“¿Problemas de liquidez? Le bajamos la hipoteca”. “¿Quiere pagar una sola cuota?” Estos anuncios, muchas veces en octavillas colocadas en los parabrisas del coche, proliferan a diario. Es la refinanciación, y dentro de esta práctica, la reunificación de deudas, un negocio que se ha disparado y que algunos organismos no pierden de vista.

En este segmento –al que suelen acudir personas con una gran carga de deuda, o simplemente usuarios en busca de mejores condiciones para sus pagos– los grandes protagonistas son los denominados intermediarios financieros independientes, una figura que, de momento, no está regulada por el Banco de España, algo que se presta a todo tipo de suspicacias.

En primer lugar, se desconoce exactamente el número de intermediarios que existen, explican en grupos como Freedom Finance, una de las marcas más conocidas. “Puede haber cientos, o incluso más de mil”, comentan. Lo único claro es que el negocio está viviendo una verdadera revolución. No sólo por su crecimiento.

También por las empresas que trabajan en él y la vigilancia de la que es objeto. En una reunificación, un cliente agrupa todos sus préstamos en un solo. Lo normal es que, sobre una hipoteca más amplia, el cliente termine agrupando todos los créditos dispersos (la antigua hipoteca, la tarjeta de crédito, el préstamo del coche, etc.). Un intermediario busca las mejores ofertas del mercado que ofrecen bancos y otras entidades para, a cambio de una comisión, ofrecer ese préstamo y todos sus trámites al cliente.

La proliferación de intermediarios ha hecho que el Banco de España esté más alerta, pero al no existir una regulación, su actuación es limitada. “Ya se ha prohibido operar a algún intermediario que pretendía usar el apellido banco, nominación reservada a las entidades supervisadas”, explican en el regulador. Por otra parte, el Portal del Cliente Bancario, dependiente del Banco de España, empezó a explicar qué es la reunificación, quién la hace y sus diferencias con una entidad bancaria.

Desde el punto de vista fiscal, la reunificación de deuda, al igual que una ampliación de hipoteca, o segunda hipoteca, se presta a que un cliente se desgrave más de lo que le corresponde por su primera residencia.
En Hacienda explican que lo referente a desgravaciones hipotecarias es parte del área “prioritaria de control”, y la vigilancia se intensificará más. La Ley de Medidas contra el Fraude Fiscal obligará a incluir la referencia catastral en el recibo de la luz, para cotejar si esa residencia hipotecada es primera residencia (lo que implica mayor gasto de luz), o es otro tipo de inmueble.

La reunificación no es una novedad en España. Lo que sí es nuevo es su aumento, cómo se está reconfigurando el mercado, y qué papel están jugando las autoridades fiscales y bancarias. Al no estar regulado, se desconoce quién opera y cuánto mueve. Sólo hay estimaciones.

En el grupo Celeris (propiedad de una veintena de cajas) y en Money Bank (filial de General Electric), –dos grupos que actúan como proveedores de esos intermediarios–, dan por buenos los cálculos que cifran en un 50% el ritmo anual de crecimiento, con un volumen al año que ya se sitúa en los 3.500 millones de euros y más de 20.000 operaciones.

Uno de los problemas que señalan todos los grandes grupos es el de la profesionalización. Poco a poco, se van configurando grandes cadenas de intermediarios con marcas más o menos conocidas que de alguna manera dan seguridad.

Entre ellas figuran Freedom Finance, Brokers Finance, Gescredit, Iasaf, Creditárea, Finanfácil, Creditservices, Hipoteca Gratis, Credirecto y Área Financiera. Pero al margen de estas cadenas –que en algunas ocasiones crecen con franquicias– operan todo tipo de empresas, con otras tantas prácticas.

En algunos casos, se han llegado a detectar ofertas con tipos de interés de hasta el 60%, o incluso que exigen el pago por anticipado de comisiones abusivas, explican en Freedom. Éste y otros grandes grupos reivindican que se establezca una regulación específica para “limpiar” el mercado de empresas opacas o con prácticas usureras.

La situación es aún más crítica teniendo en cuenta que en el sector están entrando más empresas procedentes de otros campos. Con la desaceleración inmobiliaria, por ejemplo, muchos API (Agentes de la Propiedad Inmobiliaria) están virando del mero préstamo hipotecario para primera compra a la reunificación.