La llamada de Luis María Anson a Telecinco durante la emisión de La dolce vita -el algo desvaído programa de cotilleo que sucede a Salsa rosa- para echarle un tremendo rapapolvo a Jaime Peñafiel en torno a la portada de los Príncipes de Asturias en El País Semanal ha resultado lo bastante sonada como para que todo el mundo opine en un sentido u otro en torno a este asunto. Es decir, las relaciones prensa/Familia Real y la licitud (o la conveniencia) de que sus miembros puedan conceder entrevistas en exclusiva a un medio o a otro.
Tras aparecer los sonrientes Príncipes en la última portada de EPS bajo el (ambiguo) titular El sueño del Príncipe, Peñafiel criticaba con dureza en el programa rosa de Telecinco la concesión de exclusivas a un medio específico, cuando Anson llamó para reprenderle, afirmando que nada de nuevo hay en ello y que el Príncipe ya dio una entrevista a ABC cuando el propio Anson lo dirigía.
Aparte de que la polémica entre dos firmas de EL MUNDO ratifica un saludable pluralismo en el elenco de columnistas de este periódico, a uno lo que más le llama la atención de todo el episodio son datos que poco tienen que ver con los reproches de Peñafiel ni con la defensa de Anson. Esencialmente, lo que uno ve como más notable es la cuquería de los responsables de El País Semanal para dar la impresión de una exclusiva con los Príncipes a partir de una foto (o de una serie de tres instantáneas tomadas consecutivamente, para ser más exactos).
Con el pretexto de dedicar todo un número al XXV aniversario de los Premios Príncipe de Asturias, el suplemento logró el mes pasado dos cosas: una photo opportunity con los Príncipes -y ahí está la imagen- y que Don Felipe firmase uno de esos artículos institucionales y envarados festejando la efeméride. En cuanto al reportaje sobre ese sueño, firmado por Jesús Rodríguez, resulta ser uno de esos ejercicios de cortar y pegar (dignísimos ejercicios: no otra cosa hacemos en esta columna...) a base de datos históricos, viejos discursos y citas de otras personas en torno a la historia de esos Premios (que no otro es el sueño, según descubrimos), y lo que parece ser la única cita actual del hijo del Rey: «Comenzamos en blanco y negro en La 2; pasamos a la Primera en horario de tarde, y ya estamos en prime time...». Vamos, no es como para que tiemblen los pilares de la neutralidad de la Casa Real.
Lo llamativo es, pues, esa cuquería para hinchar el perro hasta dar la impresión, con esa portada -en la que quizá sobraba la presencia de la Princesa, ya que los Premios son oficialmente los de la Fundación de su marido-, y con el titular ad hoc, la impresión de que, sí, tenían una exclusiva. Y aún más llamativo nos parece, y en este caso de muy mal gusto por parte de esos responsables, que empleasen ¡dos! grandes fotos de los Príncipes, casi idénticas, como mero envoltorio de uno de esos carísimos anuncios en tríptico -del perfume J'adore de Dior, para más inri- que a veces se colocan tras la portada de una revista. ¡Chabacano!
© Mundinteractivos, S.A.

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