NO SE ESCONDA, CANDIDATO
Veo que ha ordenado retirar, candidato Saura, el eslogan que invitaba a violentar sexualmente a la derecha. Anteayer, sin embargo, declaró en la UAB que no lo consideraba un insulto; y deduje de sus palabras que una afrenta no es una afrenta si no se graba en DVD. Me pregunto si este episodio puede considerarse inteligente. Me refiero no sólo a los ingredientes que contiene: vulgaridad, agresividad, desprecio hacia el adversario. Sino también al fiasco: tener que envainar la espada retórica en pleno combate no es, quizás, la mejor manera de confirmar la claridad mental que se atribuyen en exclusiva. El episodio confirma que la agresividad y la malicia están repartidas. Que en todas las familias hay gente buena y gente mala. Y que incluso cada individuo tiene días buenos y malos. De lo que se deduce que no hay partidos inteligentes o tontos, buenos o malos, sino maneras de interpretar la realidad, de transformarla o conservarla mediante políticas que la ciudadanía evalúa en cada elección. Todas las ideologías juegan a condenar al adversario. Los nacionalistas (catalanes, vascos, españoles) acusan al resto de vendepatrias. Las izquierdas presentan a las derechas como encarnación del egoísmo. Los liberales acusan a la izquierda de obsoleta y liberticida. Pero son ustedes, candidato Saura, los campeones del juego de la superioridad moral. Catalanistas como el que más, izquierdistas "de debò", más solidarios que nadie y amantes únicos de la naturaleza. ¡Levitan sobre los otros partidos en olor de santidad! El riesgo de exhibir un corazón tan blanco, candidato Saura, es que, cuando uno resbala, se ensucia espectacularmente.

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