Sacyr comprará hasta el 15% de Repsol YPF para blindar con La Caixa el capital de la petrolera, de Jesús Cacho en El Confidencial
El Madrid empresarial y financiero daba por sentado que Luis del Rivero no se quedaría cruzado de brazos, asistiendo impasible a la feria inversora de los patrones de la construcción en el sector eléctrico. La incógnita ha tardado poco en desvelarse. Sacyr Vallehermoso anunció ayer la compra amistosa de un 9,23% de la petrolera Repsol YPF, a un precio medio de 25,32 euros por acción, con una inversión total de 2.855 millones de euros.
El Banco Santander, auténtico padrino de toda esta movida inversora reciente, financia el 85% de la operación con deuda sin recurso. El objetivo de Sacyr Vallehermoso es llegar hasta el 13% “mínimo” del capital de Repsol, y posiblemente hasta el 15%, porcentaje que se sumaría al 15% que directa e indirectamente detenta La Caixa, para reunir cerca de un 30% de capital en manos españolas, en un bloque susceptible de blindar la petrolera frente a cualquier intento de OPA hostil.
Fuentes solventes han indicado a El Confidencial que Sacyr Vallehermoso ha estado negociando en las últimas semanas la compra del citado paquete de La Caixa en Repsol. Las fuentes llegan a asegurar que ambas partes habían alcanzado un “principio de acuerdo” a finales de septiembre, impulsados por la marejada de operaciones corporativas que vivía entonces el sector energético español. Algo ha ocurrido, sin embargo, para que finalmente no llegara a buen puerto, circunstancia que ha llevado a Sacyr a comprar en el mercado.
Fuentes de Repsol han reconocido, por su parte, que Luis del Rivero pidió en septiembre, en un encuentro con Ricardo Fornesa, el plácet de los gestores de la caja a la entrada de la constructora en el capital de Repsol, en una operación plenamente amistosa, naturalmente después de que el propio Del Rivero, auténtico motor de la iniciativa, alcanzara el acuerdo con Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF.
La Caixa no vende
“No vendemos Repsol”, sostienen, por su parte, en la entidad de ahorro, recordando la tradicional filosofía que su presidente, Ricardo Fornesa, se ha encargado de pregonar en todos los foros, en el sentido de que La Caixa siempre “da la bienvenida a todo el capital español que nos quiera acompañar en nuestras inversiones empresariales. Cuanta más gente nos acompañe, mejor”.
Las cábalas sobre la operación, que venían rodadas desde la semana pasada, cobraron fuerza ayer desde el inicio de la sesión cuando, en un entorno bajista, Repsol comenzó a subir con fuerza, en medio del estruendoso mutis de la CNMV. La petrolera cerró a 27,35 euros, con subida del 4,6%, mientras la constructora lo hizo a 41,22 euros, igualmente con subida del 1,7%.
Sorprende la subida de Sacyr a cuenta de una operación que fuentes del mundo de las finanzas consideran dilutiva para el accionista minoritario. En realidad, anoche el mercado no salía de su asombro preguntándose cómo una compañía tan endeudada como Sacyr Vallehermoso ha sido capaz de abordar una operación de esta clase, con el desembolso citado, que lleva la deuda a niveles estratosféricos, ello sin contar la inversión paralela ayer confirmada en Europistas, por unos adicionales 1.230 millones de euros.
Miedo a una OPA hostil
La operación es muy buena para Repsol YPF y Antonio Brufau, que de esta manera blinda el accionariado de la petrolera mediante la creación de un núcleo duro de accionistas, aunque la de Sacyr no será seguramente la última incorporación a dicho accionariado.
Repsol había quedado muy expuesto a cualquier iniciativa hostil, posibilidad de la que paradójicamente se ha salvado merced a los problemas de sus activos latinoamericanos. El pasado mes de junio, BBVA se desprendió del 5% que mantenía en la petrolera, de forma que actualmente tan sólo La Caixa “defendía la fortaleza”, con el 15% de una compañía que también se quedó sin acción de oro. En suma, un bocado muy apetitoso para cualquiera que quisiera controlar, o ayudar a controlar, toda la compañía con un porcentaje no excesivo.
Sin ir más lejos, un bocado más factible para Sacyr, ya que la capitalización de la petrolera no llegaba a la mitad que la del BBVA, la vieja aventura fracasada -con jugosas plusvalías- en la que se embarcó Del Rivero. Y, ¿cuál es el interés de Sacyr en Repsol? Según los analistas, el deseo de diversificar sus inversiones y reducir su exposición en la construcción, además de aprovecharse de los múltiples contratos que pueda depararle Repsol.
El juego del poder
“¿Por qué hay que buscarle un sentido a esta inversión? ¿Acaso lo tenía la incursión en el BBVA? Se trata del juego del poder”, aseguraba anoche a este diario un banquero de inversión. “La gran cuestión para mí y para muchos colegas es saber cómo Sacyr va a poder hacer frente a su descomunal nivel de endeudamiento”.
En la constructora, sin embargo, están convencidos de que se trata de “una operación de libro. Repsol está en un sector no regulado, tiene un equipo de gestión de la máxima calidad, hemos comprado a un precio medio inmejorable, y desde este instante mismo los resultados de la compañía crecen en un 60% por simple puesta en equivalencia de los de Repsol YPF. En realidad con los dividendos de la petrolera recuperaríamos la inversión en un periodo de 17 años”.
