NO SE ESCONDA, CANDIDATO

Le veo afeitándose, candidato Carod. Humano, como reza el eslogan. Tengo que felicitarle. Esa publicidad es sensacional. Uno de sus compañeros juega al ajedrez, el otro compra en un súper, todos sonríen. Aparecen ustedes simpáticos y entrañables. Claro que el mérito no es propiamente suyo, ni de su colega Puigcercós. El mérito es del maestro Bassat, formidable publicista que ha conseguido transformar un inconveniente en virtud. Ustedes se han ganado durante estos tres años fama de problemáticos y la varita mágica de ese inmenso publicista ha transformado el problema en solución. La humanidad y nosotros somos así: buena gente, a pesar de los pesares. No me negará, candidato Carod, que han bajado el listón. Tres años atrás usted alzaba la llave y presentaba una opa a CiU. Pero dilapidó sus acciones en fuegos artificiales. Le sedujo más - ¿verdad?- la excitación de un combate cuerpo a cuerpo con Acebes que el trabajo paciente. Para ganar la herencia de CiU, un solo camino era posible: el de la estabilidad. Y no mezclar agitación con gobernación. En manos de su partido se acumuló mucho poder. Abrazaron al president Maragall, y tembló (no sólo por culpa de ustedes, ciertamente). Defendieron los negocios de los catalanes (y temblaron no solamente los del cava). Metieron el país en una ducha escocesa: de la euforia del hockey a la tristeza del referéndum. Con su propio ruido eclipsaron los remarcables logros de sus consejerías.

Tirando cohetes, han dilapidado su fortuna. Conseguirán, gracias a Bassat, la entrañable comprensión de sus votantes, pero ni ustedes mismos se atreven a proponerse ya como sujetos de admiración civil.