La ceremonia de la confusión, de Lorenzo Contreras en Estrella Digital
La confusión continúa. El Gobierno se contradice a sí mismo, como demuestran Zapatero y la vicepresidenta Fernández de la Vega tras las manifestaciones del presidente del Gobierno sobre la posibilidad de relegalización de Batasuna, mediante la conformación de un partido abertzale de “nuevo cuño” cuyos miembros no tendrían que responder de causas penales anteriores. Es lo que claramente se deduce de las palabras de ZP en su conversación de corrillos durante la recepción posterior al desfile militar del Día de la Fiesta Nacional.
La vicepresidenta, que ya había pedido disculpas al pueblo madrileño, y en general al PSOE, por los enredos del “caso Bono”, ha tenido que puntualizar después que de “relegalización” de Batasuna nada de nada, porque, según dijo, la Ley de partidos sigue vigente y es intocable.
Pero la situación se ha complicado aún más porque el secretario general del PSE o Partido Socialista Vasco, Patxi López, ha admitido que las negociaciones con ETA están en marcha, algo que ya se sospechaba e incluso se sabía con razonable certeza, pero que ZP mantenía, como fórmula “pacificadora”, en una especie de limbo. El presidente, durante la mencionada charla de corrillos en el Palacio Real, advirtió, en efecto, que los contactos con ETA “no se harán públicos”, por respeto a las personas que los realicen y a la seguridad del Estado.
Bueno, pues ya Patxi López se ha encargado de desvelar la existencia de esos contactos, que naturalmente, por pura lógica política, tendrán que ser desmentidos o “matizados” a medida que el escándalo cunda. De ello se ha encargado en principio la vicepresidenta Fernández de la Vega, que para mayor confusión se mezcla o es mezclada personalmente en la polémica sobre las posibles candidaturas a la alcaldía de Madrid.
Las palabras del presidente sobre la relegalización impune del brazo político de la banda terrorista no han sido tomadas tampoco en serio por la propia Batasuna, que las ha tildado de “maniobra de despiste”. A Batasuna lo que le interesa es que ninguna especulación o hipótesis se interponga en la marcha hacia la creación de la llamada “mesa de partidos”, que la propia ETA se encargaría de gobernar y dirigir a su antojo. Nada de crear expectativas para el público, por más que los contactos, como ha confesado Patxi López, se estén produciendo. En esto ETA y ZP coinciden. La negociación debe seguir aparentemente bloqueada, la “kale borroka”, justificada, la extorsión, practicada y nada, en definitiva, consolidada hasta que el mundo etarra establezca las condiciones para que todos los componentes de la opinión pública queden al tanto de los hechos consumados.
Que la situación va camino de tomar los rumbos que ETA desea, admite pocas dudas. Una “institución” llamada Friendship, o Grupo de Apoyo al “proceso vasco” en el Parlamento Europeo, copresidida por el catalán Bernat Joan y el alemán Helmut Harkov, pretende formular e imponer un “texto unitario” sobre una solución para Euskal Herria. Se trataría de un “texto de impulso” que ya habría sido firmado por distintos europarlamentarios del “Estado español”, con excepción de los pertenecientes al PP. El tal Bernat Joan, eurodiputado de ERC, siempre ligado a la idea de la mesa de partidos, defiende que la “solución” tiene que circunscribirse al ámbito de Euskal Herria. Y, por su parte Harkov, que parece en esta historia un convidado de piedra, anuncia que ninguna víctima del llamado conflicto será olvidad, ya que el proceso de paz será el mejor procedimiento para reconocerlas y recordarlas. Todo muy bello.
El debate del Parlamento europeo, en Estrasburgo, se celebrará el próximo día 25 y habrá una votación el día 26. Tratan de darle a la resolución que se apruebe una presencia en la Comisión Europea y el Consejo de Europa, siguiendo la hoja de ruta del antiguo problema irlandés. Los autores de esta estrategia, con la que el PSOE parece comulgar, utilizan para sus objetivos la llamada Declaración de los Seis, que fue difundida el lunes de la semana anterior y cuyos firmantes son, como no podía ser menos, Francesco Consiga —Italia—, Mario Soares —Portugal—, Gerry Adams —Irlanda—, Kgalema Motlanthe —Sudafriaca—, Cuauhtemoc Cárdenas —México— y Adolfo Pérez Esquivel —Argentina—. Su escrito reconoce la existencia internacional de Euskal Herria y establece por su cuenta que la llave para la resolución del conflicto consiste en “el derecho a decidir”, o sea, la autodeterminación o libre decisión de los ciudadanos vascos —sólo ellos— según los conceptos explicitados por José Luis Rodríguez Zapatero el pasado 29 de junio.
Se puede apreciar que los independentistas ligados a ETA le han tomado al pie de la letra la palabra al presidente del Gobierno español. Lo de Estrasburgo no ha estallado en la esperable forma de polémica dentro de España y de sus instituciones, pero ahí está con la fecha en firme y esperándonos a los españoles como un proyecto de dogma invulnerable.
