Una puntualización: no son solteros, son singles. Esto es, una tribu urbana reflejo de los tiempos que corren, a medio camino entre Don Juan Tenorio y Bridget Jones.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, ocho millones de españoles viven solos. Y están encantados de hacerlo porque el término “soltero” lo consideran peyorativo al estar más vinculado con la idea de soledad. En su lugar, prefieren la acepción inglesa –single– que denota singularidad.

Con este nuevo estado civil, se acabó el “te quedarás para vestir santos” porque este colectivo rechaza la etiqueta que condena a los solitarios. Es más, se encuentran tan a gusto con su condición que hasta tienen un salón propio, la tercera edición del Salón Singles que comienza mañana en el Parque Ferial Juan Carlos I de Madrid.

Se trata básicamente de un punto de encuentro entre solteros, viudos, divorciados y separados, pero no es una fiesta para buscar pareja. El objetivo es “reivindicar las necesidades de estas personas, y éstas no son pocas si se tiene en cuenta que en el mundo hay un nuevo divorcio cada cuatro minutos y, matemáticamente, el resultado son dos singles más.

Pero el aumento de divorcios no es lo único que engorda el número de este grupo. “La emancipación de la mujer también tiene un papel importante”, explica Marc Sorli, promotor del Salón. La mujer trabajadora es cada día más exigente y “ya no acepta cualquier cosa”. En muchas ocasiones prefieren la soltería a enlaces sacrificados, un hecho que se refleja fácilmente en cifras.

El colectivo de singles en España está formado por 3.535.000 mujeres frente a 3.854.000 hombres, una diferencia apenas perceptible. Y es que algo está cambiando en los países del primer mundo. La tendencia es que las naciones con mayor capacidad económica sean las que tienen mayor número de singles. En Europa hay más de 158 millones, y entre 1971 y 2001 los hogares unipersonales crecieron un 350% en España.

Este incremento de familias de un solo miembro ha provocado toda una revolución en los mercados. Cada día existen más productos diseñados para solteros, que van desde cruceros temáticos hasta una tarjeta bancaria con la que se les hacen descuentos en floristerías, tintorerías y gasolineras, entre otros. Este grupo de población no se conforma con cualquier cosa y demanda un mayor número de servicios y actividades.

Iniciativas como la del Salón Singles resultan una buena oportunidad para este segmento de ávidos consumidores. Desde los talleres de cocina, a los speed datings –nombre que reciben las citas rápidas que duran siete minutos–, sus organizadores pretenden que este salón capte el interés de la comunidad internacional y que singles de todo el mundo viajen anualmente a España para conocer a sus iguales.

Aunque otros países tienen más experiencia en este campo, la iniciativa nacional es única en el mundo y eso, de algún modo, otorga cierta ventaja en esta carrera en la que los participantes corren solos.