AUTONOMICAS 1N / LA OTRA MIRADA

En la calle aflora la convicción o la sospecha de que existe un pacto implícito entre las cúpulas del poder mediático, del poder político y del poder económico para fijar y transmitir una jerarquía de valores dominante. Y de que los insultos y barbaridades que se dedican unos y otros en esta campaña se transformarán en pactos de geometría variable entre las diversas formaciones después de conocerse los resultados del 1-N. Si al final se encontrarán todos con todos, ¿para qué ir a las urnas cuando las desavenencias que hoy se presentan como abismales quedarán resueltas con una simple llamada telefónica o con un almuerzo en el reservado de un restaurante? Para conjurar este estado de ánimo y reconducir a los ciudadanos al proceso político se precisan líderes dispuestos a formalizar un pacto de transparencia y acometer los problemas, no eludirlos.

Y esto último es lo que perciben los ciudadanos, que viven con la sensación de que las ciudades son vistas por los dirigentes como meras entidades geográficas y políticas, habitadas por masas de individuos y administradas por alcaldes, gerentes, directores, comisiones y departamentos sin un análisis profundo de sus dimensiones y necesidades. No estamos ante una consulta electoral local, pero los problemas son los mismos y afectan a todos los que aspiran ocupar el Palau de la Generalitat.

Los antropólogos saben muy bien que toda comunidad es un complicado sistema de sistemas entrelazados, normalmente invisibles, que no cesan de funcionar cuando cierran las oficinas. Estos sistemas implican tomas de decisión en el uso del suelo urbano, transportes, desarrollo económico, planificación, equipamientos, sanidad, impuestos, interacción social, educación, organizaciones cívicas y religiosas Muchas decisiones no siempre resultan comprensibles cuando las explica un político, un funcionario, un técnico o un académico, porque muy a menudo estas personas no están en contacto con la realidad y forman parte de un aparato más propenso a silenciar y ocultar que a revelar y convivir con la verdad.En esta situación, los periodistas se ven forzados a practicar un agujero en el hielo y pescar por su cuenta si quieren decir algo realmente trascendente.

Están a la vista problemas concretos que los candidatos evitan porque saben que todos han fracasado en sus altisonantes promesas de resolverlos. Tal es el caso de la vivienda, envuelta en una especulación brutal del suelo. Aquí, como en el partido del Barça frente al Chelsea en Stamford Bridge, falla el arquitecto (Ronaldinho) y falla el picapedrero (Deco). Y tenemos el anuncio de un aumento del precio del kilovatio en las facturas, de modo que los contribuyentes tendremos que pagar los fracasos y la ausencia de una política inversora de Fecsa-Endesa. Y el agua, que es el doble cara en Cataluña para cuatro millones de usuarios, pero los partidos políticos miran hacia otro lado en lugar de respetar el marco legal y sacar el servicio de distribución a concurso para que se haga cargo el mejor postor, no mediante decreto.

Los líderes tampoco se hacen por decreto. Son una creación de la psique nacional, producto de las creencias de los pueblos, del sistema jurídico, de las estructuras sociales, de la ética financiera, de los usos y costumbres, de las ambiciones y de las frustraciones, y también de la relativa aproximación a una base pública y personal. Es de ahí, del DNA sociopolítico, de donde nacen los líderes, no con promesas de cheques para no sé cuántas personas y grupos de población mientras que las injusticias campan por sus respetos. Muchos arquitectos y picapedreros de la cosa pública deberán meditar antes de agotar los créditos y tratar de remontar los resultados poniendo manos a la obra.

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