EL DESAFÍO DE COREA DEL NORTE: La ambición nuclear
Invierno de 1992, aeropuerto internacional de Sheremetevo, Moscú. Por obra del "consenso de Washington", la nueva "política económica correcta" del presidente Yeltsin, los ahorros de una vida que permitían comprar un piso y un coche, ya no alcanzan ni para una máquina de afeitar. El complejo industrial, la ciencia soviética, está a pan y agua. El desmadre es total en las aduanas, pero, por una extraña razón, alguien detiene a un grupo de media docena de maduros profesores a punto de embarcar. Todos llevan billete pagado, vuelan a Pyongyang. Y todos son... científicos nucleares.
Meses después, la escena se repite en el puerto de Vladivostok. En medio de aquel desastre que en Occidente se vendía como "reforma económica correcta", el que podía emigraba. Los nucleares eran recibidos con los brazos abiertos en Corea del Norte. En aquella misma época, Pyongyang compraba en Kazajstán, sede del polígono de pruebas nucleares de la Unión Soviética, diversos artefactos y materiales. Según una publicación china esta semana, otra fuente fue Pakistán, donde el padre del programa nuclear, A. Q. Khan, vendió a Corea del Norte veinte centrifugadoras de uranio.
Y sin embargo, la historia del programa nuclear norcoreano no puede reducirse al pirateo. Sus padres fundadores fueron tres autóctonos: los profesores Do San Rok, Lee Seung Gi y Han In Seok. Do había estudiado física teórica en la universidad de Kioto. Han y Lee eran profesores de las universidades de Yonsei y Seúl, respectivamente. En 1946, inmediatamente después de la independencia de Japón, los tres se fueron al norte. En el sur, el régimen proamericano se estableció dando trabajo a los colaboracionistas con el ocupante japonés. En el norte, todo parecía más auténtico desde el punto de vista nacional, y hasta había algunos partisanos, como el propio Kim Il Sung, padre del actual caudillo, entre los dirigentes. Irse al norte era una opción que muchos tomaron.
Do murió en 1990. En el museo de la Universidad Kim Il Sung de Pyongyang aún se exhibe un acelerador nuclear de su creación.
De los otros dos se conoce menos. Los tres fueron los fundadores del centro de investigación norcoreano de física nuclear creado en 1955. Desde el año siguiente, y hasta 1990, 250 científicos norcoreanos pasaron por el Instituto Kurchatov de Moscú, en virtud de un acuerdo con la Unión Soviética, "para uso pacífico de la energía nuclear".
De la segunda generación de físicos nucleares, uno, Choi Hak Geun, trabajó cuatro años en la sede del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), en Viena. Se sospecha que entre 1975 y 1979 fotocopió, microfilmó y envió a su país los diseños de todas las modalidades de reactores nucleares existentes en el mundo. Otro miembro de esta segunda generación, llamado Seo Sang Guk, que ha sido profesor de la Universidad Kim Il Sung desde 1966, podría haber sido el artífice de la prueba nuclear del día 9.
Actualmente se estima que 3.000 científicos trabajan para el programa nuclear norcoreano. Sobre su nivel, una publicación surcoreana recuerda esta semana la sorpresa que ocasionó, por su avanzado nivel teórico, un estudio sobre la fusión nuclear en temperatura de laboratorio que presentaron en 1989 científicos de la Universidad Kim Chaek.
En 1962 los norcoreanos inauguraron el famoso centro de investigaciones de Yongbyeon, que Clinton estuvo a punto de bombardear a principios de los noventa, y en 1965 construyeron allí su primer reactor para investigaciones con tecnología soviética. El programa de armas comenzó en 1969 y el primer reactor técnicamente nacional comenzó a operar en 1986. En el mismoYongbyeon se comenzó el esfuerzo para extraer plutonio, pero la construcción del laboratorio que debía encargarse de la tarea se interrumpió en 1994 en virtud de un acuerdo alcanzado con la administración Clinton, que ninguna de las dos partes respetó.
Corea del Norte siempre estuvo amenazada por el arma nuclear. Durante la guerra, los presidentes Truman y Eisenhower amenazaron con ella, en 1950 y 1953. Después, entre 1958 y 1991, Estados Unidos desplegó 1.720 armas nucleares estratégicas en Corea del Sur. Oficialmente, esas armas fueron retiradas en 1991 como consecuencia de los acuerdos de desarme global con la Unión Soviética y de un tratado de desnuclearización firmado entre las dos Coreas. A pesar de ello, la periódica visita de submarinos americanos a las bases de la flota de EE. UU. en Corea del Sur continuó alimentando, entre otros factores, la ambición nuclear del régimen. Con la Administración Bush esa ambición ha recibido nuevos incentivos.

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