La encuesta electoral del pasado domingo en La Vanguardia ofrecía un dato paradójico: el 57% de los catalanes piensa que la situación económica es buena o muy buena, pero un 42% califica la situación política de Catalunya de mala o muy mala.Seguramente, los líderes de la campaña electoral al Parlament se fijaron en la calificación de sus líderes o en la distribución de escaños que resulta de la encuesta. Pero el elemento más preocupante de la investigación era la percepción por parte de los ciudadanos de que la economía va razonablemente bien y la política insensatamente mal.

No me atrevería a decir si éstas elecciones van a servir para devolver la confianza de los ciudadanos en los políticos o, al contrario, para alejarlos un poco más. De momento, la asistencia a los mítines no va al alza, como tampoco el share televisivo de los programas especiales; veremos cómo anda la participación del día 1. Hicieron bien los partidos en no competir con el Chelsea-Barça la noche del miércoles, de este modo no hubo actos desiertos en el tiempo de la Champions. Pero es evidente que el primer gol de la jornada se lo metió la política en propia puerta.

La última ocurrencia de la campaña ha surgido de los jóvenes de ICV, con el reparto de folletos con el lema Folla´t a la dreta,con el que adjuntaban un preservativo para protegerse de sus propuestas. La ocurrencia debutó en la facultad de Ciencias Políticas de la Universitat Autònoma de Barcelona, donde intervino el candidato de los ecosocialistas, Joan Saura. Sorprendentemente, el orador negó que el eslogan fuera ofensivo y defendió la confrontación política, "que no hay que confundir con el insulto".

Hacer gracias en política tiene un riesgo, por más que el candidato del PSC haya contratado a un guionista de Buenafuente para poder ser de mayor la alegría de la huerta. En el caso de ICV, el guionista de la ocurrencia del preservativo no podría ni hacer libretos para Ana Obregón, a quien le han retirado el último programa tras el primer capítulo, de malo que era. El lema Folla´t a la dreta no tan sólo es ofensivo, sino absolutamente machista, pero sobre todo una ordinariez impropia de una organización con responsabilidades de Gobierno. Joan Saura, todo un conseller de Relacions Institucionals, nos debería aclarar si para mantener las relaciones propias de su cargo lleva uno de estos preservativos en el bolsillo, por si quien le visita es de derechas. El color verde de ICV creíamos que tenía que ver con su propuesta medioambiental, pero a partir de ahora pensaremos que a lo mejor se refiere a la procacidad de sus eslóganes.