LA BLOGOMAQUIA
Montilla, de momento, es el candidato más musical. El sábado, al concierto de Estopa, sus paisanos de Korneyà.(Por las greñas y la pinta que gastaba en los setenta, dudo que se viera a Montilla en su día por alguna descarga de sus también paisanos La Banda Trapera del Río, el combo más grande y barriobajero que ha dado Korneyà,con hits como Ciutat podrida).Y el lunes, bolerazos con Moncho en el Liceu. ¿Próximo bolo?
Recalo en el blog de Màrius Garcia (ICV). Hace una reflexión acertada - y logomaquia estricta- sobre los eslóganes de campaña. Menos el de ICV, todos los demás son intercambiables, para entendernos: el "Som com som" de ERC lo podría firmar Piqué, o el "Que guanyi el sentit comú" pepero podría asumirlo CiU. El único claro es de ICV: "Govern d´esquerres". Es soso pero unívoco. Más logomaquia ecosocialista: Saura introdujo el término "decente" en un eslogan de la precampaña. Para calificar el DVD de CiU usó "indecente" e "inmoral". Buf, son términos que al blogómaco le chirrían, que suenan a sermón, a moralina, parece un carca hablando de un vídeo porno (bueno a fin de cuentas Saura estuvo enrollado en un rocambolesco menage à trois).
Más logomaquia. En el blog Periodistas 21 escriben sobre los punto cat. Todos los candidatos tienen dirección . cat. Todos menos Piqué, que tiene un . com. Una curiosidad adjunta: el bloguero más notable y en activo del PP es Daniel Sirera, aunque su bitácora no está puesta muy al día. El blog está en castellano.
Fragmento de uno de los artículos que el político jabalí del PSC Joan Ferran tiene colgados tanto en su bitácora como en el blog e-noticies: "Se ha inventado el promesómetro. Para quien no lo sepa es un instrumento para medir y cuantificar las promesas ful que puede vomitar por minuto Artur Mas. Evalúa tanto su coste económico como el índice de insolvencia del emisor". ¡Yepa! Ferran ha reunido parte de sus artículos en formato analógico, en un libro: Els pamflets de Joan Ferran.El panfleto, como pieza literaria del todo incorrecta, mola, te moleste o no lo que suelta. Y hablando de palabros cachondos tipo promesómetro, un día hablaremos de la electoralitis, inflamación mental que le sobreviene al elector ante grandes dosis de electoralina liberadas por los candidatos. Por todos.

Escribe un comentario