Existe una percepción entre los que viven la política catalana de forma intensa de desconocimiento sobre lo qué va a pasar.Ni encuestas, ni análisis originales. Los resultados, más que nunca, son una incógnita. Lo sondeos que se están publicando no son fiables. Y no porque sean malos o estén mal hechos, sino porque soportan demasiada presión de la propia sociedad. Primero: el ciudadano está cansado de política. Segundo: las respuestas no son fiables. Los votantes del PP no se atreven a confesar su voto (qué triste) y a los votantes de ERC les produce rubor reconocer que no volverán a votar al partido de Carod. La variación de estas dos formaciones perjudica la veracidad del resto. Este es el magnífico espectáculo al que asistimos. Indecisión y preguntas.Como las que se hacen los empresarios que se reunieron ayer para celebrar la nueva sede del Cercle d' Economia. En la Casa Batlló estaba todo el mundo financiero. Todos con un sueño de estabilidad.Quieren que quien mande lo haga sin incertidumbres. Y eso pasa por una CiU sólida, un PSC crecido o la mezcla de los dos, que es la que más gusta. Pero sólo a ellos.
alex.salmon@elmundo.es
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