Se doctora en Filosofía en Harvard. 1995: Escribe junto a Robert J. Barro la obra Economic Growth. 2002: Octavo economista más citado del mundo. 2004: Recibe el Premio de Economía Rey Juan Carlos I. 2006: Ocupa de modo interino la presidencia del F. C. Barcelona durante unas semanas.
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